Pedro Sánchez: "El 26-J es un plebiscito sobre Rajoy"

"España no se merece ser gobernada por la pereza de Rajoy ni por la intransigencia de Iglesias", afirma en esta entrevista el secretario general del PSOE

Tras el pacto con Ciudadanos, la investidura fallida y la ruptura con Podemos, Pedro Sánchez afronta las elecciones como un todo o nada. Aspira a revalidar la secretaría general del PSOE, pero sus opciones dependerán de las urnas. 

Entrevista con Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. / JULIO CARBÓ / VÍDEO: MÒNICA TUDELA

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–¿En qué número de diputados sitúa la frontera que separaría el éxito del fracaso del PSOE el 26-J? 

–Solo concibo el triunfo. Estas son unas nuevas elecciones, no una segunda vuelta ni una repetición electoral. Hasta el 20-D, los españoles podían suponer lo que íbamos a hacer los candidatos: Iglesias, Rivera y yo mismo. De Rajoy no hablo, porque es la pereza y el inmovilismo. Pero hoy los españoles ya tienen certezas: saben que votar al PSOE es votar cambio. Planteamos estas elecciones como un plebiscito de sí o no al cambio, a un cambio que acerque a España y Catalunya y que traiga mayores cotas de igualdad, honradez y diálogo. No me planteo otra cosa que la victoria electoral y ser la primera fuerza política. Hoy los socialistas somos más necesarios que nunca, y quienes quieran el cambio acabarán apostando por el PSOE

–¿Un plebiscito sobre el cambio o sobre Rajoy?

–Sí, estas elecciones son un plebiscito sobre Rajoy y sobre el cambio, porque ambas cosas van unidas. El cambio trasciende a la figura de Rajoy, pero sin su salida ese cambio no será posible. No podemos estar otros cuatro años así. Las transformaciones que necesita España exigirán mucho consenso, acuerdos transversales y la salida de los gobernantes incapaces de dialogar y acordar. España no se merece ser gobernada por la pereza de Rajoy ni bloqueada por la intransigencia de Iglesias. 

–¿Qué le aporta Margarita Robles como número dos por Madrid?

–Solvencia, compromiso y apertura, porque es una independiente de reconocido prestigio. No necesitamos cualquier Gobierno, sino un Gobierno de cambio. 

¿Y el relevo de Carme Chacón por Meritxell Batet?

–Respeto las decisiones personales y políticas de Carme, que tras muchos años en primera línea ha decidido dar un paso atrás. La elección de Meritxell Batet demuestra que el socialismo tiene mucha cantera.

–Las bases de Podemos e IU han refrendado por amplia mayoría su alianza electoral. ¿Es la principal amenaza para el PSOE en estas elecciones? 

–Lo que tenemos que hacer es darle una sorpresa a Rajoy: articular una mayoría de progreso que garantice ese cambio. Hablo con muchos votantes de Podemos que pensaban que su entendimiento con el PSOE revitalizaría a la izquierda para ganar al PP y a Rajoy. Desgraciadamente, Iglesias votó contra un candidato socialista a la Presidencia. La pregunta que debe responder es si mantedrá ese no tras el 26-J o participará del cambio junto al PSOE.

–El 26-J se presentan los mismos candidatos con idénticos programas, o sea que la única incógnita es quién pactará con quién...

–Somos los mismos, pero ahora los electores ya nos conocen a todos. Saben quiénes somos y qué hacemos. Los españoles el 20-D votaron cambio, y dijeron que el cambio no era patrimonio de un solo partido. Desgraciadamente, eso solo lo entendió el PSOE, porque las otras dos fuerzas del cambio se vetaron mutuamente: Ciudadanos, por las políticas; y Podemos, por los sillones. Ahora todos saben que el único partido que puede garantizar el cambio es el PSOE. 

–Pero, a la vista del 20-D y de las encuestas, solo tiene una opción de alcanzar la Moncloa: pactando con Podemos-IU, no con Ciudadanos. 

–Nunca vetaré a ninguna fuerza del cambio. El 26-J, si hay opciones, volveré a tender la mano a Podemos…

"Seré tan generoso "Seré tan generoso con Iglesias como él lo ha sido conmigo"

–¿Quede en la posición que quede?

–Volveré a tender la mano a Podemos, claro que sí, porque es fundamental en el proceso de cambio. Eso sí, el problema es que Iglesias no ha sabido materializar el caudal de confianza que obtuvo el 20-D. Su problema no era apoyar las medidas pactadas con Ciudadanos, compatibles con su programa electoral, sino votar a un candidato socialista.

–Podemos le negó sus votos para que sea presidente. ¿Se los prestará usted a Iglesias si hay 'sorpasso'?

–Seré tan generoso con Iglesias como él lo ha sido conmigo.

 –Eso es un ‘no’.

–No, lo que digo es que yo seré quien gane las elecciones y por tanto voy a tender la mano al partido de Iglesias. Después de la investidura hubo un debate en Podemos entre el ala moderada, que quería entenderse con el PSOE, y el ala más dura, la de Iglesias y Monedero, que lo que querían era ganar al PSOE y cerrar la puerta a cualquier tipo de entendimiento. Y ganó esta última.

