Negociaciones tras el 12M
Sergi Sol

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Periodista

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Rull y... elecciones

El nuevo president del Parlament representa la sensibilidad más socialdemócrata de un mundo que en materias como fiscalidad y inmigración cojea por la derecha

Pere Aragonès felicita Josep Rull davant la mirada de Salvador Illa, ahir al Parlament. | ZOWY VOETEN

Pere Aragonès felicita Josep Rull davant la mirada de Salvador Illa, ahir al Parlament. | ZOWY VOETEN

El expreso Josep Rull es ya el nuevo President del Parlament. Gracias al apoyo de la CUP y por partida doble de ERC, que no se dejó tentar por la propuesta del PSC de presidir la cámara catalana. Rull no hubiera podido ser diputado sin la derogación de la sedición, que tanta polvareda levantó en su día. Gracias a ese acuerdo entre PSOE y ERC -vilipendiado por Junts- no pesa inhabilitación alguna para el diputado exconvicto de Junts.

No era Rull la primera opción de Puigdemont. Apostaba por perfiles más duros y ariscos. Pero finalmente Rull, de lo más transversal en su partido, fue el elegido. Un hombre puente entre Junts y ERC que incluso veía con desazón la beligerancia del mundo de Waterloo para con los republicanos. Rull representa, además, la sensibilidad más socialdemócrata de un mundo que en materias como fiscalidad y inmigración cojea por la derecha. Rull, puro ADN convergente, es un tipo honesto y de buen carácter. Lo que no quita que la suya vaya a ser una presidencia instrumental que tiene como principal misión lanzar la segunda tentativa de Puigdemont a la presidencia de la Generalitat. Una nueva campaña que tendrá su clímax con la investidura presencial de Puigdemont que, aunque condenada al fracaso, será la espoleta de arranque de lo que el Legítimo considera su segunda vuelta.

La misión principal de Rull es en buena medida esa, lo que también va a conllevar aparejado, a buen seguro, un escenario de tensión con el Tribunal Constitucional. Otra cuestión es qué saca ERC de esta encrucijada. Cuando además el propósito de Puigdemont lleva necesariamente implícito -más de lo mismo- una opa electoral a los republicanos. Claro que las elecciones las carga el diablo e igual quien sale reforzado de esa nueva cita electoral es Salvador Illa, que lidera el partido más en forma de la política catalana.

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