29 sep 2020

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Casado baja el tono con Sánchez y le pide evitar a ERC y Junts

El presidente del PP propone que se apoye en Ciudadanos para su investidura

El jefe de los conservadores alega que nunca atacó al secretario general del PSOE

Pilar Santos / Iolanda Mármol

Pablo Casado, en la rueda de prensa tras la reunión.

Pablo Casado, en la rueda de prensa tras la reunión. / JOSÉ LUIS ROCA

Pedro Sánchez y Pablo Casado parecen haber dejado atrás la etapa de los exabruptos e inaugurado una nueva relación institucional en pos de consensuar pactos de Estado en asuntos clave, entre ellos el de Catalunya. Después de nueve meses sin reunirse, después de que el líder de los conservadores vertiese sonados descalificativos sobre el jefe socialista ("felón", "traidor", "okupa", "preferir las manos manchadas de sangre"), ambos dirigentes decidieron este lunes en su encuentro en la Moncloa poner el cuentakilómetros a cero para encarar el nuevo ciclo político que se abrirá tras las elecciones del 26 de mayo. 

Las dos partes comentaron que la reunión fue positiva y transcurrió en un buen clima. Ambos dirigentes ponen fin así a una época dominada por la crispación en la que su relación se limitaba a los cara a cara en el Congreso y poco más. En el encuentro, de una hora y media de duración, no se abordó la fórmula de Gobierno que intentará Sánchez ni tampoco cómo se configurará la Mesa del Congreso, comentó Casado a la prensa. Fue una toma de contacto encarrilada a normalizar la relación y marcar el rumbo de la nueva legislatura. En ese contexto, el presidente del PP reclamó al dirigente socialista que coloque un cordón sanitario a ERC y Junts y no se apoye en esos grupos para sacar adelante su investidura. Si no le hace caso, avisó, encontrará “una oposición frontal” de los populares.

"Le he pedido que no dependa de los independentistas, que España no dependa de aquellos que no creen en su unidad", subrayó en una rueda de prensa en la sala noble de Moncloa. En ese grupo a excluir coloca también al PNV, aunque puntualizó que los nacionalistas vascos no han vulnerado la ley. Pero como las cuentas no le dan a Sánchez (el PSOE tiene 123 escaños y tiene que llegar hasta la mayoría absoluta, con 176 apoyos, si quiere ser presidente en la primera vuelta), Casado sugirió que llegue a un pacto con Ciudadanos (57 diputados), con los que sumaría de sobra. Si los naranjas le apoyaran activamente o se abstuvieran en la segunda vuelta, cuando solo se necesitan más ‘síes’ que ‘noes’, Sánchez también podría ser investido.

Con un tono mucho más suave que estos meses atrás, el presidente del PP prometió no poner “objeciones” a esa alianza. “No les llamaremos veletas naranjas”, bromearon después fuentes de la dirección del partido conservador. Casado siente el aliento de Albert Rivera, que solo tiene nueve diputados menos que ellos (66), y prefiere verlo en el Ejecutivo, tomando decisiones y quemándose con la labor gubernamental antes que tener que competir con él en el banquillo de la oposición. No parece que el político catalán, que ha decidido dar la batalla por que su partido acabe imponiéndose al PP, el 28-A solo quedó a 200.000 votos, vaya a caer en esa trampa.  

"Comunicación permanente"

Aunque no se fijaron cauces concretos, Sánchez y Casado se comprometieron a mantener una “comunicación permanente” para abordar “la situación territorial y en especial Catalunya”, informó la Moncloa. Esa “relación constante” que ahora ambos intentarán tener también se extenderán a otras cuestiones como el Pacto de Toledo, el impuso a la ciencia y la transición ecológica, añadió el Gobierno.

Casado mostró su satisfacción por que la relación se normalice tras meses dominados por crispación en público y ausencia de comunicación institucional. Alegó el líder conservador que nunca cargó "personalmente" contra Sánchez y que sus expresiones fueron dentro de la “confrontación partidista”, pero no a un "enemigo". "No he cruzado la línea de descalificación personal", argumentó.

El presidente del PP recordó que, tras su encuentro en la Moncloa el pasado mes de agosto, Sánchez no volvió a ponerse en contacto con él, a pesar de ser el jefe de la oposición. "Ese cordón sanitario contra el PP se ha roto", aplaudió.  Este martes, la ronda en la Moncloa seguirá con Rivera y Pablo Iglesias.