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Miles de personas reclaman en Bilbao y Baiona el final de la dispersión

Los manifestantes reclaman un cambio urgente en la política penitenciaria, cuatro años después del fin del terrorismo

Aitor Ubarretxena

Decenas de miles de personas han tomado parte en las marchas a favor del acercamiento de los presos de ETA que se han celebrado en Bilbao y en la localidad vascofrancesa de Baiona. Los organizadores han mostrado su deseo de que esta sea la “última manifestación” que reclama el fin de la dispersión, la liberación de los presos gravemente enfermos y la derogación de la "legislación de excepción" en el ámbito penitenciario.

La pancarta inicial, que incluía el lema "Derechos humanos, resolución y paz. Euskal presoak Euskal Herrira" (Presos vascos a Euskal Herria), ha sido portada, entre otras personas, por Rosa Rodero, viuda de un ertzaina asesinado por ETA; el músico Fermin Muguruza, el exrecluso Juan Mari Olano, la exconsejera socialista Gemma Zabaleta y el exjugador de la Real Sociedad Inaxio Kortabarria. De igual forma, ha estado presente una delegación de la CUP, encabezada por Anna Gabriel y David Fernández, que ya ha estado presente en otras convocatorias de esta misma cita.

La tradicional marcha, que se celebra todos los años en estas fechas, ha demostrado que la izquierda aberzale mantiene su capacidad de movilización pese a su bajón electoral en los últimos comicios generales. La red ciudadana Sare, organizadora de las protestas, ha explicado que su propósito es dejar atrás “posiciones de odio venganza". De igual forma, ha agradecido el apoyo de "personas de diferentes ámbitos profesionales y también de ideologías muy plurales", entre las que se encuentran la jueza Garbiñe Biurrun, el músico Kepa Junkera, o el exalcalde peneuvista de Getxo (Vizcaya) Iñaki Zarraoa. En Baiona, la marcha ha sido respaldada por más de 200 cargos electos de todo el arco parlamentario, a excepción del Frente Nacional.

SITUACION ESTANCADA

La situación de los presos de ETA se encuentra estancada ante la negativa del PP a abordar ningún cambio. La izquierda aberzale confía en un cambio de gobierno en Madrid para abordar sus demandas, que no pasan ya por la amnistía, como reclama el sector más duro, sino por el acercamiento de los presos y la liberación de los que se encuentran gravemente enfermos.

Dirigentes aberzales como el portavoz de EH Bildu, Peio Urizar, han afirmado al inicio de la manifestación bilbaína que la situación de los reclusos es ahora peor que cuando la banda declaró el cese de la violencia, en octubre de 2011. Urizar ha destacado que se trata de una "una reclamación en favor de los derechos humanos de todas las personas, también de los presos y familiares". Según datos de SARE, la práctica totalidad de los 402 reclusos se encuentra en primer grado, el régimen penitenciario más duro, y están encarcelados, por término medio, más lejos que hace cuatro años.

Aunque el Gobierno vasco ha decidido no participar en esta protesta, pero su portavoz, Josu Erkoreka, ha indicado es una reivindicación “que no está muy lejos de los planteamientos” del Ejecutivo vasco. De hecho, el lendakari, Iñigo Urkullu, ha reclamado en repetidas ocasiones al presidente Mariano Rajoy la necesidad de abordar un cambio radical en su política penitenciaria. Sin embargo, el PNV, a diferencia de lo ocurrido en 2014, ha optado por no sumarse a la marcha.

CUESTACIÓN TUTELADA

Durante la manifestación se ha celebrado una recogida de dinero dirigida "exclusivamente", según los organizadores, a cubrir los gastos de la movilización. Esta cuestación estuvo envuelta en la polémica el pasado año, ya que al día siguiente la Guardia Civil se incautó, por orden de la Audiencia Nacional, de los 90.000 euros que se habían obtenido. En esta ocasión, y para evitar que se repita lo sucedido, la aportación económica será tutelada por el ex coordinador de Lokarri, Paul Ríos; los exdecanos del Colegio de Abogados de Vizcaya Nazario Oleaga y Juan María Vidarte; y los letrados Juan Daniel Barandiarán y Félix Cañada.

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