09 abr 2020

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RAÜL ROMEVA

El timonel de Mas hacia Ítaca

El candidato de la lista unitaria independentista personifica el perfil social que el secesionismo perseguía para hacer más atractivo el 'procés' y competir con Podem. El exeurodiputado de ICV tendrá que recurrir a sus dotes de experimentado nadador para d

jOSE RICO

Joan Herrera, el colíder de ICV, recibió la mañana del pasado 2 de marzo un correo electrónico de Raül Romeva Rueda, amigo desde la juventud, compañero de la quinta de 1971 -aunque ninguno de los dos hizo la mili- y camarada en más de una y de dos protestas en la calle. Pese a esa relación tan estrecha, un frío e-mail fue la manera que halló Romeva de comunicarle a su jefe de filas que rompía el carnet del partido cuya voz había representado con una fuerza y dedicación incansables durante 10 años en el Parlamento Europeo.

Muchos en ICV no terminaron de entender aquella forma tan abrupta como había desairado a la organización. Puede que el pasado miércoles todos ellos atasen cabos al saber que encabezará la lista unitaria con la que el independentismo ansía convertir las elecciones del 27-S en un plebiscito sobre la secesión. La candidatura que compartirá con Artur Mas, el líder del partido al que Romeva más atacó en su etapa ecosocialista. Una muestra: «Si fuera por CiU, Catalunya sería una gran autopista con centrales nucleares, construcciones y fábricas por doquier, y ni un árbol para dar sombra. Si quieren hacer demagogia, que no se erijan en los defensores de Catalunya». ¡Maldita hemeroteca! Ahora tendrá que desafiarla en pos de la estelada.

Sueños de capitán

Ideológicamente parecen la noche y el día, pero algo más que la independencia une a Mas con este licenciado en Economía y doctor en Relaciones Internacionales por la Universitat de Barcelona. El mar. Para Romeva es una de sus pasiones -su blog se llama Periskopia-. Para Mas, la fuente de inspiración de la mayoría de sus metáforas cuando piensa en cómo arribar a Ítaca. El exeurodiputado de ICV, que soñaba de pequeño con ser capitán de barco, seguía con fruición los documentales de Jacques Cousteau y quería enrolarse en el Calypso, agarrará ahora el «timón» soberanista que tantas veces ha invocado el president. Su perfil encaja a la perfección en el cariz social que el secesionismo persiguía para hacer más atractivo el procés y competir con Podem.

Aunque escalando por su árbol genealógica encontramos a un fundador de Unió Democràtica de Catalunya -Pau Romeva era el primo de su abuelo-, Raül se ancló muy pronto a los postulados de la izquierda alternativa. La política y la economía cubrieron los huecos profesionales que dejaron sus intentos fallidos por las lesiones de hacerse un nombre como deportista, primero en la natación y luego en el atletismo. Poco a poco fue conjugando su ecosocialismo con un independentismo creciente que al final se tornó incompatible cuando Iniciativa, tras muchas idas y venidas, rechazó abrazar la independencia.

378 preguntas, 127 propuestas, dos informes, 595 intervenciones y cuatro declaraciones hicieron de Romeva el eurodiputado más trabajador de la Eurocámara. Su hiperactividad también le dejó tiempo para escribir ensayos y novelas y dar clases de lambada, el baile que más domina junto con la salsa. Entre Bruselas y Estrasburgo entabló una amistad clave para entender el paso que acaba de dar. Con Oriol Junqueras y el eurodiputado de CiU Ramon Tremosa, formó un tripartito en la sombra -sobre todo cuando se trataba de promover la oficialidad del catalán en la UE- que el líder de ERC siempre soñó con exportar a Catalunya, y que de momento ha conseguido con la lista unitaria.

No es raro, pues, que se defina como un «culo inquieto». Lo demuestra el dato de que ha vivido en Madrid -su ciudad natal-, Barcelona, La Roca del Vallès, Caldes de Montbui, Montpellier, París, Sarajevo, Bruselas, Estrasburgo y Sant Cugat, donde reside desde hace años con Diana, su mujer, y sus hijos, Elda y Noah. Con mentores como Vicenç Fisas, Rafael Grasa y Arcadi Oliveres, a Romeva le entró el gusanillo de las relaciones internacionales y decidió ser investigador por la paz, lo que le abrió las puertas de las principales organizaciones internacionales.

Paz y desarme

Entre octubre de 1995 y agosto de 1996 fue el ayudante principal del representante de la Unesco en Bosnia-Herzegovina y el responsable del programa educativo y de promoción del programa de Cultura de Paz de la Unesco en aquel país. Ejerció también como supervisor de la OSCE para las elecciones bosnias que siguieron a la guerra. Todas estas experiencias, sus investigaciones sobre paz y desarme en el Centro Unesco de Catalunya y su papel como coordinador de campañas de desarme y prevención de conflictos armados en Intermón Oxfam le sirvieron para modelar media docena de ensayos, antes de atreverse con un par de novelas de ficción: Sayonara Sushi

Retorn a Shambhala«Actualmente estoy trabajando en nuevas escrituras que confío en que vean pronto la luz», confiesa en su blog. Resulta sencillo intuir que el camino a Ítaca que ahora él liderará puede inspirarle un buen puñado de páginas. H

Raül Romeva