ANÀLISIS

PSC, Una derrota con mensaje

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Joaquim Coll
Joaquim Coll

Historiador

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El socialismo catalán ha sido derrotado por primera vez en unas elecciones municipales. De poco le sirve poder esgrimir la recuperación de siete puntos en relación con las elecciones de noviembre o la victoria en votos en la provincia de Barcelona. La pérdida de la capital, aunque anunciada por las encuestas tras 32 años de gobierno, es un golpe muy duro que marca un antes y después. Las expectativas de recuperación no se cumplieron y el futuro deJordi Hereues incierto. A ello se añaden otras derrotas dolorosas cerca y lejos de Barcelona. Simbólicamente solo se salva Lleida y la victoria en Tarragona es amarga al no poder sumar mayoría con ICV. El resultado devastador que algunos vaticinaban tras las elecciones autonómicas se ha producido en gran medida, hasta el punto de que pierde la Diputación de Barcelona. Se especulaba con un hundimiento general en otros muchos ayuntamientos metropolitanos, como Terrassa o Sabadell, pero no ha sido así. Muchos alcaldes han aguantado la ola de centroderecha, la tremenda erosión de una marca política asociada a la crisis económica y a la falta de liderazgo en el partido.

Para el PSC es una derrota muy dolorosa, casi una humillación. En estos momentos, el socialismo catalán se encuentra tan mal como estaba CiU en el 2003 tras la pérdida de la Generalitat y con un poder municipal muy escaso. Pero los convergentes supieron reinventarse con su paso al soberanismo, fortaleciendo el liderazgo deArtur Masy realizando una oposición eficaz al tripartito. Me temo que el reto para el PSC es más difícil, pues tiene que recuperar con urgencia la autonomía de su proyecto político como fuerza socialdemócrata y federalista. Y que reclama una renovación a fondo de sus dirigentes. Ese es el mensaje.