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LA PUGNA EN EL PSOE

Los avales, el escollo del sanchismo para dar batalla en Andalucía

La dirección federal reconoce que será "complicado" llegar a las primarias en las ocho provincias

Julia Camacho

Susana Díaz interviene en el último congreso del PSOE-A.

Susana Díaz interviene en el último congreso del PSOE-A. / EFE / Julio Munoz

Los afines a Pedro Sánchez en Andalucía ya lo tenían claro durante el pasado congreso regional de julio. “Será muy difícil encontrar tantos valientes”. Y es que las direcciones provinciales del PSOE-A han aprobado este fin de semana mantener en el 20 por ciento el mínimo de avales para optar a las primarias. Un número elevado de militantes que deben ‘retratarse’ en territorio hostil, donde el aparato controla numerosas instituciones y maneja importantes presupuestos. Para la dirección federal, se trata de un auténtico escollo que hace temer por la competición en las ocho provincias, donde de momento sí se han presentado precandidatos.

El 39 Congreso Federal modificó los estatutos para instaurar las primarias y rebajar el porcentaje de avales exigidos para formalizar las candidaturas con la idea de fortalecer y abrir la democracia interna. En el caso de las provincias, se reducía al tres por ciento, aunque debido a la premura, se dejó en manos de los territorios pronunciarse acerca de qué reglas se mantendrían en los cónclaves de después del verano.

En el caso de Andalucía, donde los partidarios de Susana Díaz son mayoría y controlan las ocho secretarias provinciales, todas las agrupaciones han mantenido ese límite del 20 por ciento, complicando el debate. Ya ocurrió en la dirección regional, donde el único opositor a la baronesa no logró pasar la criba. El PSOE-A defendió esta semana su postura a la espera de que el Comité Federal desarrolle vía reglamento esos nuevos estatutos, reprochando que lo contrario sería “cambiar las normas a mitad del partido”. Pero la dirección federal atribuye esta decisión al recelo por la posible contestación interna (el 31% según las primarias de mayo), y teme que algunos de sus candidatos se queden por el camino.”Va a ser complicado”, admitieron algunos dirigentes consultados por Europa Press.

Relevo de los líderes más débiles

Díaz trata de recuperar la iniciativa apartando a los secretarios más débiles (por haber cedido terreno ante Sánchez o por su perfil problemático) y afianzando a los afines a su “sólido” liderazgo. Y se muestra ajena a los procesos internos, centrando su discurso en la gestión y los ataques contra Andalucía. De hecho, este lunes se reunirá con los líderes políticos para intentar hacer un frente común en materia de financiación.

Mientras, los candidatos ‘sanchistas’ han dado un paso al frente en toda Andalucía, en su mayoría gente al margen del aparato del partido o vinculadas a las plataformas de apoyo a Sánchez. En algunas zonas se tendrán que enfrentar a un tercer e incluso cuarto candidato, surgido de las propias pugnas internas de los territorios. No obstante, los ‘críticos’ creen que estas candidaturas surgen sobre todo para tratar de dividir el voto y ponérselo aún más difícil.

Es el caso de Granada y Málaga, donde los actuales líderes provinciales, Teresa Jiménez y Miguel Ángel Heredia –en la picota desde que saltaran unas grabaciones donde insultaba a los sanchistas y justificaba el derrocamiento de Sánchez por su concertación con los independentistas--, ya han anunciado que no repetirán. En este último caso, pese al anuncio inicial de Ignacio López, miembro de la Ejecutiva federal, finalmente será otro quien se enfrente al candidato oficialista, un alto cargo local del gobierno de Díaz, y a una alcaldesa a la que ambos bandos sitúan en el lado contrario. Por su parte, el líder de Granada ciudad, destacado sanchista, pugnará con la línea continuista del presidente de la Diputación de Granada y un alcalde también afín a Díaz.

Tanto en Sevilla como en Jaén, donde se encuentran los líderes más fuertes y afines a Díaz, Verónica Pérez y Francisco Reyes respectivamente, los dos candidatos sanchistas tendrán que hacer un gran esfuerzo para captar apoyos que se identifiquen con nombre y número de militante.