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ENTREVISTA AL 'EXCONSELLER'

Santi Vila: "Rajoy nunca aseguró que no aplicaría el 155 si convocábamos elecciones"

"Desde la noche del 1-O en el Govern hubo discrepancia entre moderados e idealistas"

"La agenda en Catalunya será prepolítica durante años, deberíamos comprometernos con la reconciliación"

Fidel Masreal

Santi Vila posa para una entrevista en Barcelona, el pasado 8 de marzo.

Santi Vila posa para una entrevista en Barcelona, el pasado 8 de marzo. / PAU BARRENA (AFP)

El 'exconseller' Santi Vila se ha convertido, para el independentismo más combativo, en un adversario. Pero lo innegable es que es un conocedor directo del convulso período previo y posterior al referéndum del pasado año. Y que no se muerde la lengua respecto a la actual situación "prepolítica" de Catalunya.

-Tras el eco que obtuvo el 1-O, ¿cómo gestionó el Govern esa situación?

-Hasta el día 1, superadas todas las crisis de Govern, el Ejecutivo estaba más o menos cohesionado. A partir del 1-O por la noche hay una discrepancia evidente entre los que contextualizamos el 1-O como una movilización más y los que lo interpretan como un mandato democrático. Y esto marca dos caminos que ya no se encontrarán nunca más, hasta hoy. Desde la noche del 1-O, en el Govern hay una discrepancia entre moderados e idealistas.

-¿Y Puigdemont dónde estaba?

-En mi opinión, estaba en la moderación. E hizo todos los esfuerzos posibles e imposibles para evitar el colapso. Me autorizó a mí, y posiblemente a otros, a buscar soluciones para evitar el colapso. Otra cosa es que las dinámicas perversas, enfermizas, de competitividad entre los partidos hicieron que la situación se desbordara y no fuéramos capaces de tomar las decisiones acertadas. Esto hizo que el 'president' no quisiera asumir el desgaste de tomar la decisión de convocar elecciones si veía que su competidor electoral no era solidario.

-El día 10, cuando se declaró la independencia y se congeló de inmendiato ¿existía un papel de la UE en favor de la mediación, como argumento para suspender la DUI?

-Yo no lo vi nunca. El Govern no lo vio nunca. Los que hicieron correr que existía este documento espero que algún día lo puedan acreditar. Pero es uno de los muchos argumentos intangibles que se han hecho circular.

"El Govern no vio nunca, el supuesto papel de la UE para ejercer la mediación y evitar la DUI"

-El día 26 por la mañana, cuando el 'president' cita a su grupo parlamentario para anunciarles que convocará elecciones, ¿contaba con garantías del Gobierno respecto a la no aplicación del 155?

-He de reconocer, yo que estuve en primera línea de esas negociaciones, que nunca el Ejecutivo de Rajoy envió un mensaje explícito, inequívoco, asegurando que no suspendería el autogobierno, pese a que tácitamente nos decían que si convocabamos elecciones ellos no tendrían razón para aplicar el 155. Ya no sabremos nunca qué habría pasado pero formalmente nunca el Ejecutivo nos reconoció que si hacíamos lo que tendríamos que haber hecho seríamos correspondidos.

-¿Por qué 'president' pasa de querer convocar elecciones a ir a la DUI el día siguiente?

-En primer lugar, porque no hay manera de acreditar que el Gobierno Rajoy cumplirá. El otro elemento determinante es que habíamos ido muy lejos y el crédito del 'president' para dar un golpe de timón tan brusco era pequeño. Y nos vimos impotentes. El 'president' vio que su propio grupo parlamentario no le entendía...

"Sí, el 'president' dijo el día 26 que no tenía apoyo internacional, control de los Mossos, estructuras de Estado ni Hacienda propia para la DUI, y que no quería poner en riesgo la convivencia"

-De hecho algún miembro de su grupo parlamentario, en la reunión el Palau del día 26,  le reclama a él y al 'vicepresident' que renuncien. Y él admite que no tiene apoyo internacional, control de los Mossos, estructuras de Estado, ni Hacienda propia. ¿Esto fue así?

-Efectivamente, y dijo: 'No hay ni un sólo catalán dispuesto a poner en riesgo la convivencia. Dado que estamos en estas circunstancias, no podemos seguir más, hemos ido muy lejos, toca convocar elecciones y apoderar esta decisión'. Pasaba que el nivel de fanatización de muchos cuadros -diputados, dirigentes del Govern- era incontrolable.

-En esa reunión Puigdemont recibió severos reproches...

-Allí lo acusan de traidor, de cobarde. Fuera y dentro. El 'president' constata que sólo se le permite liderar ese movimiento si hace lo que esperan los sectores más radicalizados. 

-En esa reunión, ¿el 'vicepresident' apoyó al 'president'?

-No, y este es un elemento decisivo, porque la noche anterior lo ha hecho. La noche anterior el propio Junqueras y ERC hacen una crítica soportable, matizada, a la convocatoria de elecciones. Pero cuando tiene lugar la reunión el Palau del día 26 han pasado horas, supongo que [Junqueras y ERC] han recibido presiones de sus entornos, una lectura de vuello gallináceo, tacticista, y la intuición suya es: 'opongámonos a la decisión, que el 'president' igualmente la tomará, y que los convergentes hagan de convergentes, hagan un ejercicio de pragmatismo y esto de cara a las elecciones nos dejará bien posicionados'.

-¿Cómo recuerda el día 27 de octubre?

-Como un día muy triste. No conozco ningún país en el que se haga una declaración de independencia y las caras de quienes la hacen sean las que vimos en la televisión. Era la traca final, el canto del cisne, pero sabemos que no hay nada más detrás y sabemos que de esta decisión, únicamente provocativa, no se desprenderán cosas buenas.

-¿Cree en definitiva que el objetivo del 1-O no era tanto ganar un referéndum como forzar una negociación?

-Para los más idealistas, el objetivo del 1-O era conseguir un referéndum acordado. Para los más pragmáticos, ni eso. Seguramente, [era obtener] una reforma constitucional, una reforma fiscal... Y que los catalanes tenían que poder votar.

"Para los más idealistas, el objetivo del 1-O era conseguir un referéndum acordado. Para los más pragmáticos, ni eso"

-¿El soberanismo ha de hacer reflexión autocrítica todavía sobre lo sucedido hace un año?

-ERC lo ha hecho. Concurrió a las elecciones habiendo hecho un diagnóstico preciso de qué ha sucedido. Paradójicamente, al espacio antiguamente convergente le cuesta mucho más hacerlo.

-¿Cómo ve la tensión entre los dos socios del Govern en las últimas semanas?

-Se constata que con políticos en la cárcel y el exilio les imposible serenar la política en Catalunya. La judicialización nos lleva a un callejón muy difícil de gestionar.  En consecuencia, la agenda política en Catalunya a dos o tres años vista será prepolítica, y que la única cosa en la que nos deberíamos comprometer todos es a trabajar en la reconciliación y en volver a hacer aflorar una cierta ética de la duda. Presuponer que el otro puede tener parte de razón.

-Su afirmación reciente de que no existen presos políticos ha generado controversia…

-El nombre no hace la cosa. El dato objetivo es que hay en estos momentos activistas y políticos catalanes en la cárcel injustamente.