05 ago 2020

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EL PULSO SOBERANISTA

Estatut: el referéndum que sí fue

Este sábado se cumplen 10 años de la aprobación de la hoy maltrecha Carta catalana

JOAN CARLES CANELA / BARCELONA

Imagen de un colegio electoral de Barcelona.

Imagen de un colegio electoral de Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

No hay grandes actos ni celebraciones previstas, pero hoy hace 10 años los ciudadanos de Catalunya eran convocados ante las urnas para validar en plebiscito el texto del Estatut, el último referéndum votado por los catalanes. En palabras del entonces 'president', Pasqual Maragall, el país dijo ese día "qué quería y cómo quería que fuesen sus relaciones con la España fraternal".

Impulsado por el Govern de izquierdas que relevó a 23 años de pujolismo, la reforma del Estatut se convirtió en la principal obra del primer tripartito. El texto debía ser una herramienta para adaptar la ley a los nuevos tiempos, reconocer a Catalunya como nación e incrementar el autogobierno.

El proyecto final se llevó a referéndum tras una negociación no exenta de dificultades entre los principales partidos políticos catalanes y españoles. El resultado final: la Carta catalana fue aprobada con un 73,9% de votos a favor y un 20,7% en contra, aunque con una participación de solo el 49,41%. Aquella votación cerraba una etapa clave para comprender el devenir político de la Catalunya actual.

DEL "APOYARÉ" AL 'PROCÉS'

Aprobado el 30 de septiembre de 2005 en el Parlament, el proyecto de Estatut viajó hasta Madrid para superar los trámites parlamentarios. José Luis Rodríguez Zapatero, quien había respaldado la reforma cuando aún estaba en la oposición con el tan famoso "Apoyaré", quedó situado entre la espada de las demandas catalanas de mayor autogobierno y la pared de un PP (aunque también de importantes sectores del PSOE) frontalmente opuesto a la reforma, y que acabó recabando cuatro millones de firmas en contra de dicha ley.

Finalmente, el paso por las Cortes se resolvió con el pacto entre Zapatero y Artur Mas, a la sazón líder de la oposición en el Parlament. El recorte que sufrió el Estatut en Madrid propició que ERC pidiese el 'no' en el referéndum, dinamitando con ello la unidad del tripartito. Una vez refrendado el texto llegarían los intentos por desplegar sus competencias, siempre con dificultades, especialmente en temas económicos.

Ya en el 2010, la sentencia del Tribunal Constitucional laminó una parte significativa de la norma, dando lugar a la primera de las grandes manifestaciones soberanistas, bajo el lema 'Som una nació. Nosaltres decidim'. El resto de la historia hasta la actualidad es bien conocido.