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LOS REFERENTES DEL 'PROCÉS'

El santuario esloveno de Torra

Políticos, exministros, exembajadores y profesores universitarios de la primera república que se separó de Yugoslavia apoyan la independencia de Catalunya

Juan José Fernández

Fotografia facilitada por la Presidencia de la Generalitat del encuentro en Liubliana de Quim Torra con el presidente de Eslovenia Borut Pahor, el pasado 6 de diciembre.

Fotografia facilitada por la Presidencia de la Generalitat del encuentro en Liubliana de Quim Torra con el presidente de Eslovenia Borut Pahor, el pasado 6 de diciembre. / EFE

Cuando, el pasado viernes, el primero ministro de Eslovenia, Marjan Sarec, desautorizó públicamente al presidente del país, el excomunista Borut Pahor, por recibir en visita oficial a Quim Torra, sus palabras caían en saco roto.

No solo porque Pahor ya ha recibido de Sarec numerosas críticas. Es que Pahor no cree que este gesto deba incomodar al Gobierno de España. Como le soltó al rey Felipe en un encuentro en el Museo Reina Sofía, en junio de 2017, su simpatía por la independencia de Catalunya no implica animadversión por España.

Borut Pahor forma parte de un exclusivo círculo esloveno de apoyos al soberanismo catalán, con actores, músicos e incluso raperos eslovenos, pero en su mayoría políticos y académicos, todos bajo la autoridad moral que le conceden al también excomunista Milan Kucan, el presidente que capitaneó la independencia eslovena.

Servicio exterior

El club cuenta con miembros de la diplomacia eslovena, como el primer embajador del país en España, el italoesloveno Franco Juri. Durante su trabajo en Madrid (1992-1997) no disimuló su inclinación, explican fuentes diplomáticas. El 2 de octubre de 2017, tras el traumático referéndum en Catalunya, culpó de los incidentes a Moncloa en los micrófonos de la radio pública eslovena. "Se está iniciando el proceso de desestabilización de toda España, no solo de Catalunya", dijo.

Junto a Juri, el independentismo catalán tiene las simpatías de dos exministros de Exteriores. El más carismático, Dimitrij Rupel, al modo de Raül Romeva, llevó la cartera cuando aún Eslovenia no era independiente. Bajo su mando fue también embajador Peter Tos, igualmente proindependencia de Catalunya.

El otro exministro, Ivo Viagl ocupa ahora un escaño en el Parlamento Europeo por el partido ZARES. En la misma formación milita Juri. El partido comparte con Ciudadanos no sólo en su color naranja corporativo, también el grupo parlamentario de liberales ALDE que lo alinea en la eurocámara.

Manifiesto por el 1-0

Este club esloveno de amigos del ‘Procés’ no celebra asambleas, ni se reúnen sus miembros, pero sí se hizo visible como colectivo en octubre de 2017, por el 1-0.

En plena campaña electoral eslovena, las imágenes televisivas de las cargas policiales de Barcelona entraron de lleno en la agenda de un país que libró una guerra de diez días (1991) por la independencia. El expresidente Milan Kucan encabezó al día siguiente el manifiesto Podpora Katalniji (Apoyando a Catalunya) lanzado a la firma en internet.

El manifiesto proclamó que los firmantes "se sienten conmocionados por la violencia desarrollada por las autoridades españolas" y asumió sin contrastar la cifra de 1.000 heridos, antes de declarar a la voluntad de independencia por encima de la ley: "Ninguna constitución adoptada por una mayoría política en un momento y contexto sociopolítico determinado puede pisotear el derecho a la autodeterminación".

El comunicado cosechó 3.600 firmas, un grupo influyente para un país que tiene menos habitantes (dos millones) que el área metropolitana de Barcelona.

Todavía la política local está liderada por exmiembros del aparato comunista de la antigua Yugoslavia. Pero lideró la preparación de este manifiesto la catedrática y socióloga Spomenka Hribar, anticomunista fundadora del movimiento DEMOS, una versión local de la ANC catalana que, en 1990, derribó el poder federal.

Del mismo partido son otros firmantes, como el juez y padre de la constitución eslovena Peter Jambrek, o Ivan Kristan, primer presidente del Consejo Nacional de la República, y otro exministro: el que lo fuera de Cultura Jozef Skolç.

Influyente abogada

En el círculo destaca la abogada Ana Stanic, con despacho en Londres especializado en gestiones para gobiernos y en lobbying de firmas de energía. Stanic lleva dos lustros relacionada con el soberanismo catalán y ha participado en actos de la Assemblea Nacional Catalana.

El Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona investiga encargos de la Generalitat al bufete de Stanic. Además de trabajos para el Departament d’Afers Exteriors, una mediación entre miembros de la Conselleria de Economía y el Banco Central de Eslovenia, en enero de 2017.

Ana Stanic fue una de las voces que aseguraron al Gobierno catalán que la Generalitat, una vez proclamada la independencia, encontraría interlocución inmediata en el FMI, el Club de París y bancos internacionales.

En público y en privado, Stanic ha defendido que, tras la DUI, Catalunya debía argumentar ante Bruselas que el estado español había quedado disuelto, para así hacer valer su continuidad en la Unión Europea.

Ana Stanic es hija de Stane Stanic, periodista nacionalista fallecido en 2005, relevante promotor del referéndum esloveno de independencia con Milan Kucan.

El amigo Milan

Su activa simpatía por el independentismo catalán no ha sido óbice para que a Kucan lo haya mimado el Gobierno español. El 2 de julio de 2002, el BOE publicó un Real Decreto de concesión de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica al esloveno. Se la otorgaba el rey Juan Carlos "queriendo dar una muestra de mi real aprecio".

Impulsó el galardón el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué. Hacía ya 12 años de un encuentro que acredita hasta qué punto la alianza independentista esloveno-catalana no data de esta fase del 'procés' y se basa en sus dos prohombres.

A comienzos de diciembre de 1990, ninguna cancillería europea trataba con el presidente de la entonces república yugoslava de Eslovenia, por no indisponerse con Belgrado, donde el comunista Zoran Lilic gobernaba la federación yugoslava muy presionado por el nacionalismo panserbio que calentaba Slobodan Milosevic.

Lo delicado del clima no impidió a Pujol, en peno apogeo en Catalunya, recibir en Barcelona a Kucan. El esloveno le explicó al catalán el referéndum de autodeterminación que había convocado para el 23 de ese mes.

Previamente –como en Catalunya el 6 de septiembre de 2017- el parlamento esloveno había aprobado una declaración que colocaba sus propias leyes por encima de las leyes federales yugoslavas. Según contó El País meses después, en los brindis de una cena oficial Pujol resumió lo que había dicho al esloveno de tú a tú: "Lo que no consigan ahora, no lo conseguirán más adelante".

El catalán animó al esloveno a apretar en su independentismo. Llevaban más de un año de amistad, desde que Pujol, como vicepresidente de la Asamblea de Regiones de Europa encargado de relaciones con el Este, ayudó a que la Eslovenia de Kucan a entrar como observador permanente.

En el manifiesto que Kucan lideró con su firma el 2 de octubre de 2017, se puede leer: "¡En esta lucha no están solos! Los ciudadanos eslovenos no han olvidado el apoyo de la nación catalana en 1991, cuando esperábamos el apoyo internacional a nuestra independencia".