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TENSIONES INTERNAS EN LA ASSEMBLEA

La polémica puerta giratoria de la ANC

La dimisión de Jordi Sànchez y otros cuatro cargos para concurrir a elecciones genera crispación interna

La entidad sella en sus estatutos que los secretarios nacionales deben abstenerse de ir en listas electorales

Júlia Regué

Imagen de la asamblea general de la ANC, el pasado 25 de febrero

Imagen de la asamblea general de la ANC, el pasado 25 de febrero / ACN / MARIA BELMEZ

Pilotar una masa en las calles genera confianza, empatía y autoridad, algo ineludible para llenar urnas. El 'procés' ha creado nuevos líderes, que congregan miles de personas bajo sus postulados, y que han negociado estrechamente con los partidos políticos. En algunos casos este estrecho vínculo ya se ha difuminado y líderes de la sociedad civil han acabado dando el salto a las instituciones.

La expresidenta Carme Forcadell se postuló en la candidatura de Junts pel Sí en el 2015, tras haber liderado la ANC durante tres años. Abandonó su cargo en la dirección de la entidad cuatro meses antes de anunciarlo. Como diputada, asumió la presidencia de del Parlament, la pieza clave de los partidos independentistas para lograr sacar adelante las leyes de desconexión con el objetivo de culminar el 'procés'. Renovó su acta de diputada en las pasadas elecciones, de la mano de los republicanos, pero rechazó repetir mandato al frente de la Cámara catalana.

No fue la única que se apuntó a parlamentaria en esa época. El miembro del secretariado nacional durante su mandato Ferran Civit se sumó a la misma lista que Forcadell en el 2015 y también fue reelegido en las elecciones del 21-D por ERC.

Cinco renuncias y seis candidaturas

Jordi Sànchez anunció a través de una carta escrita desde la cárcel de Soto del Real que se colocaba como número dos de JxCat. Su marcha propició el abandono de cinco personas más de la cúpula, que se alistaron también detrás de Carles Puigdemont: Francesca Ferreres, hasta entonces coordinadora de incidencia internacional, y los secretarios nacionales Alícia CasalsAssumpció Castellví y Pere Grau. Pero ninguno de ellos fue elegido.

La ANC emitió entonces un comunicado en el que señalaba que "respeta y valora su decisión" y reivindicaba el carácter "plural y transversal" de la organización, aunque fuentes internas no esconden que estos ceses generaron crispación entre los socios, más aún cuando todos ellos se decidieron a concurrir en bloque a la lista de los posconvergentes.

Pero hubo una candidata más en el número 31 de la lista de JxCat que pasó desapercibida porque la entidad no la incluyó en su escrito. Se trata de la gerente de la ANC, Núria Guillaumes. Lejos de cesar de su puesto, la mantiene al no haber sido elegida y participa activamente del día a día de la organización.

Aviso a navegantes

La ANC ha querido frenar esta dinámica para evitar que se enquiste. Sellan en sus estatutos que ningún secretario nacional puede ostentar "cargos orgánicos nacionales de ningún partido político" ni "ocupar puestos de responsabilidad en ámbitos políticos" desde el momento en que presenta su solicitud hasta la finalización de su mandato. Y clarifica que con esto se refiere a "formar parte de una candidatura a unas elecciones, ser cargo electo o ocupar un cargo de designación política". En plena presentación de candidatos a dirigir la ANC, advierte de que todo aquel que incumpla alguno de estos principios será revocado del proceso de votación por la Junta Electoral interna.

En la última asamblea ordinaria, una enmienda rechazada dejaba en evidencia el resquemor que ha generado el hecho de que parte de la ejecutiva haya saltado a las instituciones. El texto, desestimado por 865 papeletas frente a 402 favorables y 582 abstenciones, proponía que los nuevos representantes debían comprometerse a que "durante su cargo y un año posterior a haberlo ocupado" no se presentarían a parlamentarios.

Aun así, de aprobarse, fuentes de la ANC mantienen que tampoco se podría activar ningún mecanismo de control para evitarlo, ya que antes de presentarse a un cargo político abandonan la cúpula de la entidad. De todas formas, no ven viable establecer un régimen sancionador a posteriori por la idiosincrasia de la organización. Por ello, será complejo encallar las puertas giratorias.