Artículo de Carles Sans Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Gracias a Eurovisión

Me gusta esta exaltación hacia Chanel porque ha visibilizado el trabajo de unos profesionales que cantan, bailan y muestran una eficacia indiscutible

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Gracias a Eurovisión

Creo que después de la actuación de España en el renacido Festival de Eurovisión, soy de los pocos a los que les queda algo por decir del llamado ‘Chanelazo’. Es curioso ver la euforia que ha provocado quedar terceros. Es inimaginable lo que hubiese sido de haber ganado. Durante todos estos días he visto con estupor fans enloquecidos en la previa, durante y después del festival. Gente ondeando banderas patrias como si de una final de fútbol se tratara. Y yo me pregunto: ¿en qué momento ha renacido este festival que hasta hace unos pocos años parecía muerto del todo? Recuerden aquellos días en que se exhibía una indiferencia casi insultante. Me refiero a tiempos del Chikilicuatre, en que el festival nos parecía un cachondeo hortera. Entonces a muy pocos les importaba que España hiciese el ridículo. Ahora ha vuelto aquella devoción y aquel paroxismo perdido, solo comparable con el que se vivía en la España de mi niñez, la de los 60 y 70, en que la Eurovisión era importantísima. ¡Aquellos tiempos de ABBA y su ‘Waterloo’!

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Me gusta esta exaltación hacia Chanel porque ha visibilizado el trabajo de unos profesionales que cantan, bailan y muestran una eficacia indiscutible. En nuestro país hay muchísimas Chanel que se forman en escuelas de danza y canto, y que echan muchísimas horas para, si hay suerte, conseguir un puesto en el cuerpo de baile de algún musical o espectáculo de ‘music hall’. Gente joven entregada a una profesión dura y exigente que, la mayoría de las veces, no pasan de ser el grueso de un musical en el que se lucen los protagonistas y en el que los bailarines ocupan un espacio atractivo pero discreto. Chanel y sus compañeros han contribuido a enaltecer una profesión preciosa desempeñada por muchos jóvenes, que más pronto que tarde se verán obligados a retirarse porque el cuerpo no les dará para más. Es gente formada que estudia y que en cada función dan al máximo para que todo salga bien. Para mí, esto es lo más hermoso del fenómeno Chanel: haber dado visibilidad a profesionales que engrandecen cualquier espectáculo musical que se precie.