Negociaciones tras el 23J
Ernest Folch

Ernest Folch

Editor y periodista

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El Tsunami Madrileño

La furia desatada del frente amplio de la derecha madrileña política, judicial y mediática en contra de la amnistía conseguirá lo contrario de lo que pretendía: facilitar el acuerdo PSOE-Junts

El juez irrumpe en las negociaciones de la amnistía al implicar a Carles Puigdemont en Tsunami Democràtic

¿Qué es el 'lawfare' al que se refiere Puigdemont y qué causas enmarca Junts en él?

La amnistía será sin duda un acuerdo histórico, pero su principal virtud ya no es ni siquiera haber terminado con la represión. Su gran e inconmensurable cualidad es haber enloquecido a la derecha madrileña hasta extremos maravillosamente ridículos: este fin de semana hemos podido disfrutar de la escena impagable de una Esperanza Aguirre desatada y fuera de sí, instigando a la toma de la Bastilla del sanchismo en pleno centro de Madrid a una pobre gente que no sabían si veían a la expresidenta de la comunidad o a una reencarnación de la hija del exorcista. Y es que Aguirre, Ayuso y todos los subproductos extremistas de la derecha madrileña van camino de fundar sus propios CDR contra el sanchismo, y en su afán por asemejarse al 'procés' por la vía inversa no descarten en breve una procesión del Tsunami Madrileño en masa a Barajas a bloquear el aeropuerto. La furia madrileña ha provocado un curioso efecto sobre Feijóo, que solo por contraste, parece, con su pobre convocatoria de manifestaciones contra la amnistía en todas las plazas de España, un aburrido estadista de los años noventa. Porque si hay una cosa que no se tolera en el Madrid de Aguirre es la moderación, de ahí que Feijóo haga sobreesfuerzos para aparentar ser un radical, ignorando que por mucho que gesticule siempre será visto como un 'maricomplejines', como bautizaban antaño a Rajoy. Pero el activismo sobrevenido del PP por supuesto no opera en solitario, y donde no llega la política llegarán los jueces, para confirmar uno de los 'mantras' de esta última década. De ahí que está perfectamente calculado que en las horas en las que se cierra la amnistía haya irrumpido justamente un juez y justamente de la Audiencia Nacional para imputar a Carles Puigdemont y Marta Rovira, entre otros, por "terrorismo", el comodín infalible que se usa en España para destruir al adversario.

Lo más significativo de este movimiento judicial no es su redactado burdo sino su 'timing' descarado, que pone de manifiesto lo que ya sospechábamos: se trata de bombardear la amnistía por tierra, mar y aire, donde sea y como sea, desde el PP, la judicatura y sus medios afines, en una ofensiva en bloque del tridente de la derecha española. Lo más gracioso de esta ira es que en realidad se dirige contra algo que ni siquiera existe ni se sabe lo que es, como un nuevo 'Minority Report' del conservadurismo patrio, que trata de evitar, sin conseguirlo, lo que todavía no ha sucedido. El detonante de toda la furia ha sido por supuesto el acuerdo a punto de sellarse entre Sánchez y Puigdemont, el doble Satán en Madrid, donde se pueden cerrar pactos sin despeinarse con los racistas y homófobos de VOX, pero jamás con el independentismo pacífico. Lo que no entiende todavía el Tsunami Madrileño es que ha conseguido lo que parecía imposible y paradójicamente quería evitar: unir emocionalmente a dos partidos tan distantes como el PSOE y Junts, que disfrutan de la paz espiritual que dos antiguos enemigos encuentran cuando descubren tener un enemigo en común. Sin quererlo, este frente nacional apocalíptico e histérico ha conseguido facilitar el argumentario a Puigdemont para justificar su "sí" al denostado PSOE. Se confirma el principio infalible de Pedro Sánchez: para lograr un pacto amplio es imprescindible tirar antes un anzuelo a la derecha rabiosa madrileña. Pica siempre.