Radiografía cultural

El poder creativo de Barcelona

El mapeo de las industrias culturales ha de servir para reflexionar sobre las medidas políticas necesarias para consolidarlas como activo económico

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Fachada de los cines Verdi en el barrio de Gràcia, en Barcelona.

Fachada de los cines Verdi en el barrio de Gràcia, en Barcelona.

Hace dos años, en octubre de 2019, el primer teniente de alcalde Jaume Collboni anunciaba la necesidad de que Barcelona estableciera un plan para “organizar, sistematizar, proyectar y fomentar las industrias culturales creativas”. Y añadía: “Porque son su futuro económico”. Las medidas de gobierno estaban encaminadas a la creación de un Clúster Barcelona Creativa y a convertir el Disseny Hub Barcelona en el epicentro de la iniciativa. En el ambicioso proyecto se postulaba, entre otras acciones, la elaboración de un mapeo de la ciudad que diera cuenta de la realidad de las industrias culturales y creativas, no solo para tener una medida exacta de su situación, sino también para establecer, a partir de la base de datos de las empresas y entidades, prioridades de promoción y desarrollo de políticas municipales.

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Ese mapeo se dio a conocer ayer, una radiografía que permite constatar el empuje de este sector: en Barcelona existen un total de 4.675 empresas creativas y culturales, con una facturación conjunta de 10.158 millones de euros y 43.535 trabajadores. El ecosistema creativo de la ciudad crece al abrigo de la marca Barcelona, a la que a su vez refuerza, en una suerte de retroalimentación. Sobran ejemplos en el mundo del arte, el cine, la televisión, la música, los libros o la prensa, por no hablar del diseño, la arquitectura o la publicidad, donde empresas barcelonesas han sabido innovar y ganarse un puesto en la liga mundial de sus respectivas categorías. Barcelona despunta también en sectores de más reciente creación, como el de los videojuegos o el ‘food design’.

Barcelona es una ciudad turística, y también de negocios, pero no hay que olvidar a esta otra Barcelona creativa que es una puerta abierta a la captación de talento y que también reporta beneficios económicos a la ciudad. Y más que puede aportar, si se la impulsa convenientemente. Para poner en valor lo que tienes, ante uno mismo y ante los demás, primero hay que conocerlo a fondo, y ese es el objetivo del mapeo elaborado por el Ayuntamiento de Barcelona. En el informe se refleja la distribución por zonas de las empresas (Eixample y Sarrià-Sant Gervasi son los distritos con mayor número de ellas; aunque se da una interesante concentración por ámbitos: artes escénicas en Ciutat Vella, cine y vídeo en Gràcia, videojuegos en el 22@). También se observa una gran diferencia entre unos grupos potentes (la mitad de la facturación total la generan solo 78 grandes empresas) y una atomización del resto. Esta fragilidad del tejido empresarial, remarca el estudio, es una de sus debilidades. También lo es la escasa colaboración entre lo público y lo privado, una carencia que la actual iniciativa municipal debería ayudar a resolver. Aunque quizá el auténtico talón de Aquiles sea el bajo consumo cultural, sobre todo entre las generaciones más jóvenes.

En un momento en que el modelo de ciudad de Barcelona está en debate, no está de más poner sobre la mesa lo que puede aportar este ecosistema creativo, tanto para atraer un turismo de calidad como para exportar productos culturales. Disponer de esta instantánea del momento cultural es un avance en la revalorización de la ciudad y ha de servir también para reflexionar sobre las medidas políticas necesarias para que Barcelona se dote de los mecanismos necesarios para que la efervescencia creativa se consolide también como activo económico.