–Él nos dijo que le ve a usted como socio, que su adversario es Rajoy...  

--Los hechos demuestran que Iglesias siempre vio en el PSOE a un adversario; incluso lo escribió en un artículo. El 20-D, ni Rajoy ni Iglesias aceptaron el resultado electoral. Es legítimo, pero una vez los votantes deciden, la obligación de los políticos es hacer realidad su mandato, que era de cambio. 

–Confiesa sentirse engañado por Iglesias. ¿Qué probabilidades hay de que puedan gobernar juntos?

--En sus planteamientos hay mucho tacticismo mediático. Es evidente que Podemos nunca quiso candidaturas conjuntas en el Senado; solo intentaba generar titulares. El PSOE es un proyecto autónomo y así se presentará a las elecciones. 

–Para Pedro Sánchez, el interregno entre las elecciones generales ha sido una verdadera carrera de obstáculos, algunos de ellos dispuestos por su propio partido... 

–Me he sentido muy respaldado por el PSOE, pero es evidente que un partido como el nuestro, con líderes territoriales y personas con cosas que decir, hay debate y al final se llega a un acuerdo que todos respaldamos.

–Ya se ha visto con Puigdemont, Junqueras y Colau. ¿Su diagnóstico sobre el proceso soberanista?

–Todo dependerá del 26-J. España necesita un cambio, y también que Catalunya dé un paso al frente. Cuatro años más con Rajoy dificultarían aún más la situación en Catalunya. 

–¿Cree que el Gobierno catalán está abierto a negociar una alternativa a la independencia? 

–Creo que sí. Ayudará mucho un Gobierno que tienda puentes y que no recurra leyes como la de emergencia social, que demuestre respeto, estima hacia la sociedad catalana y vocación de diálogo. No será suficiente, pero sin ello no será posible.

–El 27-S,el 20-D y las encuestas prueban que en Catalunya no hay una mayoría clara a favor de la independencia, pero sí de la consulta... 

–Estamos de acuerdo con la celebración de una consulta, pero hay que acertar en la pregunta para que la respuesta sea la adecuada. Queremos que los catalanes voten, con el resto de los españoles, el modelo de convivencia del que nos queremos dotar en los próximos veinte o treinta años con la reforma constitucional. La pregunta es qué queremos hacer juntos y unidos para hacer frente a los retos que tenemos como sociedad. En L’Hospitalet, la Val d’Aran o Lleida los ciudadanos padecen los mismos problemas que en Madrid, Sevilla o León: la desigualdad, la falta de oportunidades y la indignación por la corrupción del partido que gobierna España.

"A Catalunya le ayudará mucho  "A Catalunya le ayudará mucho un Gobierno que tienda puentes y no recurra leyes como la de emergencia social"

–Entre el referéndum de autodeterminación y el actual bloqueo, ¿hay un camino para el reencuentro? ¿Tan complejo es pactar una consulta no vinculante sobre el tipo de relación que Catalunya quiere tener con el resto de España?  

–¿Por qué hemos llegado al punto de que parezca más sencillo formular una pregunta de esas características que abordar una reforma constitucional? Los políticos debemos abordar la reforma de la Constitución con valentía y generosidad, porque nos estamos jugando la convivencia de España en los próximos treinta años. Yo creo más en el Azaña que defendía la “convivencia” que en el Ortega y Gasset de la “conllevancia”.

–Una reforma constitucional inviable mientras la vete del PP.

–El PP entrará. Tengo la convicción de que dentro del PP hay personas que de buena fe quieren reformar la Constitución. Esa será su responsabilidad histórica, porque el PSOE ya ha dejado claro que es el partido de la reforma constitucional. La Constitución no puede ser un arma arrojadiza de unos contra otros. Las normas de convivencia, como decía Tomás y Valiente, no son eternas. Tienen que evolucionar conforme la hace la sociedad. ¿Por qué Alemania, Francia o Portugal han hecho reformas constitucionales de calado y aquí no ha sido posible?  Será una de nuestras tres condiciones para alcanzar acuerdos de Gobierno.

–¿Incluso si es a cambio de una abstención del PSOE que permita la investidura de un presidente del PP?

–Quiero ganar las elecciones, pero lo que más me importa es España.

–Insisto: si usted no puede formar gobierno, ¿habrá nuevas elecciones o el PSOE facilitará que gobierne la lista más votada? 

–Es que el PSOE será el protagonista del cambio político en España.

–Gane o pierda, mejore o empeore los resultados de diciembre, ¿se presentará a las primarias como secretario general del PSOE?

–Esa es mi vocación y mi voluntad, pero el PSOE tiene 137 años de historia. Nuestra democracia interna permite que cualquier compañero o compañera dé un paso al frente. Soy un político que hace lo que dice: dije que me presentaré al congreso del PSOE y lo haré. Pero quiero hacerlo como presidente del Gobierno. 

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–El PSOE críticó a Cospedal por compaginar la presidencia de Castilla-La Mancha con la secretaría general del PP. ¿Se imagina a un presidente (o presidenta) autonómica socialista haciendo lo propio?

--(Risas) Es una formulación innovadora de una pregunta bastante recurrente. Soy el actual secretario general del PSOE, escogido por la militancia. El futuro del PSOE será el que quieran sus militantes.