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LA CANTANTE ISRAELÍ MÁS INTERNACIONAL

Noa, embajadora de Buena Voluntad

La última vez que Achinoam Nin (el nombre real de Noa) actuó en  Barcelona, el pasado febrero, no trascendió el malestar que ya había provocado una carta abierta de la cantante, a raíz de los bombardeos de enero en Gaza, con unas declaraciones que no coinciden con su habitual tono pacifista. La plataforma Aturem la Guerra le envió una misiva pidiendo que rectificara. Y la voz que se alió con Serrat en Es caprichoso el azar ejerció en esa actuación de mensajera fraternal, lanzando inflamadas proclamas conciliadoras. «La clave está en reconocer los derechos del otro, pedir perdón y compartir», dijo sobre el escenario. Cosas del destino: un mes después, en San Sebastián, un boicot le obligó a interrumpir su recital.

Opinión inteligente

Entonces, pidió a quienes la atacaban que «se informen mejor, aprendan historia y tengan una opinión inteligente sobre lo que concierne a Oriente Medio, porque Hamás no llama a la liberación de Palestina, sino a la destrucción de Israel, es decir, de mí y mi familia».

En la última entrevista a este diario, pidió: «Que Israel lance comida, medicinas, libros y discos por toda Palestina. Ya no soporto más muertos, sean del bando que sean». De hecho, Noa fue nombrada en el 2003 Embajadora de Buena Voluntad de la ONU y participó, en 1995, en la marcha por la paz en la que fue asesinado el primer ministro israelí Isaac Rabin (a quien le dedicó la canción Hastav Biladav). De abuelos yemeníes y padres israelís, se crió en América, pero reside en Israel. Y ha actuado con artistas palestinos como Rim Bana y Amal Murkus.