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CRISIS TERRITORIAL

Sánchez y Torra sellan su apuesta por el "diálogo"

El jefe del Ejecutivo y el 'president' pactan en su reunión un comunicado que apuesta por la "política"

La Generalitat acepta que la "respuesta democrática" debe estar dentro del "marco de la seguridad jurídica"

Juan Ruiz Sierra Fidel Masreal

Reunión Sánchez-Torra en la víspera del Consejo de Ministros en BCN.

Reunión Sánchez-Torra en la víspera del Consejo de Ministros en BCN. / JORDI COTRINA

Si la arriesgada apuesta del Gobierno central en Barcelona consta de dos pruebas, la primera terminó este jueves de forma satisfactoria. Aún queda el Consejo de Ministros del viernes en la Llotja de Mar, con los Comités de Defensa de la República (CDR) y la ANC, entre otros, anunciando múltiples movilizaciones contra esta convocatoria, pero Pedro Sánchez y Quim Torra se reunieron durante más de una hora (primero solos; después acompañados) un día antes en el Palau de Pedralbes y ambas partes transmitieron que pese a los múltiples asuntos que los separan, de sus habituales críticas cruzadas y sus desencuentros, la voluntad compartida es seguir dialogando. Más que nunca.

De hecho, solemnizaron esta apuesta a través de algo inusual en las relaciones entre el Ejecutivo y la Generalitat: un comunicado conjunto. El texto, negociado durante los últimos días entre ambos gobiernos, es breve, pero viene a delimitar el terreno que las dos instituciones quieren transitar a partir de ahora: reconocimiento de la existencia de un "conflicto" en Catalunya y compromiso con un "diálogo efectivo" que se traduzca en una "respuesta democrática" en el marco de la "seguridad jurídica".

Esta última parte es especialmente relevante. Según fuentes de la Generalitat, no significa descartar por completo la vía unilateral, sino que abre la puerta a "poder crear un nuevo marco jurídico". Fuentes del Govern y del Ejecutivo español confirman que la voluntas de este último era el de subrayar en el comunicado que se acepta el marco constituiconal. El término finalmente acordado implica, según el Gobierno, una renuncia a la vía unilateral y una apuesta por el ordenamiento vigente.

Las formas

La reunión tuvo dos partes. La primera, y más larga, fue un cara a cara de Sánchez y Torra, en la que el primero intentó sin éxito que el segundo se aviniera a dar su apoyo a los Presupuestos. Mientras tanto, en el mismo recinto también se estaban viendo la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, con su homólogo en la Generalitat, Pere Aragonès; y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, con la portavoz del Govern, Elsa Artadi.  Después se reunieron todos juntos, de pie, porque según el Govern la Moncloa no quería dar relieve político a esta segunda cita, en la que hubo un buen clima e incluso posiciones cercanas en cuestiones como la de los vestigios franquistas o la regeneración. Torra y sus 'consellers' presentaron un documento de cuatro páginas que incluye estos ejes: regeneración, franquismo y derecho a la autodeterminación.

Y después se divulgó el texto. En él, ambos gobiernos "coinciden en la existencia de un conflicto sobre el futuro de Catalunya". "A pesar de que mantienen diferencias notables (…) comparten, por encima de todo, su apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana –continúa el comunicado-. Por ello, y con el objetivo de garantizar una solución, deben seguir potenciándose los espacios de diálogo (…) para avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de Cataluña, en el marco de la seguridad jurídica".

Relación recompuesta 

Más allá del comunicado, no hay ningún resultado tangible, pero ni el Gobierno ni la Generalitat esperaban algo así. Se trataba, más que nada, de reconstruir la interlocución iniciada el pasado verano, cuando Sánchez llegó a la Moncloa a través de una moción de censura que apoyaron ERC y el PDECat, y que desde entonces se había deteriorado por múltiples factores.

El retorno a los puentes tendidos, el mismo día en el que el independentismo aprobó en el Congreso la senda de déficit y en el que finalizaba la huelga de hambre de cuatro de los presos independentistas, no está exento de peligros para Sánchez. Una parte importante del PSOE teme que su actitud dialogante con la Generalitat pase factura al partido en las autonómicas y municipales de mayo. Para el Govern, abrazar el dialogo con el Ejecutivo central y aceptar la "seguridad jurídica" le puede generar el rechazo del independentismo más combativo, el que seguramente no entenderá que Torra agradeciera a Sánchez –en la posterior cena organizada por Foment- la posibilidad  de haber hablado "de todo".

En cualquier caso, las diferencias fundamentales se mantienen. El Gobierno no negociará ningún referéndum de autodeterminación ni maniobrará, insisten en la Moncloa, en el juicio al ‘procés’, que en principio comenzará a finales de enero. De hecho, ambas partes ni siquiera se pusieron de acuerdo en lo que pasó durante la cita en el Palau de Pedralbes. Para la Generalitat, fue una cumbre entre los dos gobiernos. Para el Ejecutivo central se trató de reuniones en paralelo. Ambos gobiernos volverán a reunirse en enero. El clima es propicio.