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El 'caso Barberá' puede complicar la campaña de Rajoy

El líder del PP debe decidir si afronta la llegada del 26-J con la exalcaldesa en sus filas o fuerza su retirada

En la dirección popular hay un debate abierto sobre si se debe actuar ya o esperar a que el Tribunal Supremo la impute

Patricia Martín

El presidente del PP, Mariano Rajoy, y la exalcaldesa Rita Barberá en un mitin de las pasadas municipales.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, y la exalcaldesa Rita Barberá en un mitin de las pasadas municipales. / MIGUEL LORENZO

Mariano Rajoy tiene en mente que el programa, las listas y la campaña electoral para el 26-J serán similares a las del pasado diciembre. Todo aderezado con un poco más de austeridad y menos acto pomposo. Esas cuestiones no le preocupan en exceso: las encuestas reflejan una subida del PP ante las próximas generales. Sin embargo, hay un asunto delicado y sobre el que aún no ha tomado una decisión, pese a que puede lastrar sus opciones de retener el poder. ¿Qué hacer con Rita Barberá?. Ese es su verdadero quebradero de cabeza, y desde luego el de su equipo de campaña -aún no nombrado oficialmente- en vísperas de unos comicios reñidos y complicados para todos donde la corrupción será, sin duda, uno de los ejes de debate entre los partidos.

Este espinoso asunto –la exalcaldesa está señalada por la justicia por el ‘caso Taula’ y tiene a su equipo imputado por un caso de supuesto blanqueo- es un debate abierto en el seno de la dirección popular. Algunos de los vicesecretarios del PP, que ponen cara al ala renovada de su organización, no ocultan que desean su salida. Inmediata. La secretaria general, Dolores de Cospedal, ha endurecido algo el tono al referirse a Barberá en los últimos días; mientras otros veteranos, entre ellos Rajoy, apelan a la presunción de inocencia antes de mover ficha. Pero todos son conscientes de que la decisión última está únicamente en manos del jefe.

La cercanía de las elecciones se palpa y empieza a notarse la prisa en las filas conservadoras por tener una decisión sobre la mesa: el líder del PP debe resolver. Tiene que apostar por suspender (aunque sea cautelarmente) de militancia y dejar caer a Barberá (su amiga, uno de sus apoyos indispensables ante aquel convulso congreso de Valencia de 2008 en que Esperanza Aguirre amagó con disputarle la presidencia) o aguantar la presión. Con todas las consecuencias.

EL EXPEDIENTE INFORMATIVO

Si Rajoy opta por éste último camino de la resistencia, en el que por otro lado es más que un experto, lo más probable es que se dilaten los tiempos del expediente informativo que para investigar internamente a Barberá y sus concejales se inició en el partido a mediados de marzo. Más allá de los interrogatorios que se vienen realizando por parte del instructor (que ha designado el PP para elaborar un informe interno), la dirección popular siempre puede optar por aguardar a que el Tribunal Supremo resuelva si finalmente procede la imputación de la excalcaldesa de Valencia, como ha solicitado el juez del 'caso Taula', lo que puede demorarse bastante.

Por el momento, Barberá no ha pasado por la sede del PP para declarar. Según fuentes populares, será previsiblemente la última a la que se cite de los 50 investigados por su relación con la presunta trama de financiación ilegal. Ella se resiste a dar un paso atrás, aferrándose a su inocencia y a la literalidad de los Estatutos de su organización.

Rajoy sigue sin dar pistas de qué prevé hacer. Sin embargo, la impresión más extendida en la cúpula conservadora es que todo depende de las explicaciones que Barberá pueda dar al partido o de la influencia que logre ejercer sobre el jefe de los conservadores. Las fuentes consultadas mencionan también la relevancia que podría tener a la hora de acelerar un desenlace el hecho de que se difundieran en breve nuevas informaciones o datos judiciales que aumenten la presión mediática.

EL AFORAMIENTO 

A la espera de comprobar si la cúpula popular inclina o no la balanza con la exregidora, ella conservará su aforamiento en el Senado, pese a la disolución de las Cortes, gracias a que Rajoy dio el visto bueno a que formara parte de su diputación permanente. Tampoco debe albergar ningún temor a ser sacada de las listas de su partido frente a las generales, dado que es senadora por designación autonómica.

Así las cosas, su futuro político queda en manos de Rajoy. El equipo del líder popular es consciente de que mantener a Barberá en el partido supone un lastre para la campaña y, seguramente, para las futuras alianzas que se deba tejer después. Por el momento, desde la dirección del PP se da por hecho que aún manteniendo la militancia no se dejará ver por ningún mitin o acto electoral en Valencia, sabedora de que su presencia sería aún mayor noticia de lo que previsiblemente lo será también su ausencia.

El Supremo puede tardar semanas o meses en decidir si la imputa

El Supremo tiene aún que determinar si acepta dos causas que afectan a Rita Barberá: su posible relación con un delito de blanqueo por el caso 'Taula' y el presunto incumplimiento de la ley de memoria en cuanto a la retirada de símbolos franquistas. Una vez admitidos a trámite, debe resolver si llama a declarar voluntariamente a la exalcaldesa y para imputarla, es preciso solicitar autorización del Senado. Teniendo en cuenta que las nuevas Cortes -se disolverán el martes- no se constituirán hasta bien entrado julio, todo indica que el proceso hasta su investigación judicial efectiva puede demorarse semanas o meses. 

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