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LA MEMORIA HISTÓRICA

El Pazo de Meirás: Un 'regalo' doloroso

La gestión de las visitas al recinto por parte de la Fundación Franco levanta nuevas ampollas

El pueblo de Sada, en A Coruña, no olvida que el dictador recibió la casa a costa de extorsiones

Pilar García / Barcelona

Vista aérea del Pazo de Meirás, en la localidad de Sada (A Coruña). / COVER / XURXO LOBATO

Vista aérea del Pazo de Meirás, en la localidad de Sada (A Coruña).
Foto de archivo de Franco con los ahora Reyes eméritos y sus hijos, en el pazo de Meirás.

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"En donde me hallo mejor para sentir esta grata fiebre de la creación artística es aquí, en la vieja Granja de Meirás, en este rincón apacible de las risueñas Mariñas". Emilia Pardo Bazán iniciaba así, en los apuntes autobiográficos que acompañaron a la primera edición de 'Los pazos de Ulloa', una bucólica descripción de su residencia de veraneo en Sada, en A Coruña. Un remanso de paz que nada tiene que ver con la eterna polémica en torno al palacete que, tras la muerte de la ilustre escritora, pasó a manos de Franco a costa del pueblo y que, 79 años después de lo que se 'vendió' como un 'regalo' al dictador, siguen disfrutando sus herederos.

La Fundación Nacional Francisco Franco ha azuzado estos días la controversia con unas palabras que suponen toda una provocación para unas familias en cuyas casas hasta no hace mucho no se podía ni hablar de un episodio que ha dejado muchas heridas abiertas. Tras celebrar "como un honor" el encargo de Carmen Franco Polo, la hija del dictador, de gestionar ahora las visitas al Pazo de Meirás, también conocido como Torres de Meirás, la fundación afirmó en un comunicado que su nueva función es "una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Francisco Franco".

La familia Franco se resistió sin éxito en los tribunales, hasta que el Tribunal Supremo rechazó el último recurso en el 2010, a abrir las puertas del edificio al público; algo a lo que está obligada tras ser declarado, en el 2008, Bien de Interés Cultural (BIC). El proceso para lograrlo se había iniciado en el 2006 con el Gobierno autonómico de los socialistas y el BNG. Al menos, debe organizar visitas cuatro días al mes. Se suelen hacer los viernes, pero en agosto es tradición ya que alteren el calendario, para que nadie interrumpa sus vacaciones, por lo que cada verano la polémica vuelve a estar servida. Se trata de "una práctica habitual", lamenta el alcalde de Sada, Benito Portela, de la coalición de izquierdas Sadamaioría, que gobierna con el PSOE y el BNG. Es "un torpedeo continuo", añade.

Manifestación por la recuperación para el pueblo de Sada del Pazo de Meirás, en noviembre del 2005. / CARLOS LAGO

Este agosto han abierto al público los días 1 y 2 y no lo volverán a hacer hasta el 30 y el 31, cuando los Franco ya se hayan ido. "Buscan subterfugios para cumplir la ley, pero ese no es el espíritu", subraya el miembro de la Comisión para la Recuperación de la Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña Carlos Babío. "En agosto es cuando hay más demanda de visitas", señala el también exconcejal del BNG, lamentando que muchos se tengan que quedar con las ganas de visitar un recinto que, reivindica, "tendría que ser devuelto" al pueblo. La fundación aseguró en su comunicado, curiosamente, que su gestión de las visitas al pazo servirá "para potenciar el turismo a Galicia y para difundir el patrimonio gallego en el mundo". 

Expropiaciones, subscripciones obligatorias y descuentos

La familia de Babío es una de las que sufrió en carne propia el "expolio" que hizo posible que "las élites que vieron que Franco podía hacerse con el poder", relata a EL PERIÓDICO, le 'obsequiaran' con la finca, que ampliaron de cinco a nueve hectáreas, para ganarse sus favores. Tras morir Pardo Bazán, el pazo pertenecía a la hija de esta, Blanca Quiroga de Pardo Bazán, y la viuda de su hijo, Manuela Esteban Collantes. La compra de la casa, para 'regalársela' a Franco, explica el socio de la CRMM, se sufragó con "expropiaciones de tierras, subscripciones populares obligatorias, descuentos en las nóminas de funcionarios, marineros..." y el expolio, señala, de recursos públicos. "Por ejemplo, el Ayuntamiento de A Coruña, en abril de 1939, pagó 25.000 pesetas para obras en el pazo", resume. Y lamenta: "Hasta ahora se ha buscado tapar lo que pasó".

