EL PULSO SOBERANISTA

La Generalitat prevé abrir 10 nuevas 'embajadas' en un año

Europa sigue siendo la prioridad y se busca ganar influencia en Asia y América del Sur

El plan de Exteriors está supeditado a la aprobación de los presupuestos

El ’president’ Puigdemont, el ’conseller’ Romeva y el representante del Govern en Bruselas, Amadeu Altafaj, junto al representante del puerto de Gante.

El ’president’ Puigdemont, el ’conseller’ Romeva y el representante del Govern en Bruselas, Amadeu Altafaj, junto al representante del puerto de Gante. / JORDI BEDMAR

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Neus Tomàs
Neus Tomàs

Periodista

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Tras un paréntesis marcado por las sucesivas contiendas electorales, el Gobierno catalán ha decidido reactivar la creación de nuevas ‘embajadas’ y se ha fijado como objetivo abrir 10 nuevas delegaciones en el extranjero en un año.

La prioridad es ampliar la cobertura en Europa con seis oficinas más. Así, a las ya anunciadas, en julio del 2015, de Lisboa y Roma, hay que añadir las que se han previsto en CopenhagueVarsoviaGinebra y Zagreb. El resto se localizarán en RabatBuenos AiresMéxico DF y Seúl. Se trata de un ambicioso plan que solo podrá llevarse a cabo si el Ejecutivo logra aprobar sus presupuestospresupuestos. Exteriors destinará cinco millones a financiar el funcionamiento de las delegaciones aunque la cantidad total que se dedica a este plan no está calculada porque habría que sumarle otras partidas como las dedicadas a la formación de personal y las destinadas a garantizar su posterior movilidad.

El Govern considera que ni legal ni jurídicamente existe base alguna para que el Ejecutivo central pueda vetar la apertura de estas nuevas ‘embajadas’. Pero es probable que el plan se convierta en nueva munición en la ‘guerra diplomática’ que ambas administraciones libran desde que se inició el proceso soberanista.

LOS CRITERIOS

La expansión internacional diseñada por el equipo que dirige el ‘conseller’ Raül Romeva responde a una serie de criterios en base, sobre todo, a las zonas de influencia que puede cubrir cada delegación. El objetivo es tanto ganar presencia en ámbitos económicos prioritarios como tener mayor entrada en fórums multilaterales.

Las nuevas oficinas actuarán como ‘hubs’. Por ejemplo, la delegación de Varsovia pretende cubrir Polonia y la región bàltica, a la de Zagreb le corresponderá la zona de los Balcanes pero también Grecia, Bulgaria, Moldavia y Rumanía (países en los que se aspira a disponer algún día de oficinas). Ginebra, en tanto que sede de las principales instituciones de Naciones Unidas así como de otros organismos como la IATA ('International Air Transport Association') es uno de los objetivos prioritarios a la hora de intentar ganar protagonismo.

En Argentina, donde existen 17 'casals' catalanes, se instalará la que será la primera delegación de América del Sur mientras que la de México DF tendrá bajo su área de influencia el conjunto de los países cetroaméricanos. Suya será también Cuba, hasta ahora adjudicada a la ‘embajada’ de Washington.   

Otro de los elementos que el departamento de Romeva ha tenido en cuenta es la presencia de determinadas comunidades en Catalunya. Es el caso de la marroquí, cuyos residentes representan el 20% de los extranjeros que viven aquí. Estos lazos unidos a los fuertes vínculos comerciales y económicos han pesado a la hora de decidir que se instale una oficina en Rabat.

EL ÁMBITO DE ACTUACIÓN

Además de las nuevas delegaciones, las que ya existían intentarán extender su ámbito de actuación. La más antigua, la de Bruselas, cuya prioridad es la relación con las instituciones comunitarias, intentará ampliar su cobertura para ganar influencia en Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Y la de Washington a partir de ahora tendrá asignado también Canadá.

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Las ‘embajadas’ forman parte de una estructura en el exterior mucho más amplia y que tiene en los 36 centros destinados a la internacionalización de las empresas catalanas uno de sus pilares más importantes. Los de Berlín, Londres, Nueva York o París, entre otros, comparten espacio con las delegaciones de la Generalitat.  

Otro de los pilares es el de las 11 oficinas que dependen de la Agència Catalana de Turisme y las cuatro del Institut Català d’Empreses Culturals, dos ámbitos cuya proyección se juzga  fundamental para la economía catalana.