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20 DE SEPTIEMBRE

Un 'remember' sin los Jordis

Unas 15.000 personas, según la Guardia Urbana, rinden homenaje a Sànchez y Cuixart a las puertas de la sede de Economía

La ANC y Òmnium piden "unidad" al soberanismo para que el "sacrificio" de los presos "no sea en vano"

Júlia Regué / Roger Pascual

Asistentes a la concentración de Barcelona un año después del 20-S.

Asistentes a la concentración de Barcelona un año después del 20-S. / CARLOS MONTAÑES

Repetición de escenario y atrezzo para rememorar una de las efemérides más emblemáticas para el soberanismo: el 20 de septiembre del 2017. Un año después, unas 15.000 personas, según la Guardia Urbana, volvieron a abarrotar los aledaños de la sede de la Conselleria de Economia, en el cruce entre la Gran Vía y la Rambla de Catalunya, aupados por las entidades soberanistas, para rendir homenaje a Jordi Sànchez, en aquel entonces dirigente de la ANC, y a Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, encarcelados desde el 16 de octubre acusados de sedición y rebelión por su papel protagónico en esa jornada.

Y es que el 20-S fue un punto de inflexión, el pistoletazo de salida a una persecución judicial contra la cúpula del ‘procés’, que ultimaba la logística para que el referéndum del 1-O se sacara adelante. Los claveles, rosas y papeletas que lucieron los congregados en esa cita mudaron ayer a lazos amarillos y pancartas a favor de su excarcelación y de la de los ‘exconsellers’ del Govern de Carles Puigdemont

El Ejecutivo de Quim Torra casi al completo –Miquel Buch velaba desde el centro de control por el dispositivo de seguridad-, de la mano del presidente del Parlament, Roger Torrent, coronaron la representación institucional. Minutos antes de la manifestación el ‘president’ tachó de "farsa judicial" el procedimiento en el que se ven inmersos los investigados y aseguró que se trata de una "causa organizada por los poderes estatales".

Calcó sus palabras el vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, y añadió que la filtración de los correos de jueces y magistrados del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) "confirman que el juicio no será justo y que la justicia española no es independiente porque está de parte". Por ello, emplazó al Gobierno de Pedro Sánchez a que "actúe si cree en el diálogo que promulga e inste a la fiscalía a retirar todos los cargos".

"El presagio del 1-O"

"Ni un paso atrás"y "Libertad"se asumieron como banda sonora de la concentración. Sànchez y Cuixart quisieron personarse a través de sus palabras en el encuentro. Pusieron voz a su mensaje el exdiputado de la CUP, David Fernàndez, y la cocinera Ada Parellada. Los Jordis subrayaron la "dignidad personal y colectiva" y la "determinación" en la "defensa de la libertad, la democracia y las instituciones" por parte de los manifestantes de aquella fecha e incidieron en que fue una convocatoria "pacífica, cívica y no-violenta". "El éxito del 1-O se empezó a forjar ese día", espetaron, e indicaron que ese día supieron que "votando ganarían el combate contra las amenazas, el miedo, el silencio y la violencia que el Estado imponía". "Fue el presagio del 1-O", remacharon.

Desde la cárcel de Lledoners, afirmaron que "no hay delito porque no hubo violencia" y reivindicaron el archivamiento de la causa o la absolución como "única salida justa a todo este lío judicial".

Las nuevas caras visibles de ambas entidades, Elisenda Paluzie y Marcel Mauri, se hicieron suyo el escenario con un discurso contundente contra el Estado. "Que quede claro: no estamos conmemorando, estamos reivindicando", enfatizó la primera, un día en el que cree que "empezó la provocación del Estado para construir el relato de la violencia". "Buscaban que hubiera violencia. No la hubo. Y como no la encontraron se la inventaron", aseveró, ovacionada por los suyos. Pidió máximo apoyo a los presos y manifestó que "no lograran convertir la autodeterminación en un delito". "Su perversión [del Estado] será el fundamento de nuestra libertad [...] que el sacrificio de los Jordis no sea en vano", censuró.

Mauri prosiguió con llamamientos a la "unidad"con la que "hicieron frente a ese golpe contra las instituciones democráticas". "El Estado decidió actuar con el miedo de quien se sabe perdedor, de quien nota que ya no controla una parte importante de la ciudadanía, porque nos hemos emancipado", inauguró.

Preludio en la CUP

La calle Casp también volvió a estar cortada entre Sardenya y Marina atestada de gente. Esta vez no era para defender la sede de los anticapitalistas del asedio de la Policía Nacional, sino para conmemorar el aniversario de esa resistencia numantina. 

"No nos nos echarán de nuestras calles. Las calles serán siempre nuestras", clamaba el exdiputado David Fernàndez, haciendo que volviera a sonar uno de los temas estrella de las movilizaciones del pasado otoño.

Compartía una mesa redonda con, entre otros, el 'comú' Jaume Asens, que hace un año daba asesoramiento legal a la CUP, junto a otros abogados, ante el cerco policial. A él se le dirigió la madre de Anna Gabriel para reclamarle crear un "frente común". "Tienes una hija cojonuda", le dijo uno del millar de congregados.

Todos ellos se colocaron una nariz de payaso, en homenaje a Jordi Pesarrodona (imputado por delito de odio por ponerse esa nariz roja al lado de un Guardia Civil que custodiaba el Departament de Governació) e iniciaron su marcha hasta la sede de Economia, comandada por un coche de la Guardia Civil de madera con dibujos de Piolín.