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LA RESACA ELECTORAL

Las incógnitas de la investidura

Puigdemont puede delegar en un apoderado de JxCat para recoger su acta de diputado

La sesión del Parlament para elegir al presidente sí requiere la presencia del candidato

El Periódico

El hemiciclo del Parlament de Catalunya, vacío.

El hemiciclo del Parlament de Catalunya, vacío. / FERRAN SENDRA

Un Carles Puigdemont triunfante exigió desde Bruselas al Ejecutivo de Mariano Rajoy el jueves por la noche, tras conocerse los resultados definitivos de las elecciones, la restitución del "Govern legítimo" y la excarcelación de los dirigentes soberanistas que siguen en prisión. Este viernes no ha aclarado si piensa volver a Catalunya, sin lo que el 'president' cesado no podría volver a ser investido.

Otros diputados electos se encuentran en su misma situación, puesto que los cuatro 'exconsellers' que se fueron con él a Bélgica iban también en las listas del 21-DLluís Puig y Clara Ponsatí, también por Junts per Catalunya, y Toni Comín y Meritxell Serret, por ERC.

Las órdenes de busca y captura dictadas por la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela siguen vigentes, por lo que, en cuanto pisaran España, todos ellos serían probablemente detenidos. El papel de JxCat, liderando el bloque independentista, que suma mayoría absoluta tras el 21-D, abre varios interrogantes, dadas las circunstancias, cara a la investidura.

¿Tiene que acudir Puigdemont al Parlament a recoger su acta?

No necesariamente. Puede delegar esa función en un apoderado de JxCat. Previamente, un representante, elegido para actuar en nombre de las fuerzas que han concurrido a las elecciones, puede dirigirse a la junta electoral provincial para recoger la credencial de electo que debe llevarse al Parlament. Además, el candidato tiene que presentar por escrito una declaración de actividades y bienes y prometer o jurar respeto a la Constitución y al Estatut de Catalunya. 

¿Puede ser investido el 'expresident'?

Obligatoriamente tendría que estar presente en la sesión, presentar su programa en el debate de investidura y someterse a la votación. Tendría que regresar, pues, a España y, en cuanto cruzara la frontera, probablemente sería detenido. El hecho de que no se presentara a declarar en la Audiencia Nacional y se marchara a Bélgica posiblemente le perjudicaría en cuanto a la decisión judicial de dejarlo o no en libertad provisional. Ni los diputados electos que están en Bruselas ni los encarcelados (el exvicepresidente Oriol Junqueras, el 'exconseller' Joaquim Forn y Jordi Sànchez, expresidente de la Assemblea Nacional Catalana) podrían votar si no están presentes en el debate. El voto solo puede ser delegado en otro parlamentario, en principio, en los casos de baja por maternidad o paternidad o de hospitalización, enfermedad grave o incapacidad prolongada.

¿Los encarcelados podrían ir a la sesión de investidura?

La ley penitenciaria contempla permisos para las personas en prisión preventiva en determinados casos, entre los que se incluyen "importantes y comprobados motivos". No está claro si este punto incluiría la asistencia a un pleno de investidura. Para asistir a los plenos necesitan también la autorización preceptiva del juez del Tribunal Supremo (TS) Pablo Llarena. Junqueras, de todos modos, está citado el 4 de enero por el juez Llarena para revisar su prisión preventiva, y Forn y Sànchez, el día 11. 

¿Hay algún precedente?

Sí. Juan Carlos Yoldi, preso de ETA y candidato a lendakari por Herri Batasuna. La Audiencia de Pamplona le autorizó, en febrero de 1987, a salir de prisión para acudir a la sesión de investidura. Entonces, el tribunal resolvió de forma unánime permitirle asistir, en contra del criterio de la fiscalía. Los magistrados argumentaron que no se podía privar a un ciudadano en prisión preventiva de la posibilidad de presentarse a presidente autonómico, ya que, además de sus derechos políticos, se estarían lesionando los de sus electores. Lo que nunca ha ocurrido es que un parlamento vote como presidente a un candidato en prisión.

¿Podrían perder la condición de diputados?

Uno de los motivos por los que un parlamentario puede perder su escaño es que, una vez juzgado, el tribunal dicte una condena firme de inhabilitación.