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MITIN EN BADALONA

El plan 'antiokupas' del PP

Casado aterriza en Badalona con una proposición de ley que prevé penas de uno a tres años de cárcel por ocupar un inmueble

Júlia Regué

El líder del PP, Pablo Casado, saludando a Xavier García Albiol, junto a Dolors Montserrat, en Badalona.

El líder del PP, Pablo Casado, saludando a Xavier García Albiol, junto a Dolors Montserrat, en Badalona.

Xavier García Albiol quiso despedirse del Parlament desde uno de sus feudos, el barrio de Llefià de Badalona, junto a la primera espada del partido Pablo Casado y con una medida estrella que exprimirá al máximo durante su campaña municipal: la ley antiocupaciones. El proyecto fue registrado en el Congreso con la intención de que se encauce por vía de urgencia, pero Albiol ya se lo ha hecho suyo reconvertido en compromiso electoral para implantar, decidido a cosechar una bolsa de votos que impida que un acuerdo de izquierdas vuelva a dejarle sin vara. 

La proposición de ley contempla penas de hasta tres años de cárcel -si se ocupa con uso de la violencia o intimidación-, prevé que estos inmuebles no se puedan considerar "domicilio" para que los ocupantes no se puedan empadronar, permite un desalojo exprés en un plazo de entre 12 y 24 horas y da rienda suelta a que las comunidades de propietarios puedan tomar medidas por su cuenta como "tapiar la puerta". Justificaron esta norma tomando como argumento que el incendio en un edificio del barrio de Sant Roc, que causó la muerte de tres vecinos, fue consecuencia de una sobrecarga eléctrica producida por un "pinchazo de luz ilegal".

Escoltado por algunos vecinos y dirigentes catalanes del PP, Casado aprovechó la ocasión para cargar contra los "mal llamados alcaldes del cambio", en alusión directa a Ada Colau Manuela Carmena, por "tolerar" la ocupación "con la misma impunidad con la que permiten el comercio ilegal de manteros, las agresiones ciudadanas, la quema de vehículos y las indicaciones a la policía local de no actuar". Según sus propios cálculos, hay unas 100.000 viviendas ocupadas en toda España, especialmente en las urbes.

El dirigente popular puntualizó que las restricciones y sanciones de su ley no afectarán a las personas que, por pérdida de empleo y dificultades socioeconómicas, cometan impagos de su alquiler: "Es una cuestión de mafias, de seguridad ciudadana y de tranquilidad personal", espetó, y puso en valor la "consagrada propiedad privada". Albiol hurgó en que "hay que saber diferenciar entre la ocupación por motivos sociales de la que crea problemas y hace de ello un 'modus vivendi'".

Pero sus pretensiones encontraron, en el mismo momento del anuncio, claros oponentes. Un grupo de vecinos se conjuró a pocos metros del lugar de la cita convocados por la Plataforma de Afectados por la Crisis (PAC), unas mujeres abuchearon a los conservadores y lanzaron cánticos como "somos okupas, no delincuentes" desde fuera del perímetro de seguridad y un vecino hizo una incesante cacerolada durante los parlamentos.