Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | Nuestro mundo es el mundo
Joan Tapia

Joan Tapia

Periodista. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La señal de alerta del 4%

Aunque el PIB sigue creciendo bastante más que la media del euro, el IPC y el coste de la deuda pública a diez años han saltado la barrera del 4%. España ya sufre los efectos económicos de la guerra de Irán

El 'crash' de la IA y el bono a 10 años de EEUU disparado

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, comparece ante la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital, para informar sobre el Plan de Respuesta y de Relanzamiento Comercial, a 23 de sep

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, comparece ante la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital, para informar sobre el Plan de Respuesta y de Relanzamiento Comercial, a 23 de sep / Ricardo Rubio - Europa Press

La gran crispación política que padece España desde las elecciones de 2023 se ha visto 'compensada' por una economía en crecimiento -de los más fuertes de la UE-, la creación de empleo, la inflación controlada, un déficit público cercano al 3% que permite la zona euro (Francia está en el 5%), y un coste contenido de nuestra alta deuda pública, casi del 100% del PIB. En el Congreso, bofetadas diarias, pero la calle tranquila. Y ello pese a que el disparatado aumento del precio de la vivienda y los alquileres empaña mucho la paz social. Esta semana se ha visto con el desahucio en Madrid de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue sacada de su domicilio en una camilla e ingresada en el hospital.

Pero el informe de la OCDE sobre la economía mundial, también de esta semana, indica que este oasis socioeconómico está amenazado. No por el lado del crecimiento, pues la OCDE eleva dos décimas, hasta el 2,6% -igual que el Gobierno- el aumento del PIB de este año. España crecerá así bastante más que el doble de la zona euro (1%) y mucho más que Italia (0,9%) o Francia (0,4%).

El problema es que la inflación se ha disparado en todo el mundo desde el inicio de la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha provocado una gran subida del petróleo que supera los 100 dólares barril -el 70% en lo que llevamos de año- y, aún más, del gas natural.

Para la OCDE, la creciente deuda de los estados amenaza la economía mundial. España aún se financia a 10 años al 4%, pero el equivalente del bono americano ha superado ya el 5,18%. Y pese a la oposición de Trump, la Fed ha subido su tipo de interés por miedo a la inflación

Trump dijo que la guerra de Irán duraría tres semanas y ya lleva siete meses. Y según la OCDE la inflación española será este año del 3,7% y del 3,4% en 2027, por encima de la media de la zona euro. ¿Por qué? Por el aumento de los derivados del petróleo -como en los otros países del euro- y porque, como crecemos más, la presión de la demanda es más intensa, como ha subrayado Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas. En economía no todo es lineal y crecer más es un éxito que tiene sus peajes.

De hecho, la estimación de la inflación anual de la OCDE para España -el 3,6%- puede ser optimista, porque en agosto estamos en el 4,3% y a corto no hay previsiones de moderación. Y un IPC por encima del 4% -y parte de los aumentos salariales, no todos, por debajo- generará un malestar social que ya se empieza a percibir. El IPC es un dato relevante y en América una de las causas del desplome de Trump en las encuestas. En España, la subida del IPC también tendrá consecuencias.

Para amortiguar la subida del petróleo, el Gobierno, como los de otros países, está bajando algunos impuestos a los carburantes y la semana próxima -con la característica prudencia de Carlos Cuerpo- lo volverá a hacer. Pero estas rebajas -socialmente convenientes, aunque arriesgadas, si Ormuz sigue cerrado mucho tiempo- tienen un coste fiscal que no puede estirarse eternamente porque elevan el déficit público. Por suerte -al contrario de cuando la gran crisis de 2008-2014- España está hoy en mejor posición.

Pero el constante recurso de los estados a los mercados para financiar sus déficits está haciendo subir el coste de las deudas públicas. La OCDE cree que ya es un gran problema. En Estados Unidos el bono a diez años, por primera vez desde 2007, ha superado el 5,18%. Y el de dos años -al que Bessent quiere recurrir más, porque la deuda a corto es más barata- ronda el 4,93%. La deuda española a diez años está mucho mejor porque pagamos el 4%, menos que Italia (4,5%) y que Francia (4,68%). Pero antes de Irán pagábamos solo el 3,20%. Cuerpo no puede olvidarlo.

Y para combatir la inflación los bancos centrales tienen que subir sus tipos de interés. El BCE europeo ya lo ha hecho dos veces, hasta el 2,50%. Y la Reserva Federal americana -pese a la radical oposición de Trump- lo tuvo que hacer por primera vez en tres años la semana pasada, hasta el 3,75%. Y posiblemente -y pese a la inmediatez de las elecciones de noviembre- reincidirá en octubre. Y las subidas de los bancos centrales encarecen los créditos al consumo, a las hipotecas (en América ya han llegado al 7%), y a las empresas. Castigan a la economía para así bajar o contener la demanda y, al final, reducir la inflación.

Ha sonado la señal de alerta. Sobrepasar el 4%, en el IPC, y en el coste de la deuda a diez años, puede enturbiar aún más -suponiendo que fuera posible- la crispación política española.

Suscríbete para seguir leyendo