20 feb 2020

Ir a contenido

JUICIO DEL 'PROCÉS'

La fiscalía: "Esto no es un juicio a la policía" por el 1-O

Los agentes explican cómo les tiraron motos y se usaron urnas contra ellos

Marchena regaña a las defensas por dar una "segunda versión" sin estar bajo juramento

Ángeles Vázquez

La Sala de Plenos del Tribunal Supremo durante el juicio del ’procés’

La Sala de Plenos del Tribunal Supremo durante el juicio del ’procés’ / EFE / EMILIO NARANJO

El Tribunal Supremo está viviendo su semana de pasión con los testimonios de decenas de policías que el 1-O trataron de evitarlo retirando las urnas, conforme había ordenado el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. Y solo era cuestión de tiempo que la fiscalía, que fue quien propuso su testimonio, se viera obligada a recordar que en el juicio del 'procés' no se les juzga a ellos, aunque alguno esté imputado en las causas abiertas en Catalunya para determinar si  cometieron algún tipo de abuso.

La encargada de la advertencia fue la fiscala Consuelo Madrigal ante el tono utilizado por las defensas al interrogarles, porque no pocas veces parecía más propio de utilizarse contra acusados que frente a testigos. Y el presidente del tribunal, Manuel Marchena, recogió el guante. Recordó que llevaba advirtiendo varios días, "sin éxito", que se debe preguntar al testigo sobre lo que vio, no sobre lo que debía haber visto según unos supuestos vídeos, que solo serán visionados durante la fase documental. Ello supone, dijo, que haya dos versiones y mientras los agentes declaran bajo juramento, los letrados no, lo que "plantea un problema serio".

Hasta entonces el día transcurría sin grandes novedades: entre insultos, algunos que entraban en el terreno de la amenaza, como "vais a morir en el barco"; la resistencia de la "masa", y la pasividad de los mossos. Todos los testigos compartían un relato común, aunque cada uno aportaba algo más: urnas con flores, en un congelador u otras recuperadas por los concentrados y utilizadas contra los policías como arma. El abogado de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde, volvió a ser protagonista de un colegio, en el que pidió ver el auto judicial, y la 'exconsellera' Clara Ponsatí, en Enseñanza, al resistirse a que pasaran los agentes al grito de "esta es mi casa". 

Pisando a la gente

"A la fiscalía le parece que estamos en un juicio contra la actuación policial en cumplimiento de mandamientos judiciales y esto no es un juicio a la policía", dijo sin inmutarse Madrigal cuando Marina Roig, abogada de Jordi Cuixart, preguntó si "no era más cierto que no pudieron entrar" en un centro "porque trataron de hacerlo saltando sobre la gente pisándola". 

Los testigos para entonces ya sabían que era mejor resistirse a admitir haber utilizado las defensas en los colegios. El primero que lo hizo se cuidó de relatar que fue después de ver cómo "lanzaron una moto a un compañero", además de vallas de obra y adoquines. "¿Vio cómo se golpeaba a una mujer? ¿Cómo se la cogió de la entrepierna?", se interesó Van den Eynde, al que se respondió con las patadas que los agentes recibieron en los testículos.  

"¿Gritaban 'democracia'?", retomó el interrogatorio Roig. "E hijos de puta y asesinos", replicó rápido el policía, que sostuvo que el compañero al que se ve saltando sobre la gente lo que intentaba era zafarse de las personas que trababan de arragarle las piernas. 

Marchena también vetó que "20 sesiones después de estar hablando de la masa" la defensa tratara de iniciar un "debate" con el testigo, preguntando qué significaba en términos policiales.