Ir a contenido

Elecciones 21-D

Una fiesta de la democracia entre semana

El civismo, el amarillo y una participación madrugadora protagonizan la mañana de las elecciones en una jornada atípica

Gabriel Ubieto

El civismo, el amarillo y una participación madrugadora protagonizan la mañana de las elecciones en una jornada atípica.

El civismo, el amarillo y una participación madrugadora protagonizan la mañana de las elecciones en una jornada atípica. / FERRAN NADEU (El Periódico)

Julián entra con su hija pequeña en brazos a la Escuela Oficial de Idiomas Sant Gervasi y no puede contener un “madre mía”. Apenas pasa un cuarto de hora de las nueve de la mañana y las cuatro colas para las distintas mesas electorales suman más de cien personas. Julián es enfermero y, al ver que antes de las diez no habrá podido votar, dejar a su pequeña con los abuelos y estar cambiado para empezar el turno, se resigna a volver a última hora de la tarde.

La imagen de las colas antes incluso de abrir los colegios electorales se repite por casi toda la ciudad. En el EOI Sant Gervasi, al lado de la cola para votar hay otra para recoger un justificante laboral, que un interventor va llenando y pasando al presidente de la mesa para que los firme.

Que las elecciones sean en un jueves laborable se nota especialmente a primeras horas de la mañana. Miquel no abre la persiana de su tienda de ropa de caballero, ubicada en una esquina del mercado de l’Albaceria del barrio de Gràcia, hasta casi las once de la mañana. “He ido a votar y en cuánto he podido me he venido para aquí”, explica.

Otros, por sector, se ven obligados a seguir ritmos diferentes. Melisa, propietaria de una empresa de mensajería de ocho trabajadores –incluidos ella y su marido- en el Eixample Dret, votará a última hora de la tarde. “Lo hablamos entre todos y, en confianza, consensuamos que cada uno fuera a votar o en el parón para comer o ya a las siete de la tarde, que es cuando baja más el trabajo. Estos días de Navidad no damos abasto”, cuenta mientras le entra una llamada por la centralita.

Los estudiantes lo tienen, en principio, más fácil y pueden ir a ejercer su derecho a voto a media mañana, cuando bajan un poco las colas. Jordi, estudiante de un máster en matemáticas aplicadas en Londres, y su hermano Xavi, estudiante de biomedicina de Erasmus en Regensburg (Alemania), han aprovechado que coincidían las fiestas navideñas con las elecciones para volver un poco antes y votar. Lo han hecho luciendo camisetas amarillas, el mayor con aquella segunda equipación del Barça del ‘Iniestazo’ y el pequeño con una de la popular serie ‘Breaking bad’, que reza ‘Los pollos hermanos’. “No tenía otra de color amarillo limpia”, reconoce entre risas a las puertas de la Barcelona School of Management, en la calle Balmes con Rosselló.

En general la reivindicación del amarillo se reduce a detalles en la vestimenta de algunos votantes. Puede que la obligación de muchos de luego ir al trabajo condicione la vestimenta. No obstante, el atrezzo que visibiliza que estas no son una elecciones cualquiera también se decora las calles. Si uno baja por la rambla del Raval camino a la Escuela Oficial de Idiomas de la avenida Drassanes, no puede evitar fijarse en los cárteles que le acompañan en muchas paredes. Fotografías de las cargas que la Policía Nacional llevó a cabo contra manifestantes en dicho centro el pasado 1 de octubre con la frase “Tú decides”.

Si el distrito de Sarrià-Sant Gervasi fue el que más participación registro en las elecciones del 27 de septiembre de 2015, con un 83,4%Ciutat Vella fue el que menos, con un 61,3%. No obstante, todos los apoderados del EOI Drassanes coinciden en que esta vez subirá. El del PSC, que ya lleva varias elecciones a sus espaldas, reconoce no haber visto tanta gente a la vez en dicho colegio. Algo que confirma la coordinadora de los siete que van por ERC cuando trae los números de las mesas de la una del mediodía, que ya superan el 30% de participación.

El número de apoderados es otra de las singularidades de estos comicios, habiendo muchos más que en elecciones anteriores. Las ratios en varios colegios alcanzan hasta los cuatro apoderados por mesa, teniendo algunos partidos mayor presencia que otros.

El distrito de Sant Martí presentaba en 2010 porcentajes de participación similares que Ciutat Vella, pero en las últimas elecciones ha ido aumentando y en las de 2015 llegaron al 77,4%. “Este año vamos en camino de, por lo menos, igualarlo”, explica Sandra, presidenta de una de las mesas del CEIP Els Porxos, que destaca también la tranquilidad con la que avanza todo. En el recuento de las dos del mediodía, en su mesa ya han votado casi un 50% de los electores. Pese al civismo, la participación y la normalidad con la que están transcurriendo estas elecciones, está claro que no son unos comicios cualquiera.