Aumento de las agresiones Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Respondemos al odio y a la LGTBIfobia

A la luz de la cruda realidad, las conquistas legales y sociales no están siendo lo bastante contundentes y efectivas para erradicar la lacra homófoba

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Manifestación contra las agresiones homófobas, el 8 de septiembre en Barcelona.

Manifestación contra las agresiones homófobas, el 8 de septiembre en Barcelona. / Joan Mateu Parra

Según los registros del Observatori contra l'Homofòbia, el aumento de las incidencias por LGTBIfobia en Catalunya se sitúa en un 30,4% respecto al mismo periodo del año 2020 –de enero a septiembre–.

Las violencias hacia las personas LGTBI se han disparado en Catalunya llegando al terrible dato de 189 episodios de agresiones y/o discriminaciones a 8 de septiembre de 2021, las mismas que en todo el año pasado.

El odio LGTBIfóbico se produce fundamentalmente en el espacio público y tiene un impacto muy fuerte sobre los jóvenes gays y las mujeres transexuales. Este terrible crecimiento del odio hacia la diferencia y diversidad sexual tiene también un carácter lesbofóbico, como ha denunciado una pareja de mujeres de Badalona que sufren un constante acoso por parte de una vecina de la misma escalera.

Nos encontramos en un cambio de paradigma donde los agresores parecen no sentirse interpelados por toda la serie de conquistas legales y sociales que, a la luz de la cruda realidad, no están siendo lo bastante contundentes y efectivas para erradicar la lacra homófoba. Las entidades y los observatorios contra la LGTBIfobia hemos pedido de forma incesante que hay que adaptar las diferentes herramientas y operativos existentes a una realidad que nos pone sobre las cuerdas en ámbitos tan fundamentales como la garantía de nuestros derechos y libertades.

Ante esta espiral se hace del todo necesario implementar políticas públicas de acuerdo con el tejido social y que acerquen a las víctimas los dispositivos adecuados para poder prevenir las incidencias que atentan contra nuestra dignidad. Es imprescindible implementar en todo su alcance la ley 11/2014, la primera ley LGTBI del Estado español, un marco jurídico que hay que actualizar en su parte de protección a las personas LGTBI que puedan sufrir violencia por razón de orientación sexual, identidad y/o expresión de género.

El contexto estatal es lamentablemente tan decepcionante como el que se da en Catalunya. Según los datos de la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio suben las denuncias por LGTBIfobia y con un fuerte incremento en nuestra comunidad. La memoria anual de la Fiscalía de delitos de odio de Barcelona apunta a un aumento del 20%.

El asesinato del joven gay Samuel ha sido sin ningún tipo de duda un punto de inflexión en la percepción de la homofobia y de las fatales consecuencias que lleva implícitas, como fue en este caso su muerte a manos de un grupo de jóvenes. En el crimen de odio del joven gallego también se dibujó el patrón del agresor hacia las personas LGTBI, un hombre joven que actúa en grupo y ejerce violencia por el hecho de la diferencia de otro, en este caso concreto por su orientación sexual.

A nivel europeo se ha dado a conocer un estudio de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA) que indica que 6 de cada 10 personas LGTBI en Europa tienen miedo de ir cogidas de la mano en el espacio público. Un estudio que nos tiene que hacer reaccionar ante un gravísimo retroceso en las libertades públicas.

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Los últimos días hemos presenciado alarmantes ataques a hombres gays y personas transexuales en València, Amorebieta, Toledo y Madrid. En el caso del cambio de la narrativa del chico en la declaración, hemos de ser conscientes de que más allá de la credibilidad de los hechos expuestos, la balanza del odio en España no ha cambiado la dirección por esta excepcional y aislada incidencia.