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Pocos, pero bien avenidos

Unas 250 personas, entre nacionalistas radicales y afines a CiU, se concentran contra el Govern

TONI SUST / BARCELONA

Odios variados, minoritarios y escasamente agresivos fueron los que concitó ayer el nuevo tripartito. Unas 300 personas se concentraron en la plaza de Sant Jaume para protestar contra el nuevo Ejecutivo catalán, por considerar (en el caso de la mitad de los asistentes) que el pacto que lo ha alumbrado constituye una traición a Catalunya, y por opinar (en el caso de la mitad restante) que se trata de una diabólica jugarreta a Convergència i Unió, que días atrás se desmarcó de protestas de este tipo.

Una rara mezcolanza de detractores de José Montilla se agrupó en la plaza de forma más o menos natural, sin que las marcadas particularidades que les diferencian se pusieran de manifiesto más que en la edad y la forma de vestir. Es decir: saltaba a la vista quien era de un grupo y quien, del otro. Casi todas las banderas --algunas de lo más peculiar-- las llevaban los jóvenes de Unitat Nacional Catalana, un partido nacionalista radical, convocante de la concentración de ayer. Ellos trajeron la pancarta --Ens heu traït, Catalunya no perdona-- que presidió el acto, y leyeron un manifiesto.

SMS en familia

Mientras los jóvenes de Unitat Nacional Catalana se organizaban para la lectura del texto, Maria Rosa y Glòria, elegantes y contrariadas, observaban con gesto serio. La primera, votante de CiU, la segunda, militante. Maria Rosa, de 64 años de edad, tiene claro lo que opina sobre Montilla: "No está en el derecho de decir que ha ganado". Glòria, de 60 años, alude, sin citarlo, a su candidato, Artur Mas: "Quien gane es quien tiene que gobernar". No muy lejos de ellas, otra señora, también convergente, se explica: "Yo he venido porque mi hija me ha mandado un SMS avisándome del acto".

Un miembro del secretariado de Unitat Nacional Catalana, Roger Lluís, leyó el manifiesto, en el que se acusa a los políticos de haber perdido "la última oportunidad". "El pueblo catalán camina hacia el horizonte de la soberanía, con o sin ellos. Han preferido el partido al país durante dos décadas. Ellos han elegido este camino. Nosotros hemos elegido otros: Catalunya".

Acabada la lectura, los jóvenes corearon algunos lemas. El "Carod, botifler" fue seguido por los asistentes de mayor edad, pero no así algunos más propios de los convocantes, como "Catalunya, catalana". Alguien gritó: "¡Montilla, charnego!", pero nadie le siguió.

Lluís hizo declaraciones a algunos periodistas. Después citó a los demás: "Ahora atenderemos a los medios españoles", anunció.