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PREPARATIVOS DE LAS ELECCIONES DE DICIEMBRE

El doble o nada del PCE

El primer partido de IU se opone a que Garzón vaya a las generales por Andalucía con Podemos

IOLANDA MÁRMOL / MADRID

¿Permitirá el Partido Comunista que Alberto Garzón llegue a un pacto con Podemos para concurrir a las generales por Andalucía en lugar de ser el número uno de IU por Madrid? Cada vez que alguien pregunta por el devenir de las conversaciones entre ambas fuerzas emerge la cuestión, como un submarino insoslayable, intimidante y de rumbo impredecible.

Lo cierto es que, con todas las cautelas que pide el proceso de negociación entre los de Pablo Iglesias e IU para conseguir un acuerdo cara a los comicios legislativos de diciembre, la cuestión es crucial y, a estas alturas, sigue latiendo sin respuesta. Su importancia radica en los difíciles equilibrios que tiene que hacer Garzón, oficialmente proclamado candidato por Madrid de IU, para buscar un pacto con Podemos sin perder el anclaje con el PCE, partido principal de la coalición formada en 1986, y que se niega a perder a su cabeza de lista en la capital. Para el PCE, la confluencia ha de ser estatal, con una única papeleta, y parcelar los acuerdos por territorios, como desea Podemos, les resulta inasumible.

IGLESIAS, POR ZAMORA

"No contemplo que sea en una sola comunidad", señala el secretario general del PCE, José Luis Centella, que se considera "optimista" para lograr que Podemos se avenga a este acuerdo general. Y redobla el órdago. "Todo habrá que probarlo. Es cuestión de poner el cuentakilómetros a cero. No solo por parte de Alberto, también por la de Pablo. Porque también puede ir Pablo de número uno por Zamora, donde vivían sus padres", sugiere, en una evidente declaración de intenciones.

A pesar de los alentadores contactos informales que han mantenido Garzón e Iglesias durante las últimas semanas, en Podemos son muy conscientes de que, antes de cualquier acuerdo, el candidato de IU deberá resolver su propio dilema. Puede desobedecer la consigna del PCE e ir con Podemos por Andalucía. Sería una aventura, una apuesta, que dejaría en el limbo al ala comunista de IU. Porque entonces ¿con qué papeleta concurriría? ¿Sobreviviría el PCE a esa marcha?

La otra opción del malagueño es decirle a Iglesias que la suya es una historia de amor imposible, y asumir la línea roja que le marcan. No porque la comparta, pero sí para evitar cargar con la losa de haber contribuido quién sabe si al fin de un partido con el potencial simbólico de la lucha antifranquista.

La disyuntiva se planteará el domingo en la reunión de la presidencia federal de IU. En Podemos esperan, casi mordiéndose las uñas, para ver hasta dónde se atreverá Garzón. Es la única duda que albergan. Porque Pablo Iglesias no irá por Zamora, ni irá de número dos. A fin de cuentas asaltar los cielos también tiene sus liturgias.

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