Ir a contenido

JUICIO EN LA AUDIENCIA NACIONAL

Correa reconoce que se repartió comisiones con dirigentes del PP

El jefe de la 'trama Gürtel' afirma que Bárcenas le dijo que daba al partido su parte de los sobornos que recibía

El acusado centra las prácticas corruptas en la época de Aznar durante una medida confesión

ÁNGELES VÁZQUEZ / MADRID

Yo me quedaba con una parte y la otra se la daba a Luis Bárcenas / FOTO: EFE VÍDEO: ATLAS

Yo me quedaba con una parte y la otra se la daba a Luis Bárcenas
“Con Sepúlveda tuve atenciones que nos parecían de lo más normal”

/

Francisco Correa no defraudó y este jueves en el juicio del 'caso Gürtel' ha reconocido las acusaciones formuladas por la Fiscalía Anticorrupción contra él --por las que solicita 125 años y un mes de cárcel--, excepto "alguna cosa que no se corresponde con la realidad". Pero, aunque señaló que "todos los partidos lo hacían" y su actuación era propia del "sistema", admitió el cobro de comisiones y la entrega de dádivas a todos los acusados, excepto al exconcejal del PP de Estepona (MálagaRicardo Galeote. Incluso reconoció que el extesorero popular Luis Bárcenas le dijo que su parte era para el partido.

Correa optó por tratar de explicar la trayectoria empresarial que le llevó a colaborar tan intensamente con el PP con la afirmación de que Génova 13 era su "casa". Primero se centró en demostrar que su entramado empresarial era anterior y que también trabajó con el PSOE de Felipe González. Explicó que en el 92 trabajaba con grandes multinacionales y que, tras atravesar un problema económico, "salió del bache" gracias a un amigo que le presentó a Bárcenas.

De los 36 acusados que comparten con él banquillo, intentó exculpar a sus empleados, que le daban "pena". En cambio, en cuanto a los exresponsables del PP, solo libró de dádivas a Galeote. Aseguró que únicamente él pagaba en efectivo a los políticos, porque era quien tenía relación con ellos. Con toda naturalidad apuntó: "Quedaba con ellos y les daba un sobre".

En cuanto al partido, cuya relación empezó a través de su agencia de viajes, Correa admitió haber pagado actos electorales en los municipios madrileños de Majadahonda y Pozuelo y "posiblemente" haber cometido "irregularidades en la financiación del partido en València". Su práctica habitual, dijo, era intermediar con Bárcenas y Jesús Sepúlveda para que los empresarios que colaboraban con el partido fueran los adjudicatarios de contratos públicos. Para no ir más allá, en cuanto pudo añadió que "en el asunto de la financiación" ignoraba "la finalidad del dinero entregado" al PP, aunque luego admitió que Bárcenas le dijo que era para el partido. Explicó: "Venia un empresario, nos daban la licitación, y yo se lo pasaba a Luis Bárcenas. Él la gestionaba con el correspondiente ministerio y el empresario, si era adjudicatario, me entregaba un porcentaje del 2 o 3% y yo se lo llevaba a Génova".

'Luis el cabrón' es Luis Delso, socio de Jordi Pujol hijo

'Luis el cabrón' no es Luis Bárcenas, es un amigo mío, que no está en esta causa". Tras mostrar sus dudas ante el tribunal sobre si debía descubrir la identidad que la denominación encubría para obtener por parte de Anticorrupción la rebaja de pena que busca, Francisco Correa aseguró que esa referencia que aparece en la contabilidad b de la trama alude al expresidente de Isolux Corsán Luis Delso, y no al extesorero del PP, como se ha barajado durante la instrucción de la causa. El acusado aseguró que el socio de Jordi Pujol Ferrusola le pidió el favor de que le presentara al expresidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps para tratar de lograr contratos en València, donde su empresa no tenía ninguna presencia. Se encargó de hacerlo Álvaro Pérez, 'el Bigotes', que aprovechó para pedir un préstamo al empresario catalán para comprarse un coche. En vista de que 'el Bigotes' no le devolvía el dinero, Delso se lo reclamó a Correa, que fue quien pagó los 70.000 euros que aparecen bajo esa denominación en sus cuentas.

