Independentismo
Albert Soler

Albert Soler

Periodista

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La plaza de la amnistía

A mí me pareció muy bien tener un montón de plazas '1 d’Octubre', por una cuestión pedagógica: es bueno recordar a los ciudadanos que en tal fecha fueron miserablemente engañados por unos dirigentes que se valieron de ellos

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Manifestación independentista reivindicativa del referéndum del 1 de octubre

Manifestación independentista reivindicativa del referéndum del 1 de octubre

Todas las poblaciones catalanas que hace unos años cambiaron de nombre una plaza para rebautizarla 'Plaça de l’1 d’Octubre', están preparando ya la próxima modificación. Esos espacios públicos van a pasar a llamarse 'Plaça de l’Amnistia', un nombre que hace honor a la incansable lucha que han mantenido durante años los caballeros del 'procés' y sus locos seguidores. Tras años de caer y volver a levantarse, han conseguido finalmente regresar a la casilla de salida, lo cual merece ser recordado en el callejero de toda ciudad, pueblo, villorrio y aldea de Catalunya. 'Plaça de l'Amnistia', por tanto. Loor a nuestros héroes.

En su momento, a mí me pareció muy bien tener un montón de plazas '1 d’Octubre', por una simple cuestión pedagógica: es bueno recordar a los ciudadanos que en tal fecha fueron miserablemente engañados por unos dirigentes que se valieron de ellos. Cada vez que un lacista desengañado pasaba por la plaza '1 d’Octubre', rememoraba cómo los líderes del movimiento se burlaron de él, y podía así renovar toda su retahíla de insultos. Se va a echar de menos esa función didáctica del nombre de la plaza, aunque también es verdad que no hace mucha falta: las generaciones más jóvenes de catalanes, ni saben ni les interesa lo que sus mayores hicieron en aquella fecha. Batallitas viejunas.

No habrá durado mucho el nombre de '1 d’Octubre', aunque para los lacistas mucho mejor, más vale no recordar según qué hechos vergonzosos de su pasado reciente. Por estas mismas fechas, ellos tenían pensado cambiar el nombre a 'Plaça de la Republiqueta Catalana', incluso tenían las placas preparadas. De ahí a 'Plaça de l’Amnistia' realmente va un trecho, pero eso es lo que se ha conseguido y eso es lo que hay que celebrar, qué caramba.

En Girona, mi ciudad, no ha habido tiempo siquiera de reemplazar la escultura de la niña que simbolizaba la Constitución, por otra de unos políticos observando desde su casa cómo sus fieles van a jugarse el físico bajo falsas promesas, que representaría el espíritu del 1 de octubre. Ya no hay tiempo para ello, así de poco duró el sueño lacista. La escultura que se coloque en la nueva Plaça de l’Amnistia será la de unos señores saliendo alegremente de la cárcel, mientras rompen todas las promesas que hicieron a los suyos.