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REFLEXIONES

Extractos del libro de Puigdemont: "Estoy preparado para vivir encarcelado en España, si hace falta"

El 'expresident' asegura en 'La crisis catalana, una oportunidad para Europa' que la solución al conflicto pasa por una mediación internacional que podría encabezar Donald Tusk

El Periódico

Carles Puigdemont el pasado día 21 de septiembre.

Carles Puigdemont el pasado día 21 de septiembre. / NATALIA SEGURA (ACN)

"Estoy preparado para vivir encarcelado en España, si es necesario". Así de contundente se muestra el 'expresident' Carles Puigdemont en 'La crisis catalana, una oportunidad para Europa' (La Campana), el libro que se ha publicado este martes a partir de unas conversaciones con el periodista político Olivier Mouton, del semanario belga 'Le Vif / L'Express'.

El líder de JxCat matiza, sin embargo, que su encarcelamiento sería un "error" porque complicaría "aún más" la posibilidad de encontrar una "solución política". "Hace muchas semanas que estoy mentalizado de que estamos en guerra contra España. Al entrar en la cárcel he tenido la sesnación de que volvía a mi infancia, cuando vivía en un internado en la época de Franco", afirma en otro pasaje en el que recuerda su paso por la prisión alemana de Neumünster.

Puigdemont insiste en el libro que el desatascador del conflicto entre Catalunya y el Estado pasa por una mediación de Europa, y opina que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, podría hacer este papel: "Es el único que se ha expresado de una manera muy correcta ".

Portada del libro 'La crisis catalana, una oportunidad para Europa', de Carles Puigdemont. / BERNAT VILARÓ (ACN)

Puigdemont también subraya que tiene el "derecho" y la "necesidad" de dejar la política cuando la solución se haya normalizado. También apunta que ve como una especie de "fracaso personal" que haya tenido que marchar al "exilio" para que su situación actual no es la que preveía. Sea como sea, asevera que si alguna vez llega a entrar en prisión irá "hasta la justicia internacional".

"Esta historia no se acabará poniendo los líderes en prisión o forzándolos en el exilio", añade. Puigdemont también asegura que es consciente de que puede pasarse "mucho tiempo en el exilio", pero reitera que este hecho no le impedirá que continúe trabajando para normalizar la situación a través del "diálogo".

El papel de Europa

L'expresident de la Generalitat dedica buena parte del libro a hablar de Europa, critica la no reacción ante la "violencia" y la "represión" del Estado contra Catalunya, aunque mantiene confianza que la comunidad internacional -sobre todo la ciudadanía- no dé la espalda al conflicto: "Europa no se puede reconocer a sí misma sin reconocer esta realidad", escribe en relación al proceso soberanista.

En este sentido, también sitúa el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, como un actor clave: "No puede seguir diciendo que no pasa nada, porque todo el mundo está viendo que sí pasa", subraya Puigdemont, que concluye que forma parte de las "responsabilidades" de Juncker informarse de "primera mano" lo que pasa en Catalunya.

Sobre Europa, el jefe de filas de JxCat también asegura que el "silencio oficial" de la Unión Europea tras el referéndum del 1-O y la declaración de independencia del 27-O "no tiene por qué ser una mala noticia", ya que lo considera "prudente" y afirma que lo entiende. Aunque en el marco de las propuestas futuras para resolver el conflicto, Puigdemont asegura que estaría "dispuesto a hablar" de un referéndum sobre la autodeterminación en Catalunya que se celebrara en todo el Estado: "No es el procedimiento habitual pero podríamos hablar ", argumenta.

Pulsión anarquista

Puigdemont también repasa el último año político, desde los resultados del 1-O hasta su regreso a Waterloo, después del paso por la prisión alemana. En este relato, sentencia que si le pegaron una baliza bajo el coche, un día también le pueden pegar "un explosivo". "¿Hace falta recordar la guerra sucia contra ETA?", añade.

Sobre sí mismo, el 'expresident' asegura que no se ve como un líder, aunque agrega que "la historia" le acabará "contradiciendo". "No me gusta nada la idea de los líderes mesiánicos; la encuentro ridícula y, sobre todo, ¡antimoderna! Por otro lado, llevo dentro de mí una especie de pulsión anarquista", remacha.

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