Aunque extendió sus relaciones en el PP a Ana Mato, Pío García-Escudero o Javier Arenas, se cuidó de situar la corrupción en los tiempos del expresidente del Gobierno de José María Aznar. Aseguró que su colaboración con el PP nacional acabó en el 2004 o el 2005, cuando asumió la presidencia Mariano Rajoy, por la falta de afinidad entre este y su número dos, Pablo Crespo. Entonces trasladó su actividad a València.

MITIN DE LA PASIONARIA

Correa explicó que Bárcenas "poco a poco" le "dio juego". Y un día le preguntó si sabría hacer un mitin. Según el acusado, hasta entonces solo había estado en uno de la Pasionaria con su padre, lo que ya le dio pie a decir que su "afinidad política es del otro bando", ya que su progenitor fue represaliado durante el franquismo.

Como un mitin es similar a los eventos a los que sus empresas acostumbraban, presentó un presupuesto de 1.450.000 de pesetas. Según el acusado, el partido tenía preparados 11 millones, por lo que, tras reunirse con Francisco Álvarez-Cascos, empezó a trabajar para el PP. Aseguró que esa diferencia presupuestaria es por lo que le dijo al exconcejal de Majadahonda José Luis Peñas que él había llevado más de 1.000 millones al partido.

Su estrategia de defensa versó en no tener conciencia de haber cometido un delito hasta que le detuvieron en febrero del 2009, "la primera vez" que escuchó las palabras "cohecho y prevaricación". "Yo lo que quiero es que mi empresa vaya bien. Pero ¿cómo no voy a hacer un regalo a una empresa que me da mucho negocio?", señaló, obviando que los contratos que conseguía o lograba adjudicar a empresas afines al partido también incluían los firmados con la administración.

Así justificó el reparto de comisiones con Bárcenas y los regalos que hizo a Sepúlveda: "Con Jesús tuve atenciones: un coche, viajes con su familia...". "Nos parecía lo más normal del mundo", añadió, participar en "el cumpleaños del niño o la comunión". Por estos hechos se considera partícipe a título lucrativo a la exmujer del que luego fue alcalde de Pozuelo de Alarcón, la exministra Ana Mato.

Tampoco le extrañó el millón de euros que Rafael Naranjo, entonces responsable de Sufi, ingresó en Suiza. "Lo ingresó en mi cuenta y se lo fui pagando", señaló, al exconcejal y exconsejero de la Comunidad de Madrid Alberto López Viejo, también acusado. Añadió que compartió un viaje en barco con él porque se lo pidió su íntimo amigo Alejandro Agag, yerno de Aznar. Agag fue también quien le presentó a Jacobo Gordon.

El constructor Alfonso García-Pozuelo le sirvió para explicar su "trabajo de lobby". Cuando "tienes contactos con empresarios y con políticos se hacen gestiones para que, cuando salen contratos públicos de las administraciones, se favorezca a los empresarios que luego van a colaborar con el partido", señaló. No obstante, aseguró que la autovía en la que estaba interesado García-Pozuelo en Castilla y León en 1996 --"cuando llegamos al Gobierno", apuntó-- no salió. En la contabilidad b de la trama aparecen como beneficiarios Bárcenas, el exeurodiputado del PP Gerardo Galeote, el exdiputado Jesús Merino y Sepúlveda.

"Todo el mundo copia en los exámenes"

“Todo el mundo copia los exámenes, y si te cogen, te expulsan; a mí me cogieron y estoy en el banquillo", aseguró Francisco Correa para tratar de extender sus prácticas corruptas a toda la sociedad.

Vestido con un traje oscuro, corbata azul y zapatos impecables, Correa se mostró más nervioso mientras esperaba su turno para declarar que cuando ya lo estaba haciendo. No soltó la batuta del director de orquesta durante toda la jornada y fue él quien decidió qué decía y cuándo. 

Eso le permitió introducir todo tipo de comentarios para justificar su enriquecimiento. "No es que se hiciera con el PP, se hacía con cualquier partido. Esto es una práctica habitual del país, del sistema", aseguró. 

Y puso de ejemplo a la empresa líder del sector cerámico en España para defender sus regalos a los responsables políticos que le proporcionaban contratos con el PP o con la administración pública, como si fuera igual la adjudicación en el sector privado que en el público. En ese apartado no faltó "la corbata" que admitió haberle regalado al expresidente valenciano Francisco Camps. "Desde que era niño en Nochebuena se regalan cestas", concluyó.