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LA GESTIÓN DE LA SANIDAD

Mas reta al 'tripartito' a debatir sobre la corrupción sanitaria

Recuerda que la izquierda aprobó pagar 46,5 millones al hospital de Reus investigado

ERC dejará este jueves de nuevo a CiU en minoría al exigir parar el consorcio de Lleida

FIDEL MASREAL / BARCELONA

Artur Mas conversa con Oriol Junqueras durante el tenso pleno de ayer en el Parlament.

Artur Mas conversa con Oriol Junqueras durante el tenso pleno de ayer en el Parlament. / ALBERT BERTRAN

Hacía tiempo que el fantasma del tripartito no recorría los debates parlamentarios. Acorralado por una oposición (ERC incluida) que este jueves dejará de nuevo en minoría a CiU y le exigirá parar el proyecto de consorcio sanitario de Lleida para evitar tentaciones privatizadoras, y en pleno escándalo del 'caso Innova', el 'president' Artur Mas tiró este miércoles de uno de los recursos clásicos: cargar a las espaldas del pasado las irregularidades detectadas en la gestión sanitaria. Y lo hizo con una buena dosis de reproches indisimulados hacia quien en teoría es su socio estable tanto en la legislatura como en el camino a la Ítaca independentista. En vísperas de la campaña electoral, la alianza entre convergentes y republicanos zozobra.

Tan sola se siente CiU en el debate sobre la gestión de la sanidad y las irregularidades detectadas en el hólding Innova de Reus, que Mas no dudó en subrayar en el Parlament que en este último caso ha sido el gobierno local de CiU el que ha destapado las irregularidades y ha hecho limpieza en una empresa monstruo que fue creada por el anterior gobierno municipal tripartito (integrado por PSC, ERC e ICV). Y tras aceptar en tono desafiante dedicar un pleno extraordinario a debatir sobre este asunto --la petición para celebrarlo fue registrada poco después por CiU, que pidió que coincida con otro pleno monográfico sobre salud--, aireó que en los últimos días del Govern tripartito, en diciembre del 2010, se aprobó destinar 46,5 millones de euros a financiar el Hospital Sant Joan de Reus, que está siendo investigado por el juez que instruye el 'caso Innova'.

LEALTADES

CiU ya no disimula. Está indignada con lo que entiende que es una falta de lealtad de ERC a cuenta de la gestión sanitaria de Boi Ruiz y proyectos como el del consorcio de Lleida. A su vez, los republicanos insisten en que no firman cheques en blanco por mucho que compartan con Mas la ruta hacia la independencia. La prueba es que, más allá de los combates dialécticos de este miércoles, el Parlament volverá a tirar las orejas de Ruiz este jueves, con una moción de ERC que exige parar el consorcio, como ya acordó el propio Parlament en un pleno anterior. Y añade una petición exhaustiva de información sobre la red pública sanitaria catalana.

Así las cosas, Mas decidió pasar al contraataque. Y lo hizo en respuesta a una pregunta de Oriol Junqueras que no tenía que ver con salud. El líder de Esquerra solo afirmó, de pasada, que las conclusiones de la comisión parlamentaria sobre salud que se aprobaron en octubre del 2013 se pactaron entre CiU y el PSC y sin la firma de ERC. Fue una manera de desmarcarse de la 'sociovergencia' que se ha visibilizado en el Parlament cuando se trata de analizar críticamente los consorcios sanitarios y las presuntas e irregularidades en la gestión de este ámbito.

Mas atacó a los republicanos recordando su participación en el tripartito. "Cuando se haga un pleno extraordinario en materia de sanidad, se tendrá que hacer una valoración de los consorcios creados en los últimos años, y en algunos de estos ustedes estaban; no podemos entender que unos fueran buenos y cuando gobiernan otros, sean malos".

Y sobre el incumplimiento de la moción ya aprobada en el Parlament para frenar el consorcio de Lleida --Mas insistió en que no hay intención de parar nada--, el 'president' recordó que el socialista José Montilla dijo en su día que las resoluciones de la Cámara eran "orientativas", y ERC e ICV "aplaudieron y callaron".

DESCONFIANZA

Mas evitó cualquier autocrítica en relación a la detención de la primera teniente de alcalde de Reus, de CiU, en el 'caso Innova'.

La federación nacionalista, donde en privado se admite que la gestión de Ruiz no ha sido la más idonea, se ha puesto el traje de combate, en plena precampaña del 24-M. La utilización de la política sanitaria como arma arrojadiza ha puesto de manifiesto la enorme desconfianza mutua entre CiU y ERC a cinco meses del 27-S. El diputado de la CUP David Fernàndez explicitó una acusación a Mas que fue compartida en Twitter por el republicano Oriol Amorós: "Usted hizo unas declaraciones improcedentes, inquietantes, inaceptables. Decía que o se externalizaba el consorcio hospitalario de Lleida o no habría elecciones. Vincular la libertad de un pueblo con la privatización es perverso".

La tensión izquierda-derecha crece bajo el paraguas soberanista que comparten, con enormes dificultades, convergentes y republicanos, mientras Unió sigue distanciada y la CUP afea a Mas los recortes de servicios públicos.

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