
Profesora de la UOC y periodista.
¿Dónde estás mamá?
El feminismo no es caridad. Es justicia a través del derecho, no del negocio
Arrecian las críticas por las maternidades subrogadas de famosas feministas: de Lady Gaga a Lena Dunham, Lily Collins y Rebel Wilson
Las imágenes de Lady Gaga con su hijo desatan los rumores sobre una posible gestación subrogada

LADY GAGA. MUSICA. CANTANTE
Lena Dunham y su bebé. Lady Gaga y su bebé… Sus nombres han sido titulares porque se han convertido en madres pagando, a través de la mal llamada gestación subrogada o la explotación reproductiva. Dunham ha relatado el proceso, con frases como “me senté en la cama del hospital, entre las piernas de una mujer a la que apenas conocía un año antes”, asistiendo al parto. Nada más leerlo, a una mayoría se nos habrá venido a la memoria la escena de 'El cuento de la criada', donde el cuerpo de una mujer pobre era un instrumento al servicio de otros.
Llevamos años haciendo pedagogía de este asunto. Al principio fuimos muy pocas y muy solas. Años recibiendo amenazas de empresas vinculadas al negocio y, en ocasiones, de familias que consideran intolerable que se cuestione este modelo. Años de ser apartadas incluso de platós. También mucha campaña en contra de las adopciones que, por fortuna, otras personas han demostrado como alternativa. Pero ahora estamos en una nueva etapa: en la de escuchar a los hijos e hijas nacidos de esta explotación.
Olivia Maurel, norteamericana, tiene 33 años y vivió 17 con una familia sin conocer su historia. Padeció siempre ansiedad, ataques de pánico y desconexión con su cuerpo. Se hizo una prueba de ADN y descubrió su verdad. Ahora es activista y publicó ¿Dónde estás, mamá? Les dejo algunas de sus frases: “Fui producto de un contrato. Nada más”. “Me negaron algo fundamental: el derecho a conocer a la mujer que me gestó, que me dio su voz, su olor, su cuerpo. Me lo arrebataron como si no importara”. “Lo que pasó no fue amor, fue pérdida, vendida como amor. Fue abandono, vendido como un milagro”. “Esta no es la construcción de una familia, es la fabricación humana y los niños son la materia prima. Literalmente, somos creados, hechos, fabricados para ser vendidos, y es muy complicado crecer con esa idea”. “No hay derecho a tener un hijo, pero los hijos tienen derechos”.
Hace poco leíamos en la BBC a una mujer ucraniana gestante decir: "Voy a tener tantos bebés como mi cuerpo aguante”. Daba igual su salud. En las guerras se paralizan muchas cosas, pero en Ucrania, si algo se ha mantenido por interés económico, ha sido parir bajo las bombas para otras familias. Este es uno de esos casos que representan la explotación absoluta de la desesperación más vulnerable. Eso sí, esa señora reconocía hacerlo porque no tenía ni para el pan ni para los pañales de su hija. Para que luego digan que es libre elección.
Estos años también fue perverso el ataque hacia el feminismo. Decían que no había sororidad con las mujeres pobres que viven de esto. Quizás siguen sin entender que el feminismo no es el postureo para la foto de Instagram en el 8M. Tampoco la etiqueta para el perfil en redes. El feminismo no es caridad. Es justicia a través del derecho, no del negocio.
Las primeras generaciones de hijas e hijos de la gestación subrogada ya están aquí. Escucharlas es revolucionario, porque hasta ahora solo nos llegó el relato de quienes pagaban. Ahora pueden hablar quienes fueron vendidos.
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