09 jul 2020

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NUEVOS DATOS DEL GOLPE POLICIAL

"Yo he matado a muchos como tú en mi país", dijo uno de los presuntos terroristas islámicos detenidos en BCN

EUROPA PRESS
MADRID

Uno de los diez imputados en la operación contra el terrorismo islamista en Barcelona espetó al agente de la Guardia Civil que le acababa de detener: "Yo he matado a muchos como tú en mi país", han informado fuentes de la investigación. Pasadas las once de la noche del 18 de enero, agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) irrumpieron en tres locales del barrio de El Raval de Barcelona y detuvieron a 14 personas, sospechosos de pertenecer a una célula terrorista que preparaba un atentado en Barcelona.

El dispositivo de la Guardia Civil se desarrolló entorno a tres ubicaciones: un local de la calle de Maçanet, donde se detuvo a siete personas, entre ellos los dos supuestos jefes de la célula; un piso en la calle de Santa Madrona, en el que se encontraban dos de los futuros suicidas; y la mezquita de la calle de Hospital, donde fue arrestado Hafeez Ahmed, al que se considera jefe del grupo de explosivos.

Los agentes de la UEI, el grupo de élite de la Guardia Civil, tomaron rumbo a Barcelona por carretera en la mañana del mismo viernes desde su base en las instalaciones de la localidad madrileña de Valdemoro. El carácter urgente de la alarma que recibieron hizo que fueran movilizados incluso antes de que el juez de la Audiencia Nacional hubiera firmado las órdenes de registros y las detenciones, con el objeto de poder realizar el asalto y los arrestos en el mismo momento en que llegase dicha autorización.

Reunión entre espías franceses y españoles

El origen de la operación de Barcelona se remonta a la Navidad pasada, cuando la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), el servicio secreto francés, convocó de urgencia a sus colegas del Centro Nacional de Inteligencia español (CNI) para advertirles de la trama de paquistaníes que quería atentar en Barcelona hasta en tres ocasiones y luego repetir las acciones suicidas en Reino Unido, Portugal, Alemania y en su propio país.

En la reunión, los espías franceses aportaron los nombres de varios integrantes de la célula, algunos de ellos residentes en Barcelona desde hace varios años, ya conocidos por los miembros de la Inteligencia española, que habían fijado su atención en la actividad proselitista que mantenían en el marco de la secta Tabligh, rigorista en su interpretación del Corán.

La llegada de F-1 a Barcelona

La llegada a Barcelona el 16 de enero de un paquistaní con el encargo de participar en un atentado suicida precipitó la operación. Ese individuo resultó ser el colaborador de los servicios franceses que estaba proporcionando la información más sensible sobre los planes de la célula y que, tras el desarrollo de la operación en Barcelona el 18 de enero, pasó a ser el testigo protegido F-1.

Agentes del CNI camuflados en las proximidades del piso de la calle Santa Madrona presenciaron la noche anterior a la operación cómo uno de sus integrantes, Qaader Malik, del grupo de explosivos, se deshacía en un cubo de basura de varios cables y una sustancia. Cuando los espías acudieron a recuperar dicha sustancia pensaron que era Triperóxido de acetona o TATP, el potente explosivo conocido como Madre de Satán.

Los agentes de Inteligencia pidieron la colaboración de los Mossos d'Esquadra para que su División de Policía Científica analizase la sustancia, que finalmente resultó ser nitrocelulosa, la misma que al día siguiente encontraron los guardias civiles que irrumpieron en el local de la calle de Maçanet, donde fueron detenidas siete personas.

El viernes por la mañana, el CNI trasladó la información de la que diponía a la Guardia Civil y un resumen al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a través de una breve nota y siguiendo el protocolo establecido para estos casos.