Ir a contenido

SUSPENSIÓN TEMPORAL

Salvar al 'soldado' Torrent

JxCat y ERC no alcanzan un acuerdo sobre los diputados suspendidos tras una reunión en Lledoners

Xabi Barrena / Daniel G. Sastre

El presidente del Parlament, Roger Torrent.

El presidente del Parlament, Roger Torrent. / QUIQUE GARCIA

Una de las primeras órdenes que transmitió Oriol Junqueras desde el Centro Penitenciario Madrid VII fue evitar a toda costa el sacrificio inútil de ‘piezas’, siguiendo el símil ajedrecístico. “Nada de fuego de artificios”, ordenó Junqueras, consciente de que la acción judicial estaba diezmando la cúpula republicana. Esto, en la práctica significaba evitar episodios que pudieran derivar en posibles procesamientos a cuenta de cuestiones no menores, pero sí no trascendentales. Los republicanos, desde el encarcelamiento de Junqueras, han aupado a la primera línea de trinchera al vicepresidente Pere Aragonès y al presidente del Parlament, Roger Torrent. Y Esquerra afirma, entre bastidores, que existe una voluntad expresa de los convergentes, desde el inicio de la legislatura, de exponer a Torrent al fuego enemigo. 

Desde el fallido debate de investidura de Carles Puigdemont, que el TC prohibió expresamente, hasta el actual asunto de la suspensión temporal de las actas de los diputados encarcelados y en el extranjero, a Torrent se le plantea siempre la encrucijada de desobedecer o no el mandato legal. Curioso, por otra parte, que alguien que pide un referéndum pactado, ergo reconoce la autoridad legal del Estado, pida desobediencia en otros campos.

Los republicanos, además, afirman que en ningún caso Puigdemont perderá su condición de diputado, por cuanto la suspensión es temporal. Aunque, claro está, en ese periodo de provisionalidad, el ‘expresident’ por ejemplo, no podría someterse a una sesión de investidura, objetivo que mantienen los posconvergentes, siquiera como ‘desideratum’.

La reunión que tuvo lugar este miércoles en la cárcel de Lledoners no solucionó la situación. El pleno del 2 de octubre, el primero tras un largo letargo de la Cámara provocado precisamente por la incapacidad de ponerse de acuerdo de JxCat y ERC sobre los diputados suspendidos, marca la fecha límite para que ambas formaciones alcancen un pacto.

Torrent se reunió en la prisión con cinco de los seis afectados por la decisión del Tribunal Supremo -Junqueras, Raül Romeva, Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez- y, junto a otros representantes de ERC y JxCat, no lograron encontrar una salida que satisficiera a todos. 

La línea roja de JxCat sigue siendo que Puigdemont no puede dejar de ser diputado bajo ningún concepto. Según la ley catalana, los presidentes de la Generalitat tienen que ser necesariamente miembros de la Cámara, y la suspensión conllevaría que no pudiera llevarse a cabo una "restitución" cada vez más inconcreta. El propio Puigdemont elucubró en una entrevista reciente con un horizonte temporal de décadas para su eventual vuelta a Catalunya.

Puigdemont pide protección

Pero este miércoles, desde Bélgica, el 'expresident' ha dejado claro que no piensa ceder cuando ha dicho que solo los ciudadanos pueden decidir que deje de representarlos. "No hay ninguna sentencia que nos obligue a dejar el escaño. Es el Parlament el que debe decidir, y estoy convencido de que protegerá a sus miembros, igual que el CGPJ ha hecho con [el juez] Llarena", ha añadido.

Empeñados en que sea el pleno quien decida sobre la suspensión de los diputados, a pesar de las consecuencias que ello pudiera tener sobre los miembros de la Mesa, los posconvergentes no presentarán recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional para que revoque la decisión del Supremo. Sí lo han hecho Junqueras y Romeva, en otra demostración de las diferentes estrategias que siguen los socios del Govern.