Barómetro político de Catalunya (2)

Seis de cada 10 catalanes reclaman el concierto fiscal

La mitad de los votantes del PSC quieren que Catalunya gestione todos sus tributos

Clamor a favor de la unidad de los partidos en defensa de una financiación justa

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JOSE RICO
BARCELONA

Gato escaldado, del agua fría huye. Escarmentados por tantos sistemas de financiación que, pese a ser presentados a bombo y platillo como el maná, han perpetuado el déficit de inversiones que sufre Catalunya, los ciudadanos quieren cortar por lo sano y quedarse con la llave de la caja de sus impuestos. Según el Barómetro Político de Catalunya elaborado por el Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para EL PERIÓDICO, cerca del 60% de los catalanes están a favor de un modelo de financiación inspirado en el concierto económico. Son partidarios de que la Generalitat recaude y gestione en solitario todos los tributos, lo que significa un espaldarazo a la ofensiva del Govern de Artur Mas para conseguir el pacto fiscal.

El president podría obtener una amplia respuesta ciudadana si se decide a convocar una movilización en defensa de una financiación justa. El 58,9% de los catalanes comparten su modelo de pacto fiscal, mientras que un 29% defiende que los tributos se gestionen de forma compartida entre el Estado y la Generalitat, a través de un consorcio. Esta segunda vía es la que promueve el PSC, pero incluso entre sus propios votantes, son más quienes prefieren que Catalunya disponga de la llave de la caja (48,6%) aunque ello suponga abandonar el café para todos fiscal. Apenas el 6% de los encuestados se decanta por que el Estado conserve en exclusiva la recaudación de los tributos.

AGRAVIO REAL / Por lo pronto, en una negociación con el Ejecutivo de Mariano Rajoy que todavía no tiene fecha, pero que se pronostica muy dura, Mas puede refutar la tesis de que la denuncia del agravio responde a una actitud victimista de los partidos catalanes. La percepción la comparte el 82% de los ciudadanos, incluido el 45% de los votantes del PPC. Los populares catalanes tratan de marcar perfil abanderando el autonomismo diferencial. Apuestan por una financiación que reconozca la singularidad de Catalunya, pero sin salir del régimen común. Unos equilibrios que se demuestran necesarios porque un tercio del electorado conservador sostiene que el modelo vigente ya es justo y equitativo.

Las conclusiones de la comisión parlamentaria del pacto fiscal, que siguen a la espera de ser aprobadas por el pleno, cuentan con la firma de CiU, ICV-EUiA y ERC. En estos tres caladeros, el apoyo a un sistema de recaudación íntegra de los impuestos es claramente mayoritario, como lo es también entre los votantes del PSC, a pesar de que su líder, Pere Navarro, se resiste a suscribir las tesis del Govern. Y tampoco deja de ser significativo que uno de cada cinco votantes del PPC aboguen por el concierto, aunque son mayoría quienes apuestan por el consorcio compartido con el Estado.

Cabe puntualizar que el GESOP se limitaba a preguntar qué administración debería recaudar los impuestos, dejando de lado otros aspectos del modelo de financiación que suelen ser objeto de controversia, como el nivel de solidaridad con el resto de autonomías. En cualquier caso, si algo demandan con claridad los catalanes es unidad. El 86% de los sondeados exigen un frente común de los partidos catalanes que dote de más fuerza a la propuesta de financiación que salga del Parlament.

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RECELO CON EL PP / Y es que la ciudadanía teme que la Generalitat se encontrará en Madrid una muralla. Para el 83% de los entrevistados, Rajoy no está dispuesto a mejorar la financiación de Catalunya. El escepticismo es tan transversal que alcanza a una cuarta parte de los votantes del PPC. La versión oficial del presidente del Gobierno es que la asfixia que sufre el erario hace imposible paliar el déficit catalán en inversiones.

Pero la mayoría no se cree esta explicación. El 63% de los catalanes estima que Rajoy no abona las deudas del Estatut porque no quiere (o no le interesa) cumplir sus compromisos con Catalunya. Solo tres de cada 10 encuestados dan un voto de confianza al líder del PP ante el acuciante estado de las finanzas. Crisis, agravios y recelos, un cóctel imprevisible.