Opinión
Rafael Vilasanjuan
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Gaza, el día después

La guerra entre Israel y Hamás, al minuto

La ofensiva terrestre de Israel en Gaza: una misión de alto riesgo con ecos de Mosul y el Vietcong

Palestinos huyen del norte de Gaza para escapar de los bombardeos israelíes, este domingo.

Palestinos huyen del norte de Gaza para escapar de los bombardeos israelíes, este domingo. / IBRAHEEM ABU MUSTAFA / REUTERS

Si algo se deduce desde que Israel lanzó su respuesta devastadora a los ataques del 7 de octubre de Hamás es que el Ejército difícilmente va a poder prolongar sus operaciones por un tiempo indefinido en la Franja. La guerra debería ser corta. La frustración general en el mundo crece a medida que aumentan las víctimas mortales como consecuencia de que la batalla contra la milicia terrorista ha derivado en barbarie contra niños, mujeres y ancianos en campos de refugiados o contra heridos, enfermos y personal sanitario en hospitales. Netanyahu puede saltarse los límites que hacen de su país un Estado de derecho que merece el apoyo en defensa de su seguridad, pero cuanto peor son las consecuencias sobre la población palestina, menos tiempo va a tener para operar en Gaza. En EEUU, Joe Biden perderá la reelección el año próximo si la guerra continúa. Mientras, crecen las protestas por todo occidente, la verdadera retaguardia hebrea, y aumenta la furia especialmente en todo el mundo árabe. En medio de esta violencia salvaje solo Rusia avanza consolidando sus ganancias en Ucrania, donde el sufrimiento sucumbe en el silencio. El resto del mundo clama por un alto el fuego.

El problema de la ofensiva actual es que no hay plan para el día después. Israel asegura que no se quedará en Gaza. Una cosa es atacar y otra muy distinta permanecer en territorio hostil en lo que acabaría en una guerra interminable de guerrillas. No hay libro de ruta. Israel quiere acabar con Hamás, pero por cada nueva víctima más jóvenes palestinos se unirán a la milicia. La idea de un Estado palestino soberano sería una solución. Pero ¿quién lo gobernaría si no es Hamás? La Autoridad Palestina está condenada al fracaso porque es vista como prolongación de la voluntad de Israel. El alto el fuego, por lo tanto, no está en la agenda. Mientras a los palestinos en la franja les basta acabar el día con vida, el problema es que el Gobierno de Israel no tenga claro qué hacer el día después, porque sin un plan para acabar no habrá final a esta guerra.