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TRATADO DE LIBRE COMERCIO ENTRE LA UE Y CANADÁ

El PSOE confirma que se abstendrá en la votación del CETA en el Congreso

La Comisión Ejecutiva socialista da el espaldarazo al viraje del partido en este aspecto

La razón: cumplir el mandato del 39º Congreso

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. / DAVID CASTRO

La permanente de la Ejecutiva Federal del PSOE ha acordado este lunes tener una posición de "abstención razonada" en la votación del CETA, el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá, por varias razones, pero fundamentalmente por el sistema de arbitraje semipúblico que establece y que, según los socialistas favorece a las grandes empresas e inversores, y no respeta los sistemas judiciales de los que España y el resto de Europa se ha dotado democráticamente. Además, advierte contra las salvaguardas que establece para las empresas frente a los derechos laborales o medioambientales.

La resolución de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, de seis folios, confirma lo anunciado ya en un tuit por la presidenta del partido, Cristina Narbona, y la posición transmitida por el secretario general Pedro Sánchez al Comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici.

Se trata de una postura que modifica la posición que venía manteniendo el partido hasta ahora y que era de apoyo al tratado después de haber participado en su negociación en el Parlamento Europeo y haber logrado la introducción de numerosos cambios que lo mejoraban.

LAS RAZONES

En la resolución de la Ejecutiva Federal del PSOE -en la que se deja claro que los socialistas están a favor del comercio internacional pero con una gobernanza global "justa"- se aportan varias razones para la "abstención". La primera de ellas es la forma que se ha elegido para la resolución de las disputas a través de la "Investors Court System" (ICS), que es un sistema "semipúblico" de arbitraje al que, según el PSOE, tendrán un "acceso desigual las instituciones y los ciudadanos europeos o canadienses frente a las grandes empresas y los grandes inversores extranjeros (sin olvidar que debido al NAFTA, las empresas estadounidenses podrán concurrir también a través de Canadá)".

Los socialistas admiten que el CETA reconoce a los Estados el derecho a regular, pero también incluye el "dercho a compensar a los inversores y empresas extranjeras cuando una regulación pública cambia, y puede potencialmente perjudicarles en el futuro". Además, exponen que el sistema, aunque está formado por jueces, marca un sistema jurídico "doble y desigual.

El segundo aspecto polémico para los socialistas es el "desequilibrio" que se produce entre las provisiones y salvaguardas que se establecen para proteger los intereses de los inversores frente a la protección de los derechos laborales o medioambientales.

"El CETA se ha construido protegiendo sobre todo y ante todo estableciendo salvaguardias para las empresas, pero no para los derechos laborales o medioambientales", declara la resolución del PSOE, en la que se recuerda que en las 1.600 páginas del Tratado se establecen miles de normas para defender el comercio, las inversiones y los derechos de las compañías transnacionales, frente a uno cuantos apartados para regular, de manera voluntaria y sin exigibilidad jurídica otros aspectos como los aspectos laborales.

Y por lo que respecta a las disposiciones medioambientales, señala que el CETA no protege el medioambiente ni asegura la sostenibilidad en Canadá ni en la UE. Además, reduce cualquier mecanismo de disputa a "totalmente voluntario".

A estas críticas, el PSOE añade la necesidad de incluir otros aspectos como el "establecimiento mecanismos de compensación para corregir los efectos sociales potenciales adversos o la lucha conjunta contra el cambio climático".

Sin embargo, dejan claro que la posición es de "abstención razonada" por las objeciones expuestas y por otro lado, porque los socialistas no se oponen a algunos aspectos concretos y "muy sensibles" de la formulación actual del citado Tratado. "Estamos a favor del multilateralismo, la apertura, el estrechamiento de los lazos comerciales con otras regiones del mundo y, en particular, con Canadá".

PRESIÓN DE LA UE

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, defendió que el tratado es "un buen acuerdo para Europa y para España". "Estoy convencida de que este es un buen acuerdo para Europa y para España", subrayó Malmström, quien recordó que la Comisión Europea (CE) "no interviene en los asuntos internos".

La comisaria sueca dijo que "España siempre ha sostenido el CETA" aunque no se refirió directamente a la decisión del nuevo líder socialista, Pedro Sánchez, de abstenerse en la votación del próximo jueves. El CETA, añadió, "es un buen acuerdo para los trabajadores españoles", que supondrá la abolición del 99 % de los aranceles, un aumento del acceso al mercado público de Canadá, acceso a los servicios y reconocimiento de entre 15 y 20 denominaciones de origen españolas.

"Canadá es un amigo progresista, con un Gobierno amigo que quiere trabajar con nosotros en temas como el desarrollo sostenible, derechos de los trabajadores y el Acuerdo del Clima, es un acuerdo muy moderno", añadió Malmström, en una rueda de prensa sobre barreras comerciales. 

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