Mas llama al «combate» el 27-S contra los poderes del Estado

En un mitin multitudinario afirma que los bancos no se irán de Catalunya

Forcadell y Romeva cargan contra las entidades financieras y les retan a marcharse

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FIDEL MASREAL / L'HOSPITALET DE LLOBREGAT

El mitin fue el mensaje. En L'Hospitalet de Llobregat, una ciudad tradicionalmente fiel al socialismo, y en un reciento -La Farga-, donde el PSC ha celebrado grandes mítines, este sábado fue el independentismo de Junts pel Sí el que, como recordó la dirigente de ERC y vecina de la ciudad, Anna Simó, llenó como nunca (más de 9.000 personas, según los organizadores) el aforo para celebrar un acto central con un único mensaje: la esperanza contra el miedo.

Un mitin en el que Artur Mas se desmelenó literalmente para invocar al «combate, la revuelta y sobre tdoo a la autoafirmación». Una invocación en toda regla al desafío contra el Estado y «sus fuerzas intimidatorias», entre las que citó a los tribunales y el Constitucional.

El objetivo, repetir el desafío de 2,3 millones de ciudadanos que el pasado 9-N votaron en el proceso participativo. El líder convergente subió los decibelios apelando constantemente a la emotividad. Y sobre la amenaza de la mayoría de bancos de abandonar Catalunya, su réplica fue notablemente distinta a la de Carme Forcadell, Romeva o Junqueras, compañeros de candidatura. «Carme, tranquila, no se irá ninguno, porque Catalunya representa el 20% del mercado español», aseguró. Invocó otros activos económicos de Catalunya para zanjar: «No son las hermanitas de los pobres, lo hacen por intereses, ya lo sabemos, no nos chupamos el dedo» y reiteró que ya nadie se cree estas amenazas.

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Fue, ante todo, el día de las emociones y las grandes proclamas. Tanto, que Mas invocó a Nelson Mandela, en un mitin que todo él tuvo aires de revuelta. «Que vuestras decisiones respondan a vuestras esperanzas y no a vuestros miedos», proclamó. Y es que el otro mensaje fue el de la ilusión, uno de los conceptos básicos en toda campaña electoral, junto al odio (o, para ser menos severos, el voto a la contra) o el miedo. «El miedo no puede ser un argumento de las elecciones», proclamó el número uno, Raül Romeva, quien en su discuros obvió referencias programáticas, propuestas o detalles y se basó en un de esos tres conceptos básicos: la ilusión, la «esperanza», dijo Romeva. Todo ello trufado de guiños como un vídeo con una abuela y un joven pidiendo el voto, o la presencia de la «candidata» número 100.000 que subió al escenario. Y con apelaciones al futuro, a la democracia e incluso a la fe.

Se desplegó sin duda también la estrategia del voto a la contra. Horas antes del mítin, en un acto de apoyo de unos 300 escritores a Junts pel Sí, Romeva respondió de forma distinta a Mas, respecto a la amenaza de la banda de dejar Catalunya: «Bon vento, banca nova». El exeurodiputado de ICV acusó a los bancos de ser los responsables de «la crisis más grave de los últimos años» y de no haber dicho nada en su día del problema de los desahucios. Un ataque directo que también lanzó, Carme Forcadell, doblando la apuesta: «Los bancos han dicho que si Catalunya es independiente se irán, ¡que se vayan! los de las hipotecas abusivas, las preferentes y los desahucios, que se vayan». Junqueras de nuevo, como el día anterior, les acusó de dar lecciones cuando son que «en gran medida han provocado la crisis y para salir ellos de la crisis se han hecho rescatar por nosotros». Mas evitó este tipo de réplica a la banca.