Opinión |
Educación sexual

La opinión de una directora de porno

Erika Lust considera que la pornografía 'online' es un espejo para los jóvenes que a menudo se sienten invitados a reproducir esas prácticas, en las que el papel de la mujer es lo de menos

Erika Lust

Erika Lust

Agnès Marquès

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Tenía interés en hablar con Erika Lust, la única directora de porno profesional que conozco, y si es así es porque lo que ella hace es muy diferente de las imágenes cargadas de agresividad a las que estamos acostumbrados en las que la mujer solo es un objeto para complacer al hombre.

Y tenía ganas de preguntarle si le preocupa que cada vez los jóvenes se introduzcan más temprano en el consumo de porno a través de la red y saber si una directora de porno considera que hay que capar su contenido a los menores. Ese es el debate que estamos teniendo toda esta temporada informativa a raíz del aumento de casos de agresiones sexuales protagonizadas por chicos más y más jóvenes. Hemos consultado a sociólogos, educadores, abogados, jueces de menores… y Erika Lust comparte diagnóstico y solución: el porno 'online' es un espejo para los jóvenes que a menudo se sienten invitados a reproducir esas prácticas (en las que lo de menos es el papel de la mujer y lo de más, su único y propio placer) y que la solución pasa por establecer mecanismos de identificación para acceder a los contenidos sexuales. Previo pago, incluso. Ella, claro, defiende aquí también la viabilidad de su negocio frente a la proliferación de plataformas de porno 'home made'. 

La edad del consumidor

La semana pasada todo esto se debatió en el Congreso de los Diputados y tanto PSOE como PP rechazaron poner mecanismos de identificación que deben asegurar la edad del consumidor. Hay un tema evidente de protección de datos, pero no debería ser más complicado que la cesión de información personal que damos a Netflix, Amazon o la tienda virtual de juguetes sexuales. 

Así que nada, continuamos solo con el mantra de la educación sexual a ver si la siguiente generación ha aprendido algo. Para las que se acaban de adentrar en la edad del sexo la educación llega tarde y tendrán que ingeniárselas solitos para gestionar la frustración, el dolor, la incomprensión y los errores cometidos.