La abuela del exconcejal, Josefa, fue expulsada de su casa, que estaba en los terrenos colindantes. Con 46 años, viuda y con cinco hijos -dos de ellos, menores-, acabó en casa de un hermano y, más tarde fue acogida por unas monjas. Con el tiempo, y gracias a la mediación del cura del pueblo, le entregaron 5.000 pesetas, que le dieron para "una casita, una vaca y poco más". "En casa era un tema tabú. Seguía habiendo mucho dolor", narra el exedil.

Pleno extraordinario

Tras el revuelo, este jueves el alcalde ha convocado, para la próxima semana, un pleno extraordinario. El acuerdo que se debatirá pide a la Xunta, según ha explicado Portela a este diario, "instar a la ilegalización" de la Fundación Franco y "reitera la solicitud de la gestión de las visitas por parte del ayuntamiento", así como la expropiación. También la CRMH de A Coruña reclama la ilegalización de la fundación, así como En Marea, que, además, registrará en el Congreso, al igual que IU, una iniciativa para la expropiación del pazo con el fin de pasar a ser de titularidad pública. Y el BNG ha anunciado que se dirigirá a la Unión Europea (UE) para que exija al Gobierno español la "prohibición" de hacer apología de la dictadura. Incluso En Marea tiene la intención de pedir la comparecencia del ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, en las Cortes para que dé explicaciones de la gestión de las visitas al pazo.

La CRMH de A Coruña considera la existencia de la fundación "una indignidad". "No se puede consentir", señala Babío, "que gestione un bien cultural". "La Xunta dice que no tiene armas para evitarlo. Si la administración no puede evitar que se haga apología del fascismo, tenemos un déficit democrático, y grave", denuncia. El Gobierno gallego del PP, acusado por la entidad y los partidos de la oposición de tibieza con el tema, ha pedido este jueves a la fundación "extremar la cautela" en sus declaraciones, y promete estar "pendiente" de que esta tenga un "comportamiento democrático". 

La Xunta asumió la gestión de las visitas, cuando el pazo fue declarado BIC, a través de una empresa privada y, desde el 2011 hasta el 2013, se encargó de los gastos, que incluían una visita guiada. Después, la propia familia Franco pasó a gestionarlas (un empleado se encarga de abrir el recinto al público) hasta que ha asumido la tarea la Fundación Francisco Franco.

Posado y bodas

Hace tres veranos, los vecinos de Sada vieron cómo el Pazo de Meirás, rodeado de una extensa finca con bosques y jardines y que domina un amplio valle desde lo alto de una ladera, era portada de la prensa del corazón. Carmen Martínez Bordiú protagonizó en agosto en la revista '¡Hola!' un posado con el que anunciaba su ruptura con Luis Miguel Rodríguez, el 'chatarrero'. La 'nietísima' es una habitual en los veranos de los Franco en la finca.

Allí tuvo lugar la petición de mano, en el 2004, también en agosto, de su hijo, Luis Alfonso de Borbón, a su ahora esposa y allí se casó, en el mismo mes del 2008, también con polémica, otra biznieta de Franco, Leticia Giménez-Arnau. La CRMH de La Coruña organizó aquel día una representación en la que 'revivió' al dictador, en una 'contraboda' en la que ejercía de padrino de la novia.

Construido en el siglo XIX sobre las ruinas de una antigua fortificación destruída por las tropas napoleónicas, el trasiego del Pazo de Meirás, al que Franco llamaba su "parlamento de bolsillo" puesto que allí celebraba los consejos de ministros veraniegos, bien podría volver a inspirar, aunque con temáticas muy distintas, la pluma de Pardo Bazán.

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