Polémica literaria Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Por qué Carmen mola poquísimo

Se insulta y se humilla a las mujeres que sacan la cabeza en entornos masculinizados. Y la mujer que se ha llevado el millón de euros del Premio Planeta resulta que son tres hombres

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Los ganadores del Premio Planeta Jorge Díaz, Antonio Mercero y Augustín Martínez, junto a Felipe VI y José Crehueras.

Los ganadores del Premio Planeta Jorge Díaz, Antonio Mercero y Augustín Martínez, junto a Felipe VI y José Crehueras. / Älvaro Monge

La librería La Insòlita del Poblenou da trato preferente a autoras especializadas en género fantástico, ciencia ficción y terror. Un escaparate con libros escritos por mujeres donde decía 'Yo leo autoras' fue suficiente para que a principios de octubre se desencadenara un avalancha de reseñas negativas de Google donde acusaban a la librera Carlota Gelonch de antipática, incompetente, “misándrica” y un poco de lo que fuera. “Imaginen una heladería sin todos los gustos”: efectivamente, como cualquier heladería. “Le falta la mitad del saber humano”: no como en la inmensa cantidad de librerías donde prácticamente no hay autoras, cosa que nunca los ha molestado. “Me parece fatal que solo vendan libros de mujeres”: tendrían todo el derecho de hacerlo (y todavía más teniendo en cuenta como está el sector y como está el mundo) pero no es el caso, salvo que Terry Pratchett, Isaac Asimov y tantos otros sean pseudónimos masculinos de los que se sirvieran autoras a la sombra para poder publicar tranquilas y recibir el reconocimiento que se merecían. Finalmente, la campaña tuvo el efecto contrario al deseado: los usuarios contratacaron inundando la página de reseñas positivas y el querido 'efecto Streisand' acabó suponiendo una campaña de promoción brutal que una empresa como La Insòlita entiendo que no se habría podido pagar.

Si una librería que prioriza a las autoras ya subleva a algunos, la existencia de un espacio no mixto en un mundo como el de los videojuegos (que consigue destacar por su misoginia) desencadena violencia y boicot masivo. Es el caso del festival Gaming Ladies, que en 2017 acabó viendo cancelada su segunda edición 24 horas después de que se anunciara la fecha y el lugar. La empresa que había decidido hospedarlo, King, declaró que no se podía garantizar la seguridad de las asistentes. El volumen ingente de acoso, insultos y amenazas que recibe diariamente la organizadora de Gaming Ladies, la periodista especializada en videojuegos Marina Amores, se hace difícil de dimensionar para muchos de nosotros. Incluso un iluminado de la madriguera de 'incels' que es 'Forocoches' invirtió parte de su vida, efímera e irrepetible, a denunciarla a la Fiscalía por “discriminar a los hombres”. La reacción violenta y desmesurada ante una iniciativa que promueve simplemente la presencia de mujeres en un sector tan machista y masculinizado refuerza todavía más la necesidad de un espacio seguro no mixto, pero supongo que esperar que entiendan la ironía de la cuestión seria pedir demasiado. Se asedian los espacios no mixtos y se insulta y se humilla a las mujeres que sacan la cabeza en entornos masculinizados, como la única jugadora de la competición de la Balloon World Cup. Todo el resto (jugadores, árbitros, comentaristas, presentadores, encargados del VAR) eran hombres. 

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Los 'podcasts' 'Deforme Semanal' de Lucía Lijtmaer e Isa Calderón y 'Estirando el chicle' de Carolina Iglesias y Victoria Martín han ganado un Ondas, premio más honorífico que pecuniario. Por edad y talento, si fueran hombres, seguramente estarían conduciendo sus propios programas en medios convencionales. La mujer que se ha llevado el millón de euros del Premio Planeta ganado ha resultado ser tres señores: Jorge, Agustín y Antonio. A quien a estas alturas todavía no le rechine absolutamente nada yo ya no espero que lo entienda.