LA GESTIÓN DE LA PAZ

ETA enfila hoy el proceso hacia una entrega de armas definitiva

Los verificadores anunciarán la voluntad de la banda de sellar algunos zulos

El Gobierno avisa de que no contribuirá a la "teatralización" que busca la organización

El ministro Jorge Fernández Díaz junto a sus homólogos de Portugal, Francia y Marruecos, ayer en París.

El ministro Jorge Fernández Díaz junto a sus homólogos de Portugal, Francia y Marruecos, ayer en París. / AFP / ERIC FEFERBERG

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MAYKA NAVARRO / Madrid

En los últimos días impera entre las fuentes de la lucha antiterrorista un mensaje de escepticismo respecto al acto que celebra hoy en Bilbao la Comisión Internacional de Verificadores. Alertan de que su mensaje estará cargado de buenas palabras e intenciones, pero sin ir más lejos. Nadie espera que ETA anuncie todavía un desarme definitivo, lo máximo que aceptará la banda será que estos expertos, ninguneados por el Gobierno, supervisen el sellado de alguno de sus zulos.

Pero lo que nadie niega, aunque sea con la boca pequeña, es que el anuncio que se realice hoy supone el punto de partida hacía un final integral. Un proceso sin retorno que será largo y durante el que ETA seguirá presionando para negociar con el Gobierno una salida a sus huidos y sus presos, que como el resto de la banda asumen que fue correcta la declaración de cese definitivo de la violencia de octubre del 2011.

Desde ese esperado anuncio, la banda ha enmarcado su desarme en una negociación con los Gobiernos de España y Francia sobre lo que ETA denomina las consecuencias del conflicto, es decir, entrega de armas, huidos, presos y la salida de las fuerzas y cuerpos de seguridad estatales del País Vasco y Navarra. Pocos olvidan también que en un comunicado de hace algo menos de un año, la organización advertía de que la cuestión del desarme quedaba «fuera del mandato que se dio a la Comisión Internacional de Verificación».

Ese comunicado se produjo justo después de que las autoridades noruegas expulsasen a los tres máximos dirigentes de ETA, David Pla, Iratxe Sorzábal y el histórico Josu Ternera, que se encontraban acogidos en ese país esperando una negociación que nunca llegó.

Hasta ese momento, ETA había menospreciado a los verificadores, sin ceder ni a una sola de sus pretensiones. Sin hacer ni un gesto, convencidos de que el Gobierno de Mariano Rajoy, como habían hecho los anteriores, se sentaría a negociar.

A partir de entonces, el llamado grupo de Amsterdam que dirige Ram Manikkalingam constató movimientos positivos en la dirección de la organización terrorista que les han llevado a confiar en la «gran relevancia» del anuncio que se realizará hoy. Un acto que se limitará a la lectura de un comunicado, tras el cual no se aceptarán preguntas de los periodistas.

Mensaje de Interior

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Quíen sí respondió a los medios de comunicación sobre lo que espera del nuevo anuncio de ETA fue el ministro del Interior, Jorge Fernánez Díaz, ayer tras un encuentro de trabajo celebrado en París con sus homólogos de Francia, Portugal  y Marruecos. «Que ETA anuncie pasos hacia el desarme me parece muy bien, pero como Gobierno de España no vamos a contribuir a la teatralización de todas esas iniciativas que viene haciendo sistemáticamente», advirtió. Y reiteró una de las frases más repetidas desde que asumió Interior: «El único comunicado que esperamos es el de la autodisolución, no vamos a negociar con una organización terrorista», informa Elianne Ros.

Un mensaje del que el Gobierno no se va a mover ni un milímetro en un momento en el que ha tenido que gestionar el pulso que le han echado determinadas asociaciones de víctimas que le han acusado de haber «traicionado a los muertos» al derogar con celeridad la doctrina Parot, lo que supuso la excarcelación de una sesentena de etarras.