Conflicto Rusia-Ucrania Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La verdad de Pablo Iglesias

Para unos su sinceridad es honorable, para otros demuestra hasta qué punto fue un mentiroso.

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El exlíder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en un acto en Valladolid

El exlíder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en un acto en Valladolid / Claudia Alba / Europa Press

No parece Pablo Iglesias una persona torpe a la hora de explicarse. Su virtud siempre ha sido resumir, en una palabra, o dos, conceptos difíciles de transmitir. La idea de “la casta” es excepcional. Lo explica todo.

Esa naturalidad en el mensaje, fuera verdadero o falso, se derrumbó este fin de semana en un acto de precampaña en Valladolid. La textualidad de la frase fue: “Ya no soy político, puedo decir la verdad…”.

El vídeo se ha hecho viral a favor y en contra, como acostumbra a pasar. Para unos su sinceridad es honorable, para otros demuestra hasta qué punto fue un mentiroso.

En todo caso, la expresión es desafortunada. Diríamos más: exageradamente poco propicia para un personaje con vida política que parece gritar mejor estar fuera de ella, y lo diga en un acto de precampaña castellanoleonesa. Inconsistente.

La idea no hay por donde pillarla y facilita la interpretación de que todos los políticos mienten o, lo que es peor, se ven obligados a mentir. ¡Menuda idea regeneracionista tuvo el regenerador de la izquierda!

En este acto apuntó otro concepto que parece mucho más peligroso. Supuestamente se sinceraba Iglesias para explicar el conflicto Rusia-Ucrania. Intentaba desmenuzar la palabra “geopolítica” para resumir que en estos casos no existe ideología, sino poder. 

“Cuando escucháis a alguien decir que las relaciones internacionales es una cuestión de ideologías, no les creáis. La geopolítica va de intereses de estados y, eventualmente, de empresas vinculadas a esos Estados”.

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Dejo la declaración en un párrafo porque viniendo de un politólogo tiene enjundia. Si echamos una mirada a la geopolítica de siglo XX, a las relaciones internacionales de principios de ese siglo, a las guerras mundiales o a la misma Guerra Civil, ¿solo existían intereses de empresas? ¿O fue ideología al servicio de intereses de estados?

Escribía Rafael Argullol que “en una época de fraude generalizado apostar por la propia verdad es un acto revolucionario”. Verdades, mentiras, ideologías, presiones, intereses… Todo forma parte del juego. Esa es la verdad.