RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Figueres, capital republicana

La localidad del Alt Empordà conmemorará en el 2009 que 70 años atrás, al final de la guerra civil, acogió la última sesión de las Cortes republicanas en territorio español

El concejal de ICV en Figueres y encargado de organizar la conmemoración, Richard Elelman.

El concejal de ICV en Figueres y encargado de organizar la conmemoración, Richard Elelman.

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FERRAN COSCULLUELA
FIGUERES

El 1 de febrero de 1939, a las 22.30 horas, dio comienzo en el castillo de Sant Ferran de Figueres la que sería la última sesión de las Cortes de la Segunda República en territorio español. La histórica reunión, en la que participaron 62 diputados, se produjo en plena desbandada de la población y las tropas hacia la frontera francesa tras la caída de Tarragona y Barcelona a manos de Francisco Franco. Figueres se convirtió aquel día en la capital del país, ya que, además de los parlamentarios, en sus alrededores se refugiaron el presidente Manuel Azaña; el jefe del Gobierno, Juan Negrín, el president Lluís Companys, el lendakari José Antonio Aguirre, y 12 ministros.

La capital del Alt Empordà se ha propuesto recordar aquel episodio, que marcó la historia de un país devastado por una cruel guerra. Con vistas a la conmemoración del 70° aniversario de aquel acontecimiento, en febrero del 2009, el ayuntamiento está preparando un programa de actos enmarcados en el proceso de recuperación de la memoria histórica impulsado por la Generalitat. Una reunión conjunta de las mesas del Congreso y el Senado, exposiciones, conferencias y un documental con testimonios de las víctimas de los terribles bombardeos que aquellos días asolaron la ciudad, rescatarán del olvido la sesión parlamentaria.

Richard Elelman (ICV), concejal de Medi Natural y encargado de organizar la conmemoración, explica que el consistorio "quiere rendir homenaje a las personas anónimas que sufren las consecuencias de las guerras, y también pretende recordar que las contiendas civiles siguen castigando a muchos países en la actualidad". La celebración cuenta con el apoyo de todos los partidos del consistorio y de numerosas asociaciones de la ciudad, por lo que Elelman espera que sirva de impulso para instalar un centro de interpretación sobre las guerras civiles en el castillo de Sant Ferran.

Alfons Martínez, coordinador de los actos, explica que la fortaleza fue el escenario donde se firmó la cesión de las obras del Museo del Prado a la Sociedad de Naciones para que las protegiera hasta el final de la contienda. Las meninas, La rendición de Breda y El cristo de Velázquez, los Fusilamientos de Goya, y otras muchas obras fueron almacenadas en Peralada, La Vajol y el castillo de Sant Ferran antes de ser trasladadas a Francia.

La sesión parlamentaria de 1939 se celebró en las cuadras de la fortaleza a una hora inusual, para evitar los bombardeos de la aviación alemana. En su libro La guerra civil a Figueres, 1936-39, Josep Maria Bernils describe así la reunión: "El frío era muy intenso a causa de la humedad. Por eso algunos ministros y diputados no se quitaron el abrigo. Se sentaron en sencillos bancos de madera. En medio de la sala se sentaron 12 ministros. El presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, estaba aposentado en una tribuna con la bandera republicana. Poco público en la sala, algunos periodistas. El sector estaba vigilado por carabineros".

El diario de sesiones del Congreso recoge las amargas palabras con las que el jefe del Gobierno, Juan Negrín, describió el dramático éxodo de la población civil tras la caída de la capital catalana: "Durante unos días --hay que decir la verdad--, una oleada de pánico ha estado a punto de asfixiar nuestra retaguardia, contaminar nuestro ejército y descomponer todo el aparato del Gobierno. (...) Desafiando las inclemencias de la estación, los sufrimientos y privaciones, abandonando su patrimonio, condenándose a la expatriación y la miseria, millares, millones de conciudadanos nuestros, de españoles, huyen del invasor y de las huestes a su servicio".

Condiciones para la paz

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Negrín también expuso tres puntos para negociar la paz: "Garantía de la independencia de nuestro país y de la libertad contra toda clase de influencias extranjeras (...). Garantía de que sea el pueblo español el que señale cuál ha de ser su régimen y cuál ha de ser su destino (...). Garantía de que liquidada la guerra habrá de cesar toda persecución y toda represalia".

La República (de cuya proclamación se cumplen hoy 77 años) conservaba la zona centro, Madrid, y el área de Levante. Y Negrín aún confiaba en poder frenar a Franco mientras llegaba la esperada intervención internacional contra las expansiones fascistas de Alemania e Italia. Cuatro días después de la sesión parlamentaria de Figueres, Azaña, Companys, Aguirre y el mismo Negrín huyeron a Francia. El primero en pasar la frontera fue el presidente de la República y, según cuentan, la atravesó a pie debido a una avería en su automóvil. Nunca más volvió a cruzarla.