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Joan Tapia

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Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

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¿Catalunya se desploma?

Estamos en capacidad lectora y matemáticas no solo lejos de los países asiáticos más avanzados sino incluso por debajo de la media española. Y nuestro descenso en los últimos 10 años ha sido superior

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Informe PISA: Malos resultados en ciencias y matemáticas

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No, Catalunya no se hunde. El catastrofismo falla casi siempre y el martes escribí que –no solo por el cambio en la alcaldía– Barcelona vive un buen momento. Pero sí hay síntomas e informes alarmantes que hacen imprescindible un cambio de rumbo. Por ejemplo, el último informe PISA de la OCDE sobre la capacidad de los alumnos de 15 y 16 años en 86 países.

A nivel global de los 86 países subrayo tres cosas. Una, que la pandemia (las pruebas se realizaron en 2022) ha provocado un descenso de nivel tanto en capacidad lectora como en matemáticas y ciencias, los campos estudiados. Dos, que el fenómeno, aunque intensificado, viene de antes de la pandemia. ¿Los teléfonos móviles? Tres, que tres países asiáticos, Singapur, Japón y Corea, donde la exigencia en la escuela es más fuerte, ocupan los tres primeros puestos de la clasificación.

Respecto a España el informe es agridulce, pues hemos perdido ocho puntos en matemáticas y tres en capacidad lectora (y ganado dos en ciencias), pero como el descenso en los países analizados ha sido más severo –quizás porque aquí se trató mejor la pandemia y sus efectos en la escuela–, estamos por primera vez en la media de la OCDE y la UE. En capacidad lectora tenemos una media de 474 puntos, casi empatados con la OCDE (476) y la UE (475). Y en matemáticas estamos en 473, por debajo de la UE (474), pero por encima de la media de la OCDE (472). Y quedamos solo por detrás de Austria y Suecia en el sentimiento de pertenencia de los alumnos a sus centros de formación. Aún mejor, la media de acoso escolar es del 6,5%, menor que la media general del 8,3%.

Pero el drama es Catalunya. Contra lo que tantas veces se proclama, en este campo no somos la locomotora de España, sino el furgón de cola que permite afirmar que "la educación retrocede en el mundo, cae en España y se desploma en Catalunya". Mientras en comprensión lectora España está en 474 puntos, Catalunya está 12 por debajo (462). Solo por delante de Andalucía, Melilla y Ceuta. Y Castilla y León, Asturias y Madrid están en 498, 497 y 496. Y en 10 años hemos retrocedido 38 puntos, más que ninguna otra comunidad, cuando la caída de la media española ha sido muy inferior (14). En matemáticas estamos en 469, por debajo de los 473 de España y, además, en la última década hemos perdido 21 puntos frente a la media de 8 de España. Y el acoso escolar, un 8,6%, no es solo superior al 6,5 español, sino también al 8,3% de media de la OCDE.

¿Por qué este desastre? El secretario de Polítiques Educatives de la Generalitat ha dicho que la muestra de la OCDE tiene más proporción de inmigrantes que la real. La fuerte inmigración –argumento que la Generalitat ya ha matizado– puede ser una causa, y es cierto que a Madrid van más los latinoamericanos (que hablan español) mientras que en Catalunya hay más marroquís y subsaharianos. Pero no puede ser la única razón. También debe contar que el Govern ha estado volcado los últimos años más en agitar la independencia que en atender a la gestión. Y que en educación se ha preterido la búsqueda de la excelencia –tradicional en Catalunya– y se ha puesto el norte en que los escolares disfruten de una plácida estancia en las aulas. Una diferencia notable por ejemplo con Corea, una economía con la que nos podemos comparar. Pero ¿esa es la razón de que también estemos peor que Castilla y León o Extremadura? 

Y teniendo en cuenta el fuerte aumento de niños inmigrantes de distintas lenguas, que muchas veces llegan a mitad de curso, no se ha invertido lo suficiente en educación. Sin olvidar que el penúltimo conseller estuvo (o pareció) más atento a las huelgas de la USTEC que a cualquier otra cosa. 

No, Catalunya no se hunde y la inmersión tampoco puede ser la culpable, pero si queremos ser la Holanda del sur que predicaba Artur Mas, o incluso una Asturias socialdemócrata, debemos analizar sin prejuicios lo que nos sucede, nuestros dirigentes no pueden mirar por encima de hombro a los de otras comunidades con un PIB inferior, y el Govern debe hacer de la educación la gran prioridad. Y el president (por fortuna Aragonès no es Torra) no debe insistir en que la solución es la independencia porque entonces, dentro de 10 años, aún estaremos peor. Ya lo estamos comprobando.