Opinión |
Exigencia soberanista

Amnistía a medida

La lógica que hay detrás de las declaraciones de Dolors Feliu es la misma que la del mítico septiembre de 2017: amasar las leyes al antojo de unos

La presidenta de la ANC, Dolors Feliu

La presidenta de la ANC, Dolors Feliu / FERRAN NADEU

Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

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Es extraña la reacción contraria a la posición de Dolors Feliu, presidenta de la ANC, sobre cómo seguir con el relato del 'procés'. Para Feliu las cosas están claras: al día siguiente de la amnistía "ya empezamos a funcionar por nosotros mismos". O sea, a por la DUI.

Pero es que así fue siempre. Lo fue también para los que ahora demandan reflexión y cautela. Un repaso a las declaraciones de aquel mítico septiembre de 2017 demuestra que la lógica independentista de entonces era la misma de la presidenta de la ANC en la actualidad. Cuando se le preguntaba a Oriol Junqueras sobre cómo sería la consulta del 1 de octubre ante las tremendas dudas que existían, el entonces 'vicepresident' de la Generalitat no paraba de repetir que "como en unas elecciones normales". Una papeleta y un colegio electoral. Después no fue así. Era imposible. La mayoría de catalanes ni recibieron papeleta en su casa, ni tarjeta censal con la referencia del colegio electoral.

Y es que así se hacían las cosas entonces. Los días 6 y 7 de septiembre en el Parlament estuvieron marcados con esa lógica: amasar las leyes al antojo de unos. Y es lo que hay detrás de las declaraciones de Dolors Feliu.

Por ello, se pacte un nuevo Gobierno de Pedro Sánchez o no, la solución de la amnistía lo será para la investidura, pero no apunta a ser la solución que precisa el mundo independentista con su encaje en España

Y me refiero solo al mundo independentista. Ese es uno de los errores en el que se ha caído en los últimos años. La Catalunya catalanista, si quieren así llamarla, ya está encajada. Y también la constitucionalista, aunque sea la misma. Y ello no significa que no existan asperezas, sobre todo en cuestión de financiación y representatividad. ¡Por supuesto! Pero las reglas del juego, que existen para ser cambiadas por mayorías, se establecieron con anterioridad. La Catalunya de los seis millones, por restar los dos millones 'indepes', está encajada. Y para los que se sienten fuera de lugar, la amnistía les seguirá sabiendo a poco. Nada que solucionar con ella. Es inútil.

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