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ELECCIONES EN MAYO

Castellfort, el pueblo en el que todos son candidatos a primarias

La localidad castellonense celebra una votación previa entre los vecinos para configurar la lista que se presentará a las municipales

El sistema se adoptó en 1979 ante la falta de aspirantes y solo quedan excluidos los funcionarios del ayuntamiento y el juez de paz

Nacho Herrero

Rosa Adela Segura, ganadora de las primarias de Castellfort, junto con (de izquierda a derecha) Enrique Belmont,   Jacobo Castell, Diego Pitarch y Artemio Edo, los otros elegidos

Rosa Adela Segura, ganadora de las primarias de Castellfort, junto con (de izquierda a derecha) Enrique Belmont,   Jacobo Castell, Diego Pitarch y Artemio Edo, los otros elegidos / Miguel Lorenzo

Las sedes de muchos partidos bullen estas semanas agitadas por las elecciones primarias un sistema, de implantación reciente y aún no uniforme en España, que se viene utilizando casi desde el regreso de la democracia en Castellfort, un pequeño pueblo del interior de Castellón, con sus vecinos como candidatos. Quieran o no serlo. Hace algunas semanas, como ha ocurrido desde 1979, sus 157 habitantes con derecho a voto fueron llamados a las urnas para elegir a los cinco que formarán parte de la candidatura ‘oficial’ que se presentará a las municipales el próximo 26 de mayo.

“Se hace desde siempre, desde los inicios de la democracia y ante la falta de candidatos no hubo más remedio que inventarse este sistema”, cuenta a EL PERIÓDICO Rosa Adela Segura, que fue la más votada y que recuerda cómo en las primeras primarias “eran sólo los hombres los candidatos y desde hace unos treinta años ya son todos los vecinos, hombres y mujeres, sólo están exentos los trabajadores del ayuntamiento y algunos cargos como el Juez de Paz”. En total, 118 candidatos, un 75% del censo. Junto a ella fueron elegidos cuatro hombres Diego PitarchJacobo Castell, Artemio Edo y Alejandro Sorribes, que renunció a su 'concejalía' y dio pasó a Enrique Belmont.

Hay otros municipios como el cercano Olocau del Rei que también tienen sus primarias pero con otro espíritu. “Allí la gente sí que quiere salir, hace campaña, aunque sea un poco encubierta, aquí todo lo contrario, por ejemplo, ni me voté”, asegura. En esta ‘primera vuelta’ electoral se vota a las personas no a ningún partido, en algunos casos se pueda intuir o saber sus preferencias y en otros no.

Votación sin partidos

“Los que votan a una persona no saben por qué partido va a ir, si es que va por alguno, y no les importa. Ahora cada uno de los cinco elegidos puede escoger el partido que quiera, antes era más problemático porque hacía falta una candidatura única y había que pactar”, recuerda. Para ella todo esto no es nuevo “hace doce años fui la primera concejal, descanse cuatro años, y luego fui la primera alcaldesa, todo eso ha sido con el PP así que ahora sería un poco raro que cambiara”, admite.

Pero hay diferentes formas de elegir partido si es que se quiere ir bajo sus siglas. “Ahora es un momento en el que vienen los partidos y nos ofrecen cosas. Hay quien tiene las ideas claras y sabe por quién va a ir pero hay que le da igual y espera a ver que se le da al pueblo”, explica. Lo habitual es que la persona más votada en las primarias abra la lista pero Segura señala que es algo “que se habla entre los elegidos porque hay veces que hay gente que puede no querer”.

Además, el 26-M puede que sean la única opción o no porque algún partido puede presentar la suya. “Alguna vez ha pasado”, afirma. Pero aún habrá una tercera votación para decidir quién tiene ejerce de alcalde o alcaldesa. “Entre esos cinco, una mayoría podría forzar cambios”, apunta. Para ella “la ventaja del sistema es que todos pasamos por la gestión porque se intenta que el que no lo ha sido lo sea y acabamos pasando muchos, eso es bueno porque la gente aprende cómo funcionan las cosas y se critica menos”.