Opinión | En clave europea

Eliseo Oliveras

Países Bajos, nuevo aviso en la Unión Europea

¿Quién es Geert Wilders, el trumpista que ha ganado las elecciones en los Países Bajos?

Geert wilders en un acto electoral esta semana en la localidad de Heerlan

Geert wilders en un acto electoral esta semana en la localidad de Heerlan / REUTERS / DYLAN MARTINEZ

La victoria del ultraderechista Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders en los Países Bajos el 22 de noviembre y la derrota de los tres partidos que han dirigido los gobiernos desde 1945 –liberales (VVD), laboristas (PvdA) y cristianodemócratas (CDA)– constituye un nuevo aviso en la Unión Europea (UE). El éxito de Wilders se apoya en el malestar socioeconómico desatendido y en la pérdida de credibilidad de los partidos tradicionales. Cuando los partidos centran su campaña en la agenda de la extrema derecha, como la inmigración, favorecen el voto ultra, como ya ha ocurrido recientemente en Suecia, Finlandia e Italia. Cuando los partidos se muestran abiertos a pactar con la extrema derecha, como han hecho los liberales en los Países Bajos y otros partidos conservadores en la UE, también impulsan el voto ultra.

La victoria de Wilders se ha visto favorecida por más de dos décadas de legitimación de la ultraderecha por el Partido Popular Europeo (PPE) con la incorporación de partidos ultras a sus gobiernos, primero en Austria e Italia y después con pactos en Bulgaria, Dinamarca, Finlandia, Suecia y a nivel regional en España, así como a una década protegiendo el autoritarismo del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, hasta que abandonó el PPE en 2021.

Wilders obtuvo 37 de los 150 escaños de la Cámara de Representantes, mientras que los liberales que lideran el Gobierno perdieron 10 escaños, quedando reducidos a 24. Los otros tres miembros de la coalición gubernamental (Demócratas 66, CDA y Unión Cristiana) también sufrieron un duro revés. La oposición laborista, pese a aliarse con los Verdes, solo consiguió 25 escaños. Los anti-establishment Nuevo Contrato Social (NSC) y el Movimiento Campesino Ciudadano (BBB) lograron 20 y 7 escaños, respectivamente.

Capitalizar el descontento

Wilders ha capitalizado el descontento por la pérdida de poder adquisitivo, los elevados precios energéticos, el grave problema de la vivienda, el deterioro de los servicios públicos y el alto coste de las medidas previstas para la transición verde. Wilders ya ha indicado que aparcará sus planes más polémicos (cierre de mezquitas, referéndum sobre la UE) para formar una coalición.

Un gobierno liderado por Wilders alterará con su nacionalismo los equilibrios de poder en la UE, obstaculizará la ampliación y frenará el aumento del presupuesto europeo. Mientras tanto, el Gobierno en funciones necesitará la aprobación del Parlamento para cualquier decisión significativa en la UE, desde Ucrania a la reforma de las reglas sobre el déficit público.

El primer ministro en funciones, el liberal Mark Rutte (VVD), que ha liderado los gobiernos desde 2010, hizo colapsar su coalición en julio al proponer endurecer la política hacia inmigrantes y refugiados para desviar la atención del conflicto con el campo por su draconiano plan de transición verde y descargar sobre la inmigración la responsabilidad de los problemas del país.

Culpar al migrante

Tras el anuncio de Rutte de abandonar la política, la nueva líder liberal, Dilan Yesilgöz, nacida en Ankara e hija de refugiados, centró su campaña contra la inmigración para enmascarar la responsabilidad gubernamental en los problemas que acucian a los ciudadanos. No son los inmigrantes los causantes de la pérdida de poder adquisitivo, ni del deterioro de los servicios públicos, ni del difícil acceso a la vivienda, ni de la elevada factura para el ciudadano de la transición verde.

Ha sido la política gubernamental de endémica falta de inversión en vivienda, como en otros países de la UE, la que ha causado que ahora falten 390.000 viviendas en los Países Bajos. El deterioro de los servicios públicos es el resultado de un insuficiente gasto público, como en otros países. El empobrecimiento de los hogares es fruto de una ayuda insuficiente ante la subida de precios, en especial los energéticos, y la negativa a reformar el disfuncional sistema de precios eléctricos europeo.

El plan para la transición verde provocó la rebelión del campo holandés y convirtió al Movimiento Campesino Ciudadano (BBB) en el partido con más escaños del Senado. A medida que se percibe el elevado coste para las familias de las medidas previstas para la transición verde en la UE crece el malestar. En Alemania, el plan para vetar nuevas calderas de gas en los hogares disparó la popularidad de la ultra Alternativa para Alemania (AfD). Wilders, no niega el cambio climático, pero defiende que debe priorizarse el gasto a prevenir sus efectos, en lugar de encarecer los costes de los hogares y las empresas.