Ágora | Artículo de Jeffrey V. Lazarus
Jeffrey V. Lazarus

Jeffrey V. Lazarus

Investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación La Caixa, y profesor asociado de la Universidad de Barcelona.

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Ahora es el momento. Acabemos con el covid-19 como una amenaza de salud pública

Mientras desde las instancias de gobierno no se actúe y comunique de manera distinta, nadie está realmente a salvo

Salud Pública da luz verde a la vacuna de refuerzo a partir de los 40 años

Salud Pública da luz verde a la vacuna de refuerzo a partir de los 40 años

La pandemia de covid-19 no ha terminado.

Es posible que ahora los viajeros entren y salgan del país y que las mascarillas ya no se usen, pero el virus sigue siendo una grave amenaza para la salud pública. Y, hasta que las autoridades del Gobierno español, desde las comunidades autónomas hasta la presidencia del Gobierno, no comuniquen y actúen de manera diferente de lo que dicen y hacen, nadie estará realmente a salvo.

Es por este motivo que, no solo como investigador de ISGlobal y residente del país, sino también como copresidente del Panel del Consenso de covid-19 de ‘Nature’, insto encarecidamente a que nuestros líderes nacionales y regionales revisen e implementen las acciones y recomendaciones acordadas por 386 expertos multidisciplinarios globales recientemente publicadas. Compuesto por un sólido conjunto de 41 declaraciones y 57 recomendaciones, casi todas unánimes, este estudio recorre los aspectos políticos y las percepciones erróneas relacionadas con el covid-19 para dotar a aquellos que están en el poder con las herramientas adecuadas para poder ayudar a todas las poblaciones y comunidades, incluidas aquellas más vulnerables.

Ya es hora de que el Gobierno español preste atención a los expertos en salud. Esta no es la primera vez que abogamos por cambios importantes en la respuesta a la pandemia, empezando por las esferas más altas. En abril de 2021 publicamos un artículo en el ‘European Journal of Public Health’ que establecía recomendaciones políticas concretas para mejorar la continuidad de los servicios de salud, el control de enfermedades y las comunicaciones. Informamos en ese momento de que la aprobación del público español sobre el manejo de la crisis de salud por parte del gobierno era baja. Sin embargo, poco se hizo.

Si lleváramos a cabo una evaluación exhaustiva de la preparación y las comunicaciones del gobierno sobre el covid-19, esta mostraría un patrón bastante consistente de omisiones y errores.

Sin duda, ha habido algunos logros. Las autoridades trabajaron arduamente para lograr una tasa de vacunación decente, de al menos el 70% de la población adulta, para el verano de 2021. Es una buena cifra, comparada con los datos de otros países europeos y de otras regiones.

Pero, tal y como destacamos anteriormente en un artículo en ‘Communications Medicine’ de ‘Nature’ sobre el programa de vacunación contra el covid-19 en España, las poblaciones más marginadas, como los migrantes, las personas sin hogar y algunas minorías étnicas, no se vieron tan beneficiadas de la campaña de vacunación como la población general. Del mismo modo, tampoco se benefician ahora del acceso a las dosis de refuerzo.

Sin embargo, esto puede cambiar.

Este invierno, cuando las infecciones y hospitalizaciones por covid-19 vuelvan a aumentar, el Gobierno español puede estar preparado. No tiene que haber otra crisis de salud que perpetúe la frustración y socave aún más la confianza pública.

Esperamos que los líderes españoles sigan los buenos consejos sobre covid-19 del Consenso de ‘Nature’ y adopten políticas de enfoque transversal para toda la sociedad y desde todos los ámbitos y sectores del gobierno para acabar con el covid-19 como un problema de salud pública en este país. No se deben dejar para mañana aquellas acciones que pueden marcar la diferencia hoy.

Fomentar y aprovechar la colaboración multidisciplinar. Priorizar las necesidades de la comunidad antes que los deseos de cualquier persona o partido político. Implementar un programa de vacunas, test y protección personal que llegue a todos, desde los más vulnerables hasta los que más tienen.

Y no podemos detenernos ahí.

Hay que comunicar información avalada por fuentes locales confiables; usar palabras e imágenes que las personas reconozcan y a las que respondan favorablemente; y luchar contra la desinformación.

Tal vez entonces terminaremos con el covid-19 como una amenaza para la salud pública y no dejaremos atrás a nadie más en este país.