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Josep Maria Fonalleras
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865 cartas

El espectáculo 'Casares-Camus, una història d’amor' concentra la fascinante correspondencia entre la actriz y el escritor

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Albert Camus y María Casares

Albert Camus y María Casares

El 30 de diciembre de 1959, mientras pasa unos días de vacaciones en la casa que tiene en Lourmarin, con vistas al castillo de este pueblo de la Provenza, desde una terraza de adobe con una balaustrada de piedra, Albert Camus escribe una carta. Es la que hace 865 de las que se han escrito, él y María Casares, desde que el día 1 de julio de 1944 el escritor inicia una correspondencia que ha de durar 15 años y que comienza con una carta donde también habla a la actriz de un viaje que sueña con hacer para estar con ella. En la del 30 de diciembre, Camus avisa de que llegará a París con el coche (un lujoso Facel Vega) de Michel Gallimard y le propone cenar juntos, en principio, "teniendo en cuenta los azares de la carretera". En la del 1 de julio, desde una casa que le han dejado en Verdelot, cerca de París, Camus confiesa a Casares que está pensando en coger una bicicleta para poder ir a la capital y reencontrarse con ella (aún no hace un mes que son amantes): "Me voy a las 6 y a las 11 ya podría abrazarte. Nada más pensarlo me tiemblan las piernas".

Aquel diciembre de 1959, Camus escribe a Casares, pero también a otras dos mujeres, con las que tiene relaciones. También queda con ellas para citarse en cuanto vuelva. Teniendo en cuenta los azares de la carretera. No podrá hacerlo. El 4 de enero, el Facel Vega choca contra un plátano y Camus y Gallimard mueren. La tumba del escritor, una lápida irregular de cemento donde, con caligrafía torpe, está su nombre, se halla en el cementerio de Lourmarin.

Salvador Sunyer, director de Temporada Alta, dijo, en la presentación del espectáculo 'Casares-Camus, una història d’amor', que ese accidente fue lamentable, entre otras cosas porque "nos gustaría saber hasta dónde habría llegado su correspondencia". Las 865 cartas, sin embargo, están ahí, y ahora las podemos escuchar (una parte, por supuesto) en un escenario, gracias al fervor de Rosa Renom, a la sensibilidad de Mario Gas y a la elegancia de Jordi Boixaderas. "Un corpus amoroso, intelectual, existencial, testigo de un tiempo convulso", como ha dicho el director.

El espectáculo, que se podrá ver en Lliure de Gràcia desde el 2 al 21 de enero (la función del 4 será especialmente emotiva), es un estallido de clarividencia y de rigor, una delicada caja donde caben las pasiones desatadas, concentradas en las palabras de una correspondencia fascinante. Como dijo Catherine Camus, la hija que reunió las letras de los amantes, "gracias a ambos, estas cartas hacen que la tierra sea más vasta; el espacio, más luminoso; el aire más ligero. Simplemente, porque han